Pastor David Jang – La Restauración de la Fe en la Resurrección


1. El Aposento Alto de Marcos en Jerusalén, el lugar de la fe en la resurrección

El Aposento Alto de Marcos en Jerusalén es un espacio de gran relevancia en la historia de la Iglesia cristiana y, al mismo tiempo, un lugar que hoy día aporta una profunda perspectiva espiritual a la comunidad eclesiástica. Se sabe que este aposento es el escenario donde suceden los acontecimientos cruciales que abarcan desde Hechos 1 hasta Hechos 2, es decir, allí tuvo su origen la iglesia primitiva y ocurrió el descenso del Espíritu Santo. Además, en Hechos 1 se registra el momento en que el Jesús resucitado culmina Su ministerio terrenal, justo antes de ascender al cielo, dando a Sus discípulos sus últimas instrucciones y promesas. Pero más allá de su dimensión física, este aposento es un símbolo de “cómo la iglesia primitiva, a pesar del temor que la embargaba, se reunió en pleno corazón de Jerusalén para provocar un cambio histórico”.

El pastor David Jang describe esta escena diciendo: “Aunque los discípulos estaban llenos de miedo y terror, durante unos 40 días el Señor resucitado vino a buscarlos personalmente, los renovó y les infundió fe antes de convocarlos de nuevo a Jerusalén”. En un principio, los discípulos se habían dispersado hasta Galilea, pero tras encontrarse con el Cristo resucitado, “revestidos de la fe en la resurrección”, regresaron por fin a Jerusalén. Este episodio muestra de forma evidente el poder que ejerce la resurrección dentro de la comunidad de fe, cuyo punto de partida se sitúa en el Aposento Alto de Marcos.

La pregunta es: ¿por qué tenía que ser precisamente en Jerusalén? Fue allí donde capturaron a Jesús y donde fue ejecutado. Para los discípulos, esa ciudad evocaba recuerdos dolorosos y atemorizantes. Después de la muerte de Jesús en la cruz, muchos de Sus seguidores huyeron dispersos. Sin embargo, el Señor dio el mandato explícito: “No os alejéis de Jerusalén, esperad la promesa del Padre” (Hch 1:4-5). De este modo, Él hizo que los discípulos se reunieran nuevamente en la región más peligrosa y llena de terror. El pastor David Jang interpreta esto así: “La obra de Dios siempre supera nuestras expectativas y nuestro sentido común. La fe en la resurrección se revela cuando lleva esperanza al lugar más desesperanzador”.

La característica esencial de la fe en la resurrección radica en la certeza de que “la muerte no es el final”. Los discípulos, que antes pensaban “El Señor ha sido ejecutado, pronto nos atraparán y nos matarán a nosotros también”, experimentaron un nuevo tiempo “más allá de la muerte” cuando vieron a Jesús en verdad vencer el poder de la tumba y resucitar. Por eso en Hechos 1:3 se testifica que, durante 40 días después de resucitar, Jesús “les habló de lo referente al reino de Dios”. Ese “reino de Dios” no se limita a un concepto escatológico o filosófico; incluye directrices muy concretas para que la Iglesia se afiance con poder y avance en el presente. Una de esas directrices es: “Debéis comenzar en Jerusalén”.

El pastor David Jang enfatiza: “Podemos definir la ‘realidad de la fe en la resurrección’ como el proceso en que uno se recupera en el mismo lugar donde anteriormente había caído y se había vuelto vulnerable ante el mundo”. Esto es precisamente lo que enseña el Aposento Alto de Marcos. Probablemente, cuando los discípulos se reunieron al principio en aquel aposento, el ambiente estaba impregnado de un silencio cargado de temor. Justo después de la crucifixión, el cuerpo de Jesús había sido sepultado y las autoridades religiosas planeaban extirpar por completo a los seguidores del Maestro. Por ello, para los discípulos, el Aposento Alto tal vez funcionaba como un “breve refugio para orar y estar a salvo”. Sin embargo, el Señor les dijo que no se quedaran simplemente detenidos: “Esperad allí, no en el sentido de detenerse permanentemente, sino hasta que recibáis el Espíritu Santo”. De esta manera, ese lugar dejó de ser un “refugio inerte” para transformarse en la “fuente de un poder” gracias a la venida del Espíritu Santo.

En el capítulo 2 de Hechos, cuando el Espíritu desciende, los discípulos dejan de ser un grupo temeroso y escondido. Ese aposento, que antes era un espacio de pánico, se convierte en un lugar donde se manifiestan la certeza de la resurrección y el poder del Espíritu. Entonces, llenos de valentía, salen a las calles de Jerusalén a proclamar el Evangelio. El pastor David Jang subraya que “si la resurrección queda solo como una doctrina, carece de significado; la fe en la resurrección adquiere su verdadero sentido cuando irrumpe con poder en la vida real. Entonces la gente, incluso dentro de los muros de Jerusalén, ve que es posible actuar sin miedo”.

Esa “fe que actúa” se ve reflejada a lo largo del libro de los Hechos. Partiendo de Jerusalén, se extiende por Samaria y por toda Judea, hasta llegar a los confines de la tierra. El primer paso de la fe hacia la acción se evidencia, como se describe en Hechos 2 con el evento de Pentecostés, cuando quienes estaban encerrados en un aposento salen a la calle para predicar el Evangelio. Ese día miles se arrepienten y reciben el bautismo, lo cual provoca una escena sobrecogedora. Todo empezó en el Aposento Alto de Marcos.

Por otra parte, se hace referencia a este aposento como la “matriz” o el “útero” de la Iglesia. El motivo es que un nuevo tiempo nació en forma de “nueva comunidad” a partir de la experiencia de la resurrección de Cristo y la venida del Espíritu Santo. Mientras Jesús vivía y caminaba con ellos, los discípulos se hallaban en una fase de “formación” recibiendo Sus enseñanzas. Pero después de la ascensión de Jesús y la llegada del Espíritu, estos discípulos pasaron a ser “columnas de la comunidad eclesial”, responsables de la expansión del Evangelio. El Aposento Alto fue el núcleo de esa transformación, y la fe en la resurrección fue su fuerza principal.

Si recordamos la escena de la restauración de Pedro en Juan 21, podemos comprender mejor cómo los discípulos experimentaron al Jesús resucitado, recibieron de nuevo su comisión y regresaron a Jerusalén en obediencia. Tras haberle negado tres veces, el Señor pregunta a Pedro “¿Me amas?” también en tres ocasiones; Pedro profesa su amor con lágrimas, lo que le permite recoger los pedazos de sí mismo y volver a ser “la roca”. Al respecto, el pastor David Jang comenta: “La Iglesia no se mueve por programas o estructuras; su energía fundamental nace del amor al Señor. Ese amor brota a su vez de la resurrección de Cristo, y se hace firme cuando lo creemos en el corazón y lo proclamamos con la boca”.

El Aposento Alto de Marcos era precisamente esa “concentración de confesión, arrepentimiento y fe”. Allí se reunieron los discípulos que habían negado al Señor y se habían dispersado; formaron de nuevo una sola comunidad y se atrevieron a romper con la desesperanza para reunirse. Fue la resurrección del Señor y la promesa del Espíritu lo que lo hizo posible. “Cuando conectamos en una misma línea los pasajes de la pasión de Jesús en Mateo 26 y siguientes, la escena de los discípulos volviendo a Galilea en Juan 21 y el regreso a Jerusalén en Hechos 1, entonces la fe en la resurrección cobra un mensaje concreto para la Iglesia actual”, reitera el pastor David Jang.

Así, el Aposento Alto de Marcos simboliza el lugar donde “el temor se convierte en valentía, la dispersión en comunidad reunida, y la vergüenza y la negación en arrepentimiento y confesión”. La Iglesia de hoy necesita reflexionar sobre esto. Si una congregación se limita a esconderse por temor a las críticas o a la persecución social, su mensaje debe ser “Volvamos a prender la llama del Espíritu que descendió en el Aposento Alto de Marcos”. Eso es aplicar la fe en la resurrección al momento presente. Así como Jesús, victorioso sobre la muerte, continúa edificando Su Iglesia como si aún estuviera entre nosotros, respaldando Su labor para que, en medio del mundo, prediquemos con valentía, también nosotros podemos emprender con alegría el camino “desde Jerusalén hasta los confines de la tierra”.

Desde esta perspectiva, el pastor David Jang insiste: “No debemos quedarnos con el Aposento Alto de Marcos como un recuerdo histórico, sino recuperar nuestro propio ‘aposento alto’ en cada Iglesia de hoy”. Puede ser un “espacio de oración y búsqueda de la presencia del Espíritu” o un “lugar para aferrarnos juntos a la fe en la resurrección y declararla”. Reunirse en ese aposento no es un acto de enclaustrarse internamente, sino un “proceso de recibir poder para luego salir al mundo bien preparados”. Tal como Jesús prometió a Sus discípulos que “de aquí a pocos días seréis bautizados con el Espíritu Santo” (Hch 1:5), y se cumplió en aquel “aposento”, la Iglesia primitiva jamás desapareció y se extendió por todo el planeta.


2. La elección de Matías: la restauración de la Iglesia al llenar el vacío de Judas

En la segunda mitad de Hechos 1, los discípulos se enfrentan al suceso de nombrar a un nuevo duodécimo apóstol. El período que va de la Pascua (resurrección) a Pentecostés tuvo, entre otras cosas, la prioridad de “resolver qué hacer con la traición de Judas Iscariote, uno de los doce que Jesús había escogido”. Judas había entregado a Jesús por treinta monedas de plata y después se ahorcó. Además, el libro de Hechos (1:18) indica que adquirió un terreno con la ganancia injusta, se precipitó y su cuerpo se rompió por dentro, reflejando la “tragedia de un precio de sangre”.

Según el pastor David Jang, la tragedia de Judas es “el peor crimen cometido por alguien que se encontraba en el círculo más cercano”. Judas administraba el dinero de la comunidad de discípulos, ocupando de hecho un puesto clave en materia de recursos y servicio. De la misma forma, en la Iglesia, quien gestiona las finanzas y presta servicio requiere una gracia especial, pues por ese canal entran con facilidad la tentación y las artimañas de Satanás. El dinero es necesario para el funcionamiento de la comunidad, pero también despierta deseos y ambiciones mundanas. Por ello, la Escritura advierte repetidas veces que “el amor al dinero es la raíz de todos los males” (1 Ti 6:10) y recalca que la iglesia primitiva “tenía en común todas las cosas, distribuyendo a cada uno según su necesidad” (Hch 2:45, 4:34) para evitar la corrupción arraigada en los bienes materiales.

Sin embargo, Judas sucumbió ante la codicia y la política, dejándose manipular por Satanás hasta traicionar a Jesús. Poco después se arrepintió, pero no alcanzó una conversión genuina y terminó con su vida mediante un acto extremo, dejando a la Iglesia la herida de haber perdido a uno de sus miembros. Los doce apóstoles simbolizaban las doce tribus de Israel, eran las columnas espirituales de la nueva alianza levantada por el Señor. Al caer uno de esos pilares, la tarea de rehabilitar ese “umbral” se volvía prioritaria.

De ahí que en Hechos 1 se organice una reunión para cubrir ese puesto vacante. El resultado es el nombramiento de Matías. Al examinar los detalles de este proceso, aprendemos cómo reaccionó la iglesia primitiva ante la crisis. En Hechos 1:21-22, Pedro propone: “Hay que escoger a uno que haya estado con nosotros todo el tiempo, desde el bautismo de Juan hasta el día en que el Señor fue llevado de nosotros arriba, para que sea testigo con nosotros de Su resurrección”. Se presentan dos candidatos y la iglesia, tras orar, echa suertes para designar a Matías.

El pastor David Jang destaca varios aspectos aquí. Primero, la Iglesia primitiva estableció como requisito fundamental ser “testigo de la resurrección”. La razón de ser de la Iglesia es anunciar al Señor resucitado, y la tarea primordial de los apóstoles consiste en proclamar la buena nueva de la resurrección. Tanto Matías como el otro candidato habían acompañado a Jesús a lo largo de Su ministerio, Su pasión, muerte y resurrección, casi igual que los doce apóstoles. En segundo lugar, se da un equilibrio entre la participación de la comunidad, la oración y finalmente el echar suertes, lo cual subraya la importancia de la soberanía de Dios. El liderazgo no podía ser fruto de alianzas ni de cálculos humanos. En tercer lugar, la Escritura no recoge muchos datos sobre la posterior labor de Matías, pero esta elección sirvió para restaurar el grupo de los Doce y dejar el círculo completo antes de la llegada del Espíritu Santo en Pentecostés.

¿Por qué era tan significativo este procedimiento? Porque la Iglesia, justo antes de recibir al Espíritu, consideró que lo primero era “restaurar el equipo de liderazgo (el cuerpo de apóstoles)”. Sin sanar el vacío y la herida que dejó Judas, hubiera sido muy difícil alcanzar la unidad y la comunión plenas en la comunidad. Es lógico que las personas aún sintieran “uno de nosotros traicionó al Maestro”, con la desconfianza que eso produce. Además, después de haber estado dispersos, los discípulos volvían a Jerusalén con la necesidad de “reforzar la cohesión”, de modo que “no se repitiera semejante traición”.

El pastor David Jang señala: “La traición de un líder puede desmoronar toda la comunidad, tal como demuestra el caso de Judas”. Por ello, la iglesia primitiva no optó por olvidar ni encubrir el asunto. Más bien, tan pronto echó a andar, gestionó públicamente ese episodio. Judas arrojó en el templo la bolsa con el dinero y con ese dinero se compró el “Campo de Sangre” (Mt 27:5-8). Y en vez de ocultar esa vergonzosa historia, la comunidad interpretó a la luz de la profecía (de Jeremías o los Salmos) que “esto formaba parte del cumplimiento de la Palabra” e, implicando a todos, oraron y escogieron al nuevo apóstol.

Así fue como Matías tomó el puesto de Judas, y con ello el colegio de los doce quedó restablecido. Reinó de nuevo la plena unidad; entonces llegó Pentecostés con la fuerza del Espíritu Santo. Con esa unción, los apóstoles emprendieron la misión de anunciar el Evangelio desde Jerusalén hasta Judea y Samaria, llegando a los confines de la tierra. Sin embargo, si la traición y la muerte de Judas hubieran sido ignoradas, posiblemente la Iglesia se habría derrumbado antes incluso de establecerse. Pero al contrario, la asunción pública de sus errores y la proclamación de la sanidad interior permitió que la Iglesia naciente se afianzara todavía más.

Visto desde otro ángulo, el tropiezo y el final de Judas infundieron en la iglesia primitiva la conciencia de que “nadie debe confiarse”. Judas había estado con Jesús tres años, presenciado milagros, escuchado Sus enseñanzas y había gozado de la confianza de la comunidad hasta ser tesorero. Incluso así, cayó. Esto advierte que, en la Iglesia, cualquiera está expuesto a la tentación. Al respecto, el pastor David Jang alerta: “Lo mismo ocurre hoy con el liderazgo de la Iglesia. Por muy sobresaliente que parezca alguien, si no se mantiene alerta y se aferra a la Palabra y al Espíritu, Satanás puede usarlo como carnada”. A lo largo de la historia eclesiástica, han surgido bastantes episodios de traiciones y caídas. Pero asimismo, en cada situación, Dios ha levantado a alguien nuevo —un “Matías”— para llenar el vacío y proseguir Su obra.

¿Qué enseñanzas concretas podemos extraer hoy de la elección de Matías? Primero, que la Iglesia ha de designar a su liderazgo fundamental mediante un proceso comunitario y de oración, basándose en lo esencial: “¿Está comprometido con la fe en la resurrección?”, “¿Ha caminado con el Señor?”, “¿Conoce Su pasión, Su muerte y Su resurrección hasta el punto de testificarlo con su vida?”. Es decir, la confesión de fe es mucho más determinante que la fama o la capacidad política. Segundo, cuando se produce la traición de un líder o una gran herida dentro de la Iglesia, no basta con tratarlo como un “fallo personal” y dejarlo pasar. La comunidad debe sufrir el dolor y preguntar: “¿Cómo nos restauramos?” en la oración y la Escritura. Después de la caída de Judas, la Iglesia no se enfocó en condenarlo, sino que investigó las profecías, oró en común y abrió así un “nuevo camino” con sabiduría divina. Tercero, todo este proceso de restauración apuntaba en última instancia a la “venida del Espíritu Santo”. ¿Por qué gestionar este asunto antes de recibir al Espíritu? Precisamente porque necesitaban prepararse y estar en orden para ser capaces de recibir el gran obrar de Dios. Si persisten el pecado y la confusión, no podemos pedir la plena manifestación del Espíritu. El pastor David Jang recalca: “Antes de anhelar que el Espíritu obre, la Iglesia ha de abordar seriamente sus propias injusticias y pecados, y si un líder ha caído, no ha de encubrir el hecho, sino buscar la verdadera sanidad”.

La salida de Judas y la llegada de Matías representa un “signo” de que, por más severa que sea la herida sufrida por la Iglesia, dentro del plan de Dios siempre se halla la vía para la restauración. Judas no fue “rechazado” desde el inicio, sino que tomó su propia decisión que lo condujo a un desenlace funesto. La Iglesia ofrece a todos la oportunidad de restauración y salvación, pero hay quienes la rehúsan hasta el final. No obstante, en vez de ocultar ese drama, la Iglesia busca la fuerza para emprender “un camino nuevo” con arrepentimiento y renovación. Y en ese proceso, la “fe en la resurrección” ejerce un papel fundamental.

La fe en la resurrección es la creencia firme en que “Dios rompe el poder de la muerte y da nueva vida”. Judas fue el que entregó a Jesús para Su muerte y luego se hundió en la culpa, mas Cristo salió victorioso de la tumba y abrió “el camino de la vida”. El caos y el temor que dejó la traición de Judas se superaron gracias a la esperanza que brinda el Cristo resucitado. Con la incorporación de Matías, los doce apóstoles recuperaron su unidad, esperaron al Espíritu y, cuando descendió en llamas sobre la Iglesia, emprendieron con valentía la proclamación del Evangelio en Jerusalén. Si uno lee Hechos del capítulo 1 al 4, encontrará a Pedro y a Juan predicando sin miedo ante la guardia del templo y las autoridades religiosas, declarando: “Ningún otro nombre bajo el cielo se ha dado a la humanidad por el cual podamos ser salvos” (Hch 4:12). Ese Pedro ya no es el hombre que negó tres veces al Señor antes de que cantara el gallo. Este Pedro es alguien “restaurado en el Aposento Alto de Marcos, revestido del Espíritu, acompañado de Matías y el resto de los apóstoles en pleno”. El mensaje “Dios restauró incluso el asiento vacío que dejó un líder que cayó” transmite un gran poder.

El pastor David Jang afirma: “Al perder a Judas y ganar a Matías, la Iglesia como si hubiera sanado una herida que sangraba. Así también la Iglesia de hoy, tras casos de división, corrupción y traición, debe buscar su propio ‘Matías’ y reordenarse para recibir la obra del Espíritu”. Porque la Iglesia es, a la vez, “la comunidad que abre una nueva era a través del Espíritu” y también “la comunidad que atraviesa crisis como traiciones, fracasos y muertes para pasar a la resurrección y a la curación”. Judas adelantó la muerte de Jesús, Matías ensanchó la senda del Evangelio. Pedro huyó negando al Señor, pero Jesús lo volvió a buscar en Juan 21 y le preguntó: “¿Me amas?”. Con esa restauración, Pedro fue quien en Hechos tomó el liderazgo para predicar el primer sermón de la Iglesia. Superado el proceso de reorganización de los apóstoles, la Iglesia primitiva experimentó de forma gloriosa la venida del Espíritu en el Aposento Alto de Marcos. En cuanto el Espíritu se derramó, la Iglesia salió de su escondite y con atrevimiento proclamó el Evangelio, causando conmoción en Jerusalén.

¿Puede la Iglesia de hoy vivir esa misma experiencia? El pastor David Jang responde: “Por supuesto que sí. Pero eso depende de que creamos en la fuerza práctica y viva de la resurrección, de que encaremos con sinceridad las grietas internas (traiciones, corrupción, desconfianza) en arrepentimiento y oración, y de que busquemos la guía del Espíritu con integridad”. El Aposento Alto de Marcos y la elección de Matías ejemplifican cómo la Iglesia puede experimentar en la vida real el poder del Señor resucitado y cómo sanar los conflictos y heridas internas para dar un salto hacia una nueva etapa.

La esencia del cristianismo expresada en la fe en la resurrección proclama que “la muerte, la desesperanza y el fracaso no tienen la última palabra”. Ni siquiera el caso de Judas, aparentemente sin remedio, impidió que la Iglesia siguiera con siglos de propagación del Evangelio a través de Matías. Aunque a veces seamos como Pedro, negando al Señor bajo el peso de la culpa, el mismo Señor vuelve a buscarnos —como en Juan 21— para restaurarnos. Esta gracia nos lleva al Aposento Alto de Marcos, no a quedarnos en impotencia, sino a llenarnos del poder del Espíritu y salir al corazón del mundo.

Tras ese proceso, al llegar al capítulo 28 de Hechos, el libro concluye con “nadie se lo impedía”, en señal de que el anuncio del Evangelio no se puede frenar. Pablo predicó estando prisionero en Roma, y Pedro, según la tradición, culminó su ministerio con el martirio (crucifixión invertida). Pese a ello, muchos otros discípulos surgieron para llenar los puestos vacantes, y la Iglesia, con altibajos, siguió en pie gracias a la fe en la resurrección y al poder del Espíritu. Si bien en ocasiones se sacude y tambalea, la Iglesia se levanta una y otra vez. De los doce apóstoles, uno cayó, pero Dios restauró el apostolado y lo extendió hasta los confines de la tierra.

La elección de Matías encarna la confluencia de “restauración” y “avance”. La Iglesia sanea sus heridas internas y, cimentada en la fe en la resurrección, se proyecta hacia un futuro mayor. Ese mensaje sigue totalmente vigente y, cuando los líderes eclesiales de hoy se topan con conflictos y problemas, pueden volver la mirada a la Iglesia primitiva y ver que “la respuesta está en la sólida confesión de la resurrección, la oración por la venida del Espíritu y un proceso transparente de comunidad”.

Al respecto, el pastor David Jang concluye: “La resurrección es poder. Cuando ese poder actúa en nuestro corazón, vivifica a la persona, vivifica a la Iglesia y edifica el Cuerpo de Cristo. Ni siquiera el peor traidor puede detener a la Iglesia que Dios guía hacia la próxima etapa. Así como el fracaso de Judas no truncó la historia de la Iglesia, tampoco las heridas actuales cancelan las promesas del reino de Dios”.

Ahí se ve la conexión entre “el Aposento Alto de Marcos y la elección de Matías”. El primero es el punto de ignición donde los discípulos, antes acobardados, experimentaron la llegada del Espíritu tras la resurrección, animándose a proclamar el Evangelio. La segunda nos muestra cómo la Iglesia resuelve la traición y muerte de uno de sus líderes, recuperando así la unidad y la fuerza. Ambas situaciones ilustran cómo las heridas, las negaciones y el miedo se transforman en restauración y poder, cuando intervienen la resurrección del Señor y la presencia del Espíritu. Aunque estas historias incluyan dolor y remordimiento, predomina la gracia de Dios, que permitía que la Iglesia primitiva se alzara desde Jerusalén a los confines del mundo.

Lo mismo sucede hoy. Si alguna iglesia o comunidad local logra, al estilo de aquel Aposento Alto de Marcos, “recuperar su aposento” y llenarse de la fe en la resurrección, y si el vacío que deja un “Judas” se sana con la elección de un “Matías” mediante un proceso transparente y fiel a la Palabra, podrá aspirar a una nueva manifestación del Espíritu. El suceso de Pentecostés no es un hecho meramente histórico ocurrido hace 2.000 años, sino un movimiento divino que todas las iglesias, en cualquier época y lugar, pueden experimentar.

Esta enseñanza coincide con lo que el pastor David Jang ha venido insistiendo constantemente: la “dimensión práctica de la fe en la resurrección”. Si solo la entendemos de forma intelectual, la resurrección se queda en teoría. Sin embargo, la iglesia primitiva la convirtió en la fuente de su vida diaria, demostrando que el sufrimiento, la muerte y la desesperanza no son definitivos. Los discípulos, con Pedro a la cabeza, comenzaron a proclamar el Evangelio en medio de una sociedad que pretendía aniquilarlos, y así demostraron cuán real y explosivo es el poder de la resurrección.

Por lo tanto, a la pregunta “¿Qué es la Iglesia?”, podemos responder: “Es la comunidad que, partiendo del Aposento Alto de Marcos en Jerusalén, tras haber superado la traición de Judas con la elección de Matías, e impulsada por la venida del Espíritu, se ha extendido al mundo entero”. Esa identidad sigue vigente más allá del tiempo y el espacio, y mientras la Iglesia guarde la fe en la resurrección, sus puertas no se cerrarán. Incluso si se produce una fractura profunda, Dios levanta a quienes restauren ese lugar y continúa derramando Su Espíritu. Así se ha propagado el Evangelio, primero desde Jerusalén a Roma y después a todas las naciones, dejando un legado de fe que alcanza a la Iglesia contemporánea.

La exhortación final del pastor David Jang también se orienta en esa dirección: “Debemos recuperar hoy nuestro aposento alto, y cuando haya traiciones y fracasos, no debemos disimularlos, sino afrontarlos con transparencia y arrepentimiento para tomar la oportunidad de un nuevo comienzo concedido por Dios. En el centro de ello está el ‘Señor resucitado’ y Su misión de edificar la Iglesia con sentido misionero”. Cuando la Iglesia responde con obediencia a ese llamado, la historia de los Hechos no se interrumpe, sino que continúa desplegándose.

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장재형목사 – 불완전한 신앙

이 글은 장재형(장다윗)목사가 강해한 사도행전 18장 24절부터 19장 7절에 나타난 아볼로와 에베소 교회의 사건을 중심으로, 우리의 신앙이 불완전함에서 온전함으로 나아가는 과정에 대해 살펴보고자 한다. 본문을 통해 우리는 ‘요한의 세례’라는 형태로 상징되는 불완전한 신앙이 ‘성령의 세례’라는 온전한 신앙으로 옮겨지는 사건을 보게 된다. 이러한 본문에 대한 이해를 바탕으로, 오늘날 교회와 성도들은 어떠한 태도와 자세로 복음의 온전함을 체득해 나가야 하는지, 그리고 그 여정 가운데 장재형목사의 사역과 가르침, 더 나아가 그의 목회적 실천이 시사하는 바가 무엇인지 함께 살펴볼 것이다. 글의 전반부에서는 아볼로가 가진 불완전한 신앙과 브리스길라와 아굴라를 통해 더 정확한 길을 배우게 된 과정, 그리고 바울이 에베소에서 만난 제자들이 요한의 세례에서 머물러 있었던 문제의 근본이 무엇인지를 다룬다. 이어지는 후반부에서는 ‘성령의 세례’라는 새로운 국면이 어떻게 열렸는지, 그리고 그 사건을 오늘날 교회가 어떻게 적용할 수 있는지를 장재형목사의 목회 방향과 연결해 심도 깊게 정리해 보고자 한다. 본문에 나타난 인물들의 배경, 지역적·역사적 상황, 그리고 그들의 신앙적 성숙 과정을 따라가면서, 우리 또한 현재 우리의 신앙이 불완전함에 머무르고 있지 않은지, 그리고 성령의 충만함을 실제 삶 속에서 어떻게 경험해야 하는지를 성찰할 수 있다. 

Ⅰ. 아볼로의 불완전한 신앙과 에베소 제자들의 요한의 세례: 회개에서 사랑으로, 지식에서 삶으로

사도행전 18장 24절 이하에는 알렉산드리아 출신의 유대인 ‘아볼로’라는 인물이 등장한다. 그는 율법과 예언, 곧 구약성경에 능통하고 언변이 뛰어난 인물로 소개된다(행 18:24). 알렉산드리아는 당대 지적·학문적 분위기가 풍성한 곳으로 유명했으며, 이곳 출신인 아볼로가 매우 학문적이고 철학적인 배경을 가지고 있었다는 사실은 본문에서 “성경에 능통한 자” 혹은 “학문이 많은 자”라는 표현으로 뒷받침된다. 그는 회당에서 예수가 메시아임을 증언하면서 열정적으로 가르쳤고, 실제로 다른 사람들에게 큰 영향을 끼칠 만큼 지식과 언변 면에서 남달랐다. 그러나 성경은 동시에 “요한의 세례만 알 따름이라”(행18:25)라고 기록함으로써, 그의 지식과 열정이 가지는 한계 지점을 분명히 지적한다.

‘요한의 세례’는 세례 요한이 선포한 회개의 세례를 의미한다. 이 세례의 핵심은 ‘돌이킴(metanoia)’으로, 죄에서 떠나 회개함으로써 마음을 새롭게 하는 것이었다. 하지만 복음서가 증언하듯 세례 요한은 “나보다 능력이 많으신 이가 오실 것이며, 그분은 성령과 불로 세례를 베푸실 것”이라 예언했다(마 3:11, 막 1:7-8, 눅 3:16, 요 1:26-27 참조). 즉 요한의 세례는 종국적 목적이 아닌 예비적이고 준비적인 차원이었다. 그런데 아볼로는 예수에 관해 열심히 말하고 가르치면서도, 정작 ‘회개 이후의 세계’, 곧 십자가와 부활, 성령의 내주와 역동적인 삶으로 나아가는 단계에 대해 충분히 알지 못한 채 머물러 있었다. 이는 그가 예수에 관한 지식은 풍부하게 가르쳤으나, 그리스도의 삶에 실제로 동참하는 십자가의 길 혹은 성령의 능력에 대한 인식이 미흡했음을 암시한다.

이 불완전함을 보완하는 이들이 바로 브리스길라와 아굴라 부부였다. 이들은 바울과 함께 사역하며 깊은 신앙을 배웠고, 에베소에 체류하던 중 아볼로가 회당에서 말하는 것을 듣고는 그를 따로 데려다가 “하나님의 도를 더 정확하게 풀어 가르쳤다”(행 18:26). 브리스길라와 아굴라가 전수한 핵심은 무엇이었을까? 분명 아볼로가 이미 구약에 대한 지식, 예수께서 메시아라는 사실, 그리고 회개와 돌이킴의 중요성 등을 모두 알고 있었으니, 그가 새로 배워야 할 가르침은 두말할 것도 없이“십자가와 부활로 완성된 복음의 깊이, 성령의 능력 안에서 살아가는 삶의 차원”이었을 것이다. 흔히 “하나님의 도를 더 정확하게 풀어 가르쳤다”라는 문장 속에는, 예수 그리스도의 대속 사역, 그분의 죽음과 부활의 능력, 그리고 그리스도인의 삶 속에서 성령이 어떻게 역사하시는지에 대한 구체적인 이해가 포함되어 있다고 본다.

이 지점에서 우리는 장재형목사의 목회철학과 사역적 가르침이 어떻게 이 본문과 연결되는지를 살펴볼 수 있다. 장재형목사는 회개와 지식적인 깨달음에만 그치는 기독교 신앙이 아니라, 실제 삶의 모든 영역에서 십자가와 부활의 능력이 뿌리내려야 한다고 강조해 왔다. 그리고 무엇보다, 그리스도인이 교회 공동체 안에서 사랑을 실천하고, 서로 섬기며, 함께 험난한 길을 걸어가는 것이 참된 복음의 열매라고 역설한다. 이는 브리스길라와 아굴라가 아볼로를 돕고 세우는 방식과도 깊이 맞닿아 있다. 즉, 단순히 ‘알지 못하던 교리를 가르치는 것’이 아니라, “복음의 진정한 전모”를 전달하고, 그로 하여금 십자가와 부활, 그리고 성령 안에서의 동행이라는 삶의 현장 속으로 초대하는 것이다.

아볼로 이야기에 이어 사도행전 19장 1절 이하에서는, 바울이 에베소에서 또 다른 ‘요한의 세례’를 받은 제자들과 만나 이들이“성령이 계심도 듣지 못하였다”고 답하는 장면이 펼쳐진다(행 19:2). 바울이 이들을 보고 가장 먼저 확인한 것은 “너희가 믿을 때에 성령을 받았느냐?”였고, 그들은 요한의 세례만 알고 있었으므로 정작 성령의 존재와 역사를 전혀 체험하지 못했다. 그들은 분명 예수의 존재와 회개에 대해서는 받아들였을 가능성이 높지만, 복음이란 궁극적으로 ‘성령의 내주’와 ‘새로운 피조물’이 되는 변화를 통해 완성되는 것임을 알지 못했다.

바울은 그래서 “너희가 무슨 세례를 받았느냐?”라고 묻고, 그들이 요한의 세례를 받은 것에 머물렀음을 알게 되자, 곧바로“요한도 자기 뒤에 오시는 예수 그리스도를 믿어야 함을 분명히 선포했지 않느냐?” 하고 강조한다(행 19:4). 그리고 “주 예수의 이름으로 세례”를 준 뒤, 이들에게 안수하여 성령받기를 기도하니, 이들에게서 방언과 예언이 나타났다고 성경은 기록한다(행19:5-6). 이는 오순절 성령 강림 이후, 사마리아와 이방인들에게 임했던 성령 세례(행 2장, 행 8장, 행 10장 등)와 더불어 교회가 확장되는 중요한 이정표로 볼 수 있는데, “에베소의 성령 강림 사건”이라는 별칭으로 불리기도 한다.

그런데 우리는 여기서 중요한 포인트를 하나 더 발견할 수 있다. 아볼로가 에베소에서 빠져나가 고린도로 가 있는 동안, 바울이 뒤늦게 에베소에 들어와 요한의 세례에서 머문 제자들을 만나 그들을 ‘성령의 세례’로 이끈 것이다. 즉, “아볼로는 열정적으로 예수 그리스도를 가르치고, 그를 통해 에베소 교회가 든든하게 세워졌으나, 아직 완전하지 못한 부분이 있었고, 바울이 그 미흡함을 채운 것”이라고도 말할 수 있다. 실제로 고린도전서에 보면 아볼로가 고린도 교회에도 큰 영향을 미쳐, “나는 바울에게, 나는 아볼로에게, 나는 게바에게” 하는 분파가 생길 정도로 그의 가르침은 탁월하고 역동적이었다(고전 1:12). 그러나 그 시작은 “요한의 세례만 알던 불완전한 상태”였고, 브리스길라와 아굴라를 통해, 이어 바울을 통해, 점차 더욱 온전한 복음의 의미로 나아갔음을 우리는 본문에서 목격하게 된다.

이러한 과정은 현재 우리 시대에도 매우 중요하고 실제적인 시사점을 준다. 신앙의 불완전함은 단순히 “회개하지 못한 사람들에게만” 해당되는 것이 아니다. 이미 교회 안에서 열심히 봉사하고, 성경 지식도 풍부하며, 예수가 그리스도이심을 시인한다 할지라도, 여전히 ‘요한의 세례’적 차원에 머무를 수 있다. 즉, 지식적으로는 예수를 믿고, 회개했다고 말하지만, 삶의 현장 속에서 “성령의 세례가 주는 깊은 능력과 진정한 사랑”을 경험하지 못한 채 머물 수 있다는 뜻이다.

이를 교회의 실제 상황에 대입해 보면, 많은 지체가 신앙적인 열심과 교리적인 지식을 갖추었음에도 불구하고, 공동체에서 성령의 역동성을 충분히 누리지 못하거나, 형제를 향한 섬김과 헌신, 나아가 세상 속에서 예수 그리스도의 사랑을 전하기 위한 구체적 행동으로 이어지지 못하는 경우가 많음을 발견한다. 이는 “첫사랑을 버렸다”라고 책망받은 에베소 교회(계 2장)의 모습과도 맞닿아 있는데, 정말 놀라운 것은 그 에베소 교회가 바울이 3년 동안이나 직접 가르칠 정도로 신학적·교리적 수준이 상당히 높았다는 점이다. 즉, “수준이 높아도 사랑이 식을 수 있다”는 단면을 보여 준다. 결국 교리적 지식에 만족하거나, 한때의 회개 체험에 머물러서는 안 되고, 매일의 삶에서 십자가와 부활의 사랑을 재확인하며 성령의 역사를 새롭게 체험해야 한다는 것이 본문의 본질적 메시지다.

장재형목사는 교회의 본질이 “생명공동체를 이루는 것”이라고 거듭 강조하면서, 교회란 단지 예배당에 모여 예배만 드리고 교리를 배우는 데 그치는 곳이 아니라고 가르쳐 왔다. 오히려 서로의 삶에 개입하고, 필요한 부분을 채워 주며, 주님이 걸어가신 십자가의 길을 함께 지고 가는 실제적인 ‘동행 공동체’가 되어야 한다는 것이다. 이는 요한의 세례적 차원, 즉 회개와 구원의 확신에만 머무는 것이 아니라, 예수님의 삶을 실제로 살아내고 서로에게 나누는 삶까지 확장되는 것이다.

브리스길라와 아굴라가 아볼로를 직접 “데려다가 가르쳤다”라는 행동도 깊은 사랑의 표현으로 볼 수 있다. 아볼로가 자칫 잘못된 가르침을 퍼뜨리는 것을 방지하려는 목적도 있었겠지만, 그의 열정을 칭찬하며 동시에 ‘더 온전한 복음’을 전해 주려는 사랑과 배려, 공동체 의식이 깔려 있었다고 할 수 있다. 그리고 아볼로는 이를 겸손히 받아들여, 이후 고린도 교회 등에서 바울·베드로와 함께 어깨를 견줄 만큼 영향력 있는 인물로 성장했다. ‘진정한 복음의 능력’을 체험한 아볼로는 과거 “요한의 세례만” 알던 시절과는 비교할 수 없을 정도로 강력하게 주의 도를 증거하며 교회를 세우는 일에 크게 쓰임받았다.

마찬가지로, 성령의 세례가 임한 에베소의 제자들 역시 ‘방언’과 ‘예언’이 나타나면서, 그 지역 교회가 새롭게 출발하는 결정적 계기를 마련했다. “모두 열두 사람쯤 되니라”(행 19:7)라는 구절은 상징적이다. 예수께서 열두 제자와 함께 시작하셨던 새로운 공동체의 운동이, 이제는 소아시아의 중심 도시인 에베소에서도 성령의 임재를 통하여 다시 시작되고 있다는 뜻이기 때문이다. 그리고 이 열두 사람을 중심으로 에베소 교회가 형성되고, 점차 아시아 전역으로 복음이 전해지는 발판이 되었다. 오늘날 장재형목사가 강조하는 ‘성령 안에서의 성장’ 역시, 바로 이런 성경적 모형을 근거로 “회개”에서 멈추지 말고 “성령으로 기름부음받은 삶”으로 도약해야 한다고 촉구한다. 이렇게 성령으로 충만해진 이들이 결국 세상 가운데 적극적으로 나아가, 예수 그리스도의 사랑과 진리를 증거하는 것이다.

결국 이 모든 흐름이 보여 주는 핵심은 “요한의 세례에서 머무르는 불완전한 상태를 뛰어넘어, 온전한 복음인 십자가와 부활, 그리고 성령의 내주와 역동성을 경험하는 신앙으로 나아가야 한다”는 것이다. 이것은 지적으로 예수 그리스도의 정체를 깨닫고, 회개한다는 차원을 넘어서는 문제다. 본문의 인물들은 실제 삶에 동참함으로써, 성령의 세례가 가져오는 능력과 사랑을 삶 전체에서 누리게 되었다. 브리스길라와 아굴라가 아볼로를 ‘데려다가’ 가르쳤듯이, 교회 공동체 안에 있는 더 성숙한 이들이나 목회자들은 아직 완전치 않은 신앙인들을 세심하게 돌보고, 그들에게 성령 안에서 성숙해지는 길을 안내하는 역할을 맡아야 한다. 장재형목사가 이야기해 온 ‘동반자적 제자도’도 바로 이러한 맥락에서, 단순히 지식 전달이 아니라, 함께 고난을 지고 사랑을 실천하며 성령 체험의 장으로 이끄는 제자 양육을 의미한다.

실천적으로 생각해 보면, 교회 안에서 누군가가 지식적으로는 성경을 잘 알고, 예배와 봉사에 열심을 내지만, 그의 삶이 여전히 성령의 열매(갈 5:22-23)로 채워지지 않고, 형제와 자매를 향한 사랑으로 온전히 드러나지 않는다면, 그 역시 어느 정도“요한의 세례적 차원”에 머물러 있다고 볼 수 있다. 그때 우리에게 필요한 것은 잔소리나 정죄가 아니라, 브리스길라와 아굴라처럼 “하나님의 도를 더 정확하게 풀어” 주는 실제적인 가르침과 돌봄, 그리고 기도로 함께 성령의 임재를 갈망하며 기다려 주는 태도다.

에베소 교회가 사도행전 이후로도 중요한 위치를 차지하며, 바울의 긴 사역 거점이 된 것, 그리고 나중에는 요한 사도까지 사역하게 된 것은, 바로 이 ‘성령 체험’이 터닝 포인트가 되었기 때문이다. 사도행전 19장에 묘사된 “에베소의 성령 강림”은, 바울이 세웠던 다른 교회들과 마찬가지로 에베소 교회를 특별한 능력과 사랑의 공동체로 세우는 밑거름이 되었다. 그러나 동시에 계시록 2장에 나타난 “에베소 교회의 첫사랑 상실” 사건은, 아무리 한때 강력한 성령 체험을 했더라도, 시간이 흐르며 그 열정과 사랑을 식혀 버릴 수 있다는 경고의 사례가 된다. 한 번의 뜨거운 체험이나, 지적인 깨달음으로 영원히 완성되는 신앙은 없다는 뜻이다. 장재형목사는 교인들에게 “지속적인 성령 충만”과 “끊임없는 말씀 묵상 및 적용,” 그리고 “희생적 사랑의 실천”을 강조하는데, 바로 이런 성경적 사례에 비추어 볼 때 “성령 체험”과 “지속적 돌봄”이 얼마나 중요한지 잘 알 수 있다.

요약하자면,아볼로와 에베소 제자들이 초기에는 “요한의 세례”만 알았기에 회개와 지식적인 측면에서는 충만했을지 몰라도, 아직 “십자가와 부활, 성령의 새 생명”을 경험하지 못했다는 사실이다. 그리고 그 부족함을 브리스길라와 아굴라, 그리고 바울이 각기 다른 방식으로 채워 주었을 때, 이들은 강력한 복음의 사역자로, 또는 열두 명의 주축 멤버로 교회에 큰 유익을 주는 일꾼으로 세워졌다. 오늘날 교회 역시, 회개와 교리적 지식만으로는 부족하며, 성령 안에서의 실제적 경험과 사랑의 실천이 뒤따라야 함을 본문이 증언하고 있다. 장재형목사가 강조해 온 “실제적 동행”과 “성령 체험을 통한 교회 공동체의 성장”이라는 메시지는, 이 사도행전 본문의 핵심을 현대 교회에 적용하는 매우 실천적인 예라고 할 수 있다.

Ⅱ. 성령 세례와 온전한 복음의 현실화: 공동체적 사랑과 장재형목사의 현대적 적용

앞서 아볼로와 에베소 제자들의 사례에서 확인했듯이, 신앙은 단 한 번의 결단이나 지식만으로 완결되지 않는다. 오히려 신앙은 지속적인 성장 과정을 거치고, 그 과정에서 “성령의 세례”가 결정적으로 작용한다. 이때 성령 세례란 단순히 ‘방언이나 예언’ 같은 은사적 측면에만 한정되는 것이 아니라, “그리스도의 사랑과 삶을 실제로 살아내게 하는 영적 능력”을 의미한다. 아볼로가“하나님의 도를 더 정확하게” 배움으로써, 이후 고린도 교회에서 바울과 함께 복음을 세우는 강력한 동역자가 되었듯이, 성령 세례를 경험한 신자는 ‘회개와 예수 지식’만 갖춘 단계에서 한층 더 나아가, 험난한 십자가의 길이라 할지라도 두려움 없이 걸어갈 수 있게 된다.

오늘날 많은 교회가 성령에 대해 말하되, 때로는 과도하게 은사적인 표징에만 치중하거나, 혹은 반대로 모든 성령의 역사를 신학적·지적 측면으로만 해석해 버려 실제 삶에서 체험하지 못하는 양극단으로 치우치기 쉽다. 그러나 사도행전 본문에서 나타난 바와 같이, 진정한 성령 체험은 “회개와 예수 그리스도의 이름을 통한 죄 사함”을 바탕으로, “성령의 능력과 교회 공동체 안에서의 사랑의 연합”으로 이어진다. 회개가 개인의 영혼을 정결하게 하고 예수의 구원에 참여시키는 것이라면, 성령 세례는 그리스도의 몸 된 교회 안에서 충만한 사랑의 실천으로 열매 맺는 것이다.

장재형목사의 사역은 이 점에서 현대 교회가 참고할 만한 특징을 지닌다. 그는 목회 현장에서 성도들이 성령 체험을 단지“은사적 현상”으로 소비하지 않고, “진정한 회심과 지속적 제자도의 여정”으로 이어지도록 돕는 것을 목표로 삼아 왔다. 예컨대 어떤 사람이 방언의 은사를 받았다면, 그것을 개인적 자랑으로 삼거나 ‘나는 특별하다’는 우월감에 빠지는 것이 아니라, 오히려 공동체를 세우고 다른 이를 겸손히 섬기는 사랑의 동력으로 삼아야 한다는 식이다. 이는 고린도전서 13장, 즉 사랑장이 말해 주는 핵심 메시지와 맞닿아 있다. “내가 사람의 방언과 천사의 말을 할지라도 사랑이 없으면 소리 나는 구리와 울리는 꽹과리가 되고 만다”(고전 13:1)는 경고를 교회 공동체가 실질적으로 되새겨야 하는 것이다. 사실 신앙이 머리로만 습득된 지식이나 일시적인 은사 체험으로 그쳐 버리면, 결국 곧바로 싸움과 분열이 일어나는 교회를 양산해 낼 뿐이라는 것은 역사적으로나 현대 교회 현장에서나 어렵지 않게 볼 수 있는 현실이다.

실제 교회 생활에서는, 신앙 지식이나 은사 체험이 많은 이들이 더 깊은 사랑으로 자신을 낮추고 봉사하기보다, 오히려 교만해지거나 다른 지체를 가르치려 드는 태도를 취하기도 한다. 이는 곧바로 본문이 말하는 “요한의 세례에 머문 불완전한 신앙”을 보여 주는 사례다. 겉으로는 큰 열심과 지식을 뽐내지만, 실제로는 성령이 가져오는 “십자가적 사랑, 자기 비움, 형제를 존중하고 교회를 세우는 겸손”이 결핍된 상태이기 때문이다. 그러한 이들에게는 브리스길라와 아굴라처럼, 또는 바울처럼 누군가가 다가가 “하나님의 도를 더 정확하게 풀어 주는” 돌봄이 필요하다. 안타깝게도 많은 교회에서 이런 섬세한 돌봄, 인격적·영적 양육이 제대로 이루어지지 못하고, 결국 분란이 생기거나 교회가 분열되는 일이 발생하곤 한다.

장재형목사가 특별히 강조하는 ‘공동체성’은, 앞에서 언급한 브리스길라와 아굴라의 돌봄 방식과도 결을 같이한다. 즉, “혼자만의 신앙”이 아니라, “함께 고난 받고 함께 기뻐하며 함께 자라나는 신앙 공동체”를 지향하는 것이다. 사도 바울 역시‘몸의 비유’를 통해 “한 지체가 고통을 당하면 모든 지체가 함께 고통을 당하고, 한 지체가 영광을 얻으면 모든 지체가 함께 기뻐한다”(고전 12:26)라고 말했다. 이는 예수 그리스도의 십자가가 보여 준, ‘자기 희생적인 사랑’을 공동체 안에서 구현하라는 뜻이다. 교회가 그리스도를 머리로 하여 서로 연결될 때, 성령의 은사는 서로를 분열시키는 수단이 아니라, 오히려 교회를 세우고 연합케 하며, 세상에 복음의 능력을 드러내는 자원으로 변모한다.

특히 장재형목사는 교회 안에서 갈등이 발생하고 분열하는 원인을, 상당 부분 “성령 충만이 지식 혹은 개인적 체험 수준에서 머물러, 실제적 사랑으로 나아가지 못하는 데에 있다”고 지적한다. 이는 사도행전 18~19장이 보여 주는 내용과 일맥상통한다. 아볼로나 에베소의 제자들은 ‘열심’과 ‘회개’가 분명 있었지만, 성령의 역사를 제대로 알지 못해, 사랑으로 성도를 섬기고 복음의 능력을 극대화하는 단계로 들어서지 못했다. 그래서 바울이나 브리스길라·아굴라가 방문해 ‘더 정확한 복음’을 전달하고, 성령 세례를 통해 이들의 삶을 근본부터 뒤바꾸어 놓는다. 마찬가지로 오늘 교회 안에서도, ‘알긴 아는데 실천이 없는’ 지식 위주의 신앙이나, ‘체험하긴 했는데 사랑이 결핍된’ 은사 중심의 신앙이 성행할 수 있다. 중요한 것은 그 둘을 “통합”하고 “올바른 목적”으로 사용하도록 돕는 보살핌과 가르침이다.

이렇게 완전해진 복음은 결코 개인주의적 신앙생활로 마무리되지 않는다. 진정한 복음을 깨달은 이들은 에베소의 열두 제자처럼 지역 교회를 든든하게 세우고, 아볼로처럼 고린도 교회에서도 엄청난 영향력을 행사하며 분열보다는 연합과 성장을 가져오는 모습으로 나타난다. 이때 교회 성장이라 함은 단지 수적 증가만을 의미하지 않는다. 오히려 사도 바울이 말한 “우리가 다 하나님의 아들을 믿는 것과 아는 일에 하나가 되어 온전한 사람을 이루어, 그리스도의 장성한 분량에까지 자라나야 한다”(엡4:13)는 차원의 ‘내면적·영적 성장’을 가리킨다. 교회의 양적 부흥은 그 결과로 따라올 수 있지만, 성령 충만을 통해 나타나는 사랑의 능력이야말로 진정한 교회 성장의 원동력이라는 것이 본문이 보여 주는 핵심이다.

장재형목사 역시 교회의 성장과 부흥을 강조하면서도, 그 근본은 “성령의 역사와 성도 간 사랑의 네트워크”에 달려 있다고 가르친다. 이는 사도행전의 정신을 그대로 현대 교회에 적용하는 시도라 할 수 있는데, 목회의 모든 현장에서 “성령에 의지하되, 그 결과물은 반드시 형제 사랑과 공동체 실천으로 나타나야 한다”는 점을 확인시킨다. 사람들은 종종 교회 내 봉사나 사역을‘의무’나 ‘책임’으로 생각하고 억지로 하기도 하는데, 성령 충만 가운데 진정한 사랑을 체험한 이들은 그 봉사를 기쁨으로 여기고, 공동체와 세상을 향해 봉사의 손길을 자발적으로 내민다. 이는 “요한의 세례”라는 준거점을 이미 넘어선 상태, 즉“성령의 세례”가 임하여 생기는 변화라고 볼 수 있다.

예를 들어, 어떤 성도가 과거에는 단지 ‘죄책감’에서 시작한 회개로 신앙생활에 발을 들여놓았다고 할 때, 그가 성령의 세례로 진정한 복음의 기쁨을 누리고, 형제·자매를 사랑하며 섬기는 자리까지 이르려면, 그 사이에 브리스길라와 아굴라와 같은 멘토의 돌봄과 바울과 같은 목회적 양육이 필요하다. 그리고 그 자체가 교회의 책임이자 사명이다. 교회가 이런 영적·인격적 돌봄에 실패하면, 그 성도는 요한의 세례적 차원에 머물며 회개를 반복하기만 하다 지치거나, 지식적·형식적 신앙에 불과한 상태가 될 수 있다. 장재형목사가 “영혼을 살리고 키우는 목회”를 강조하는 배경에는 이런 뼈아픈 현실에 대한 인식이 깔려 있다. 즉, 교회가 단지 사람들의 숫자를 늘리는 데 급급하거나, 건물을 크게 짓는 데 몰두하는 것이 아니라, 한 사람 한 사람에게 성령의 능력과 그리스도의 사랑을 체험케 하고, 이를 공동체 안에서 함께 나눌 수 있도록 이끌어야 한다는 것이다.

사도행전 19장에서 언급된 “에베소의 열두 사람쯤 되니라”(행 19:7)는 표현이 상징하는 것은, “적은 수라 할지라도 온전한 복음을 깨달은 이들이 모이면, 곧 그곳이 교회이고, 거기서부터 놀라운 하나님의 역사가 확장된다”는 사실이다. 열두 명이라는 수는 예수님의 열두 제자, 이스라엘의 열두 지파 등을 연상시키면서, “새로운 하나님 나라 운동”의 시작을 의미한다. 에베소가 이후 소아시아 복음화의 전략적 거점이 되었다는 점, 또 그곳이 바울 사역의 가장 중심축이 되었다는 점을 고려할 때, 이 열두 사람의 성령 체험은 단지 개인적 회심 사건이 아니라, 교회 역사의 중요한 분기점이었다고 볼 수 있다.

오늘날에도 지역 교회가 시작될 때, 혹은 새로운 부흥이나 개척을 준비할 때, 큰 물리적 자원이나 많은 인원이 없어도, “성령으로 충만한 소수”가 있다면 교회의 진정한 부흥은 거기서 출발할 수 있다. 장재형목사는 어떤 사역을 개척할 때마다, 규모나 화려함에 주목하기보다는, 그 안에서 ‘성령 체험과 십자가적 사랑’이 살아 있는 사람이 있는지, “진정 하나님의 비전을 붙드는 소수”가 존재하는지를 더 중요하게 본다고 한다. 이는 곧 사도행전이 말하는 교회 개척과 성장의 원리와 부합한다.

정리하자면, 오늘 본문인 사도행전 18장 24절부터 19장 7절의 사건은 “요한의 세례”로 상징되는 불완전함이 “성령의 세례”를 통해 온전함으로 나아가는 전환점이 어떻게 교회 공동체를 세우는 동력이 되는지를 잘 보여 준다. 아볼로라는 걸출한 인물조차“하나님의 도를 더 정확하게” 알기 전에는 회개와 구약 예언 지식 수준에 머물렀으며, 에베소의 열두 제자도 “성령이 계심도 듣지 못했기에” 회개만 반복하며 살아가던 상태였다. 그러나 브리스길라와 아굴라, 바울의 도움 아래 이들은 성령 세례를 받고, 방언과 예언 등 은사를 통해 교회에 큰 유익을 주는 일꾼으로 변모했다. 그리고 이 사건이 에베소 교회의 역사, 더 나아가 고린도 교회의 성장과도 긴밀히 연결되어 있었다.

현대 교회로 시선을 옮겨 보면, 우리 역시 성경 지식이나 열심, 혹은 회개 경험만을 강조하면서 실제 성령의 능력과 십자가적 사랑으로 나아가야 할 본질을 놓칠 위험에 처하기 쉽다. 이에 대해 장재형목사는 “성령 안에서의 자발적 헌신, 공동체를 세우는 희생적 사랑”을 교회의 핵심 가치로 제시하며, 목회의 모든 측면에서 이를 구현하려 애써 왔다. 이는 단지 “성령 받아라” 혹은“회개하라”는 구호 차원을 넘어, “함께 말씀을 나누고, 함께 시간을 보내고, 고난을 함께 지고, 기쁨과 슬픔을 함께 나누는 공동체적 삶”으로까지 확장되는 것이다. 이러한 체험을 통해 교회는 비로소 에베소 교회가 받았던 성령 강림의 은혜를 재현할 수 있고, 아볼로처럼 불완전함을 넘어 온전함으로 전환된 성도들을 많이 세울 수 있다.

우리는 여기서 끝나지 않고 늘 자신을 돌아보아야 한다. 에베소 교회는 분명 놀라운 성령 체험으로 부흥했고, 바울이 3년간 사역을 펼친 만큼 영적 수준이 높았지만, 요한 사도가 반모 섬에서 보낸 편지(계시록 2장)에 보면 “처음 사랑을 버렸다”는 책망을 받았다. 이는 “한때 경험한 성령 세례나 강력한 은사 체험”이 영원히 신앙을 보장해 주지 않는다는 사실을 다시금 상기시킨다. 우리는 매일 하나님 앞에 나아가 말씀과 기도로 자신을 낮추고, 공동체 사랑을 회복함으로써 성령의 능력을 새롭게 받아야 한다.

따라서 브리스길라와 아굴라가 아볼로에게, 바울이 에베소 제자들에게 도움을 주었듯이, 오늘날 교회 안에서도 성도 간에 영적 돌봄이 활발히 일어나야 한다. 어느 한두 사람만 모든 책임을 지는 것이 아니라, 서로를 겸손히 세워 주고, “요한의 세례”에 머무르지 않도록, “더 정확한 복음”이 무엇인지 함께 고민하고 기도하며 실천하는 모습이 중요하다. 장재형목사의 목회 사례는 이러한 영적 돌봄이 실제로 작동할 때, 교회가 얼마나 역동적이고 건강한 영적 생명력을 발휘할 수 있는지를 잘 보여 준다.

우리는 사도행전의 이 본문을 통해 ‘불완전한 신앙이 온전해지는 과정’이 곧 ‘회개에서 시작되어 성령의 세례로 완성되는 길’임을 확인했다. 열정과 지식이 있음에도 불구하고 회개 단계에서만 머무른다면, 그 신앙은 아직 완전한 복음의 능력을 발휘하지 못한다. 그러나 성령으로 말미암아 그리스도의 십자가와 부활의 생명에 참여하게 될 때, 그리고 사랑의 공동체 안에서 서로를 섬기고 돌보게 될 때, 그 신앙은 새롭게 태어나 교회를 견고히 세우고 세상에 복음을 전하는 강력한 힘이 된다. 장재형목사가 끊임없이 강조해 온 “성령 안에서의 공동체 형성, 그리고 십자가적 사랑의 실천”은 바로 이 사도행전적 원리를 오늘 우리의 교회 현장에 펼쳐 놓는 구체적 모습이라 할 수 있다.

오늘날 우리 각자도 “아볼로가 처음엔 요한의 세례만 알았으나, 하나님의 도를 더 정확하게 배워 능력 있는 일꾼이 되었다”는 이야기를 개인 신앙에 대입해 볼 수 있다. ‘나는 회개했고, 예수가 그리스도인 줄 안다. 하지만 혹시 그 선에서 멈춰 버린 것은 아닌가?’ ‘지금 나는 성령의 충만함을 실제로 체험하며 형제·자매를 섬기고, 세상을 향해 복음을 증거하는 삶을 살고 있는가?’ ‘교회 공동체 안에서 사랑을 실천하기 위해 얼마나 기도하고 헌신하며, 다른 지체들의 필요를 채우려 노력하고 있는가?’ 이런 질문을 스스로에게 던지는 것이 필요하다. 혹 불완전함에 머무르고 있다면, 브리스길라와 아굴라의 도움을 받은 아볼로처럼, 나보다 먼저 이 길을 걸어간 이들에게 배우고, 바울처럼 목회적 돌봄을 줄 수 있는 지도자에게 인도함을 받으며, 무엇보다 성령을 사모하고 기도해야 한다.

교회는 서로의 부족함을 함께 채워 주는 영적 가정(family)이 되어야 한다. 불완전함에 머물러 있는 이는 공동체의 돌봄을 통해 온전함으로 나아가고, 이미 성령의 능력을 누리고 있는 이는 더 겸손히 서로를 섬기며, 아직 알지 못하는 이들에게는 “더 정확한 복음”을 전해 주는 상생의 구도가 이뤄져야 한다. 그리고 그 중심에 바로 “십자가와 부활의 복음”이 있으며, 이것을 현실에서 가능케 하는 분이 바로 성령이시다. 장재형목사가 말하는 “성령 안의 동반자적 제자도”는 이런 교회 모델을 실현하기 위한 구체적 대안이 될 수 있다.

다시 한 번 강조하건대, 아볼로와 에베소 제자들은 이미 ‘예수가 그리스도이심’을 인정하고 있었다. 교리에 대한 이해도도 상당히 높았고, 회개에 대한 진지한 마음가짐도 있었다. 그러나 결국 ‘성령’이 빠지면, 회개와 열심, 그리고 지식마저도 그 깊은 사랑의 실천과 십자가적 삶으로 이어지지 못한다. 이처럼 회개에서 성령으로 나아가는 ‘전환’은 우리 신앙의 필수적인 도약이며, 교회를 교회답게 만드는 동력이다. 사도행전 19장에서 바울이 묻지 않았는가? “너희가 믿을 때에 성령을 받았느냐?” 이 질문은 여전히 오늘도 유효하며, 우리 개개인의 신앙 상태를 날카롭게 점검한다. 만일 ‘성령이 계심도 듣지 못하였노라’고 답할 수밖에 없는 이들이 있다면, 이제는 더 이상 머무를 수 없다. 공동체 내에서 교육과 양육, 기도와 말씀을 통해, 그리고 목회자나 믿음의 선배들을 통해 성령의 임재로 들어가야 한다. 그곳에 ‘방언’이나 ‘예언’ 같은 은사가 나타날 수도 있지만, 더 근본적으로는 “사랑의 실천”과 “겸손히 섬기는 태도,” 그리고 “세상을 향한 복음 증거”라는 열매가 반드시 함께 나타날 것이다.

장재형목사가 이끄는 목회 현장에서도, 처음부터 성령 체험이 강력하게 부어지는 성도들이 있는가 하면, 오랜 시간 지적 이해와 회개만 반복하다가 어느 순간 성령의 강권적인 역사를 통해 뒤집어지는 성도들도 있다. 이처럼 시기나 방식은 제각각이지만, 목적지는 한결같다. “온전한 복음, 곧 십자가와 부활을 단지 지식적으로만이 아니라, 성령의 기름부음 속에서 실제로 살아내는 제자들”을 세우는 것이다. 그리고 그들이 서로 사랑으로 연결되어 교회를 세우며, 이 땅에 하나님 나라의 가치를 드러낸다. 이 과정에서 아볼로와 브리스길라·아굴라, 에베소 열두 제자와 바울의 관계가 그대로 재현되는 것이다. 누군가는 더 깊은 복음을 전수하는 역할을 하고, 누군가는 겸손히 배우고 체험하는 역할을 한다. 그러나 결국 모든 역할은 하나님의 섭리 안에서 “교회를 세우고, 영혼을 구원하며, 세상을 섬기게 하는 복음의 확장”으로 귀결된다.

오늘 본문의 핵심 메시지는 “불완전한 신앙에서 온전함으로 나아가라”는 것이다. 요한의 세례만 알던 사람들은 회개와 예수 지식을 가진 신앙인들이었지만, 성령을 체험하기 전까지는 사랑의 능력과 공동체의 삶을 온전히 살지 못했다. 브리스길라와 아굴라, 그리고 바울의 적극적인 돌봄과 가르침이 그 결핍을 채워 주어, 결국 강력한 교회로 서게 하고 복음 사역이 지경을 넓혀 가는 데 크게 기여했다. 이 모든 과정에서 가장 중요한 것은 ‘성령 세례’였으며, 그것이 “십자가와 부활의 복음”을 지식이 아닌‘삶’으로 현실화하는 열쇠가 되었다. 장재형목사는 이를 현대적 목회 현장에 적용하여, 교회가 서로 섬기고 동역하며, 성령 체험을 통해 삶으로 복음을 증거하는 공동체로 거듭나도록 힘써 왔다. 이는 오늘날 우리 각자에게도 동일한 도전이다.

 “너희가 믿을 때에 성령을 받았느냐?”라는 질문 앞에서, 우리는 과연 어떠한 답을 내놓을 수 있는가? 믿었음에도 불구하고‘성령이 계심도 듣지 못하였다’고 솔직히 고백할 수밖에 없는 이라면, 혹은 예수님을 믿고 봉사하고 헌금도 하지만, 내 안에 사랑이 식어 다른 사람을 정죄하거나 공동체를 분열시키고 있다면, 혹은 하나님의 능력을 지식적으로만 알고 실제 삶에선 체험하지 못했다면, 이 본문은 우리에게 분명한 길을 제시한다. “하나님의 도를 더 정확하게 배우고, 주 예수의 이름으로 세례를 받고, 성령의 임재를 간구하라”는 것이다. 그때 우리의 신앙은 불완전함을 벗어나, 아볼로처럼 능력 있는 증인이 되고, 에베소 열두 제자처럼 ‘새로운 공동체의 출발점’이 될 수 있다. 그리고 교회는 장재형목사가 늘 역설하듯이, “생명력 넘치는 영적 가족”으로 세워져 간다.

이는 성경 시대만의 이야기가 아니라, 오늘도 동일하게 적용되는 진리다. 교회는 예배와 프로그램, 교리 교육, 봉사 등의 외형적 요소만으로 세워지는 것이 아니라, “성령 안에서의 사랑과 동역”으로 세워진다. 그래서 사도행전의 교회는 예배당도, 재정도, 제도적 기반도 없어 보였지만, 온 세상을 뒤흔드는 능력을 발휘했다. 그 능력의 출발점은 성령이었고, 그 성령이 창조해 낸‘십자가적 사랑’이었다. 요한의 세례에서 성령의 세례로 넘어오는 순간, 모든 것이 달라진다. 예수 그리스도의 죽으심과 부활, 그리고 성령의 임재가 성도를 움직이는 살아 있는 동력이 되며, 그곳에서 참된 교회의 역사가 시작된다. 아볼로의 한계와 돌파, 에베소 제자들의 회개와 성령 체험이 보여 준 이 드라마는, 오늘날 우리에게도 여전히 강력한 도전장을 내민다. “너희는 과연 성령으로 충만한가? 너희의 교회는 과연 성령으로 하나 되어 서로 사랑하고 있는가?” 이 질문에 부디 ‘그렇다’고 답할 수 있는 공동체가 늘어나길 소망하며, 동시에 우리 모두가 “불완전함에서 온전함으로” 나아가는 신앙의 여정을 계속해 가야 할 것이다.

장재형목사가 말하는 “성령과 동행하는 교회, 십자가의 사랑을 실천하는 교회”가 바로 그러한 모습이다. 사도행전의 정신이 다시금 살아나고, 초대교회가 지녔던 뜨거운 성령 충만과 헌신이 현대 교회에서 재현될 때, 우리는 이 시대를 향한 복음의 능력을 진정으로 증명해 보일 수 있다. 아볼로와 에베소의 제자들이 남긴 귀중한 교훈은, 바로 이 역동적 신앙의 길 위로 우리를 초대한다. “요한의 세례에 머무르지 말라, 성령의 세례로 나아가라.” 이것이 사도행전 18장 24절부터 19장 7절이 우리가슴에 새기는 분명한 메시지이며, 동시에 장재형목사가 오늘 교회 앞에 제시하는 도전이다.

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La prière de Gethsémané – Pasteur David Jang


1. La prière de Gethsémané et la solitude de Jésus-Christ

Le pasteur David Jang propose une analyse profonde de la solitude de Jésus-Christ et de sa prière au Jardin de Gethsémané. Il porte d’abord son attention sur le récit de Marc 14.32-42, décrivant les sentiments et les circonstances auxquels Jésus a fait face lorsqu’Il se tenait sur le point d’affronter l’épreuve extrême de la croix. Dans ce passage, le Seigneur déclare : « Mon âme est triste à en mourir », et Il tombe face contre terre pour supplier, tandis que les disciples, malgré l’urgence de la situation, sombrent dans le sommeil. Le pasteur David Jang souligne à partir de cette scène que Jésus est bien « le modèle parfait de la prière », mais pas seulement dans le sens d’une « assurance intrépide » : Sa prière renferme au contraire une angoisse et une crainte profondément humaines, exprimées par des « grands cris et des larmes » (He 5.7).

Durant Son ministère public, Jésus a accompli de nombreux miracles, chassé les démons, guéri les malades et annoncé le Royaume de Dieu. Les disciples, ayant déjà expérimenté à maintes reprises la puissance de Jésus, pouvaient penser qu’Il éviterait toute souffrance grâce à Sa force divine. Cependant, comme le souligne le pasteur David Jang, Jésus n’a pas choisi une « échappatoire à la souffrance grâce à la puissance » selon l’idée que les disciples s’en faisaient ; Il a plutôt manifesté une « obéissance de tout Son être » dans cette voie qu’Il a embrassée. Le texte met en relief cette réalité : « Abba, Père ! Tout t’est possible… » (Mc 14.36) exprime une confiance absolue dans la toute-puissance de Dieu, mais se conclut par : « Toutefois, non pas ce que je veux, mais ce que tu veux. » C’est là que réside la beauté et la grandeur de la prière de Jésus, explique le pasteur David Jang.

Au sein de cette prière, nous percevons la vulnérabilité humaine de Jésus, mais cette faiblesse et la confiance en la souveraineté de Dieu s’associent pour produire une « obéissance parfaite ». Dans notre vie de foi, nous disons souvent que nous voulons « obéir à la volonté de Dieu », mais nous pouvons rencontrer de grandes difficultés lorsque la souffrance ou la peur nous saisissent. Or, même Jésus a prié pour que « cette coupe s’éloigne » de Lui juste avant la croix ; cela nous pousse à reconnaître notre faiblesse telle qu’elle est. Et finalement, quand Il parvient à la résolution d’« assumer cette coupe si telle est la volonté du Père », le pasteur David Jang y voit l’enseignement essentiel que les croyants doivent tirer de la scène de la prière solitaire de Jésus.

Selon le pasteur David Jang, la prière de Gethsémané ne se réduit pas à un simple récit historique disant que « Jésus était dans l’angoisse avant de mourir ». C’est un lieu symbolique où le Christ, en tant que « Messie (l’Oint) », accepte pleinement la souffrance. Le nom de Gethsémané lui-même signifie « pressoir à huile » : à cet endroit, les olives sont pressées pour en extraire l’huile. De même, Jésus a subi une pression extrême, dans son corps et dans son esprit, afin de devenir « la rançon pour les pécheurs ». Dans la tradition biblique, on versait de l’huile sur la tête d’un roi pour le désigner, ce qui symbolisait l’autorité royale et la mission de guider le peuple. Pourtant, Jésus n’a pas immédiatement accédé à la gloire et aux honneurs réservés au roi : Il a d’abord choisi la souffrance et la mort, comme l’enveloppe ce texte.

Pendant la Pâque, des foules immolaient des agneaux au Temple de Jérusalem, et leur sang coulait dans le torrent du Cédron, teintant de rouge l’eau qui s’écoulait. Après le dernier repas pascal, Jésus et Ses disciples traversent ce même torrent pour se rendre au Jardin de Gethsémané. Le pasteur David Jang dépeint ce tableau comme « l’image silencieuse et solitaire du Sauveur traversant un ruisseau rougi de sang », soulignant que Jésus savait déjà que Son propre sang allait couler comme celui de ces agneaux, et qu’Il avançait pas à pas en méditant sur l’horreur de cette mort à venir. De plus, alors que les disciples auraient dû L’accompagner sur ce chemin, ils entrent dans Gethsémané en chantant, et plutôt que de Se joindre à Sa résolution, ils cèdent finalement au sommeil, accentuant la solitude de Jésus.

Le pasteur David Jang explique également que la solitude de Jésus ne provenait pas uniquement d’un « sentiment de trahison humaine ». Bien sûr, l’un des Douze, Judas, était déjà en train de Le livrer, et les autres ne saisissaient pas la profondeur de la souffrance du Maître, sombrant simplement dans le sommeil ; Jésus leur lance alors un reproche plein de tristesse : « Vous n’avez pas pu veiller une heure ? » (Mc 14.37). Mais la solitude de Jésus découle surtout du fait qu’Il devait volontairement obéir à la volonté de Dieu. Il Lui fallait aller jusqu’au bout, seul s’il le fallait, sans l’appui ni la compréhension de personne, ne trouvant ni soutien ni consolation, mais n’abandonnant pas pour autant.

Le pasteur David Jang souligne de surcroît que cette solitude s’est étendue à l’ensemble de la vie de Jésus. Dès le début de Son ministère, Il a été mal compris par Son entourage, célébré de façon excessive, ou rejeté par les dirigeants juifs. Même Ses propres disciples, avant l’événement de la croix, n’acceptaient pas encore Jésus comme le véritable « Messie » et ne comprenaient pas bien les valeurs fondamentales du Royaume de Dieu. Ils répondaient apparemment « Amen » lorsque Jésus enseignait, mais ne réagissaient pas selon l’essence de ce message. Ainsi, quand Jésus a annoncé Sa passion, ils ne l’ont ni comprise ni prise au sérieux, l’écoutant sans y prêter réellement attention. Au Jardin de Gethsémané, cette ignorance et cette insensibilité se manifestent de manière éclatante.

Jésus emmène seulement trois disciples (Pierre, Jacques et Jean) un peu plus loin, les mêmes qui étaient présents lors de la transfiguration (selon les Évangiles synoptiques : Matthieu, Marc et Luc). Le pasteur David Jang précise que ce n’est pas parce qu’ils étaient particulièrement courageux ou fidèles, mais plutôt parce que Jésus a estimé qu’Il pouvait leur confier l’épreuve la plus intime de Sa souffrance. Pourtant, tandis que Jésus prie à en suer des gouttes de sang (Luc 22.44), ces trois disciples ne parviennent pas à rester éveillés. Ce n’est pas seulement la fatigue, mais surtout un manque de préparation psychologique : ils n’étaient pas disposés à accepter l’« extrême détresse » de Celui qu’ils suivaient. Le fait que, dans le moment où Il avait le plus besoin d’eux, ils s’endorment à côté de Jésus qui prie avec une ardeur terrible révèle leur profonde faiblesse. D’après le pasteur David Jang, c’est l’illustration que « le chemin de Jésus est un chemin de solitude » ; néanmoins, au cœur de cette solitude, Jésus, au lieu de se détourner, s’attache plus fermement à Dieu Son Père et ne renonce pas à Sa mission.

Un autre aspect important, c’est l’annonce faite à Pierre : « Cette nuit même, avant que le coq chante deux fois, tu m’auras renié trois fois » (cf. Mc 14.30). Pierre, fort de sa propre détermination, clame qu’il ne reniera pas Jésus, même s’il doit en mourir. Pourtant, lorsque Jésus prie à Gethsémané, Pierre, incapable de veiller dans la prière, ne trouve aucune force spirituelle pour soutenir son Maître. Finalement, quand Jésus est arrêté, Pierre prend peur et s’enfuit, allant jusqu’à Le renier lamentablement.

Ainsi, la prière de Jésus au Jardin de Gethsémané nous montre deux faces en même temps : d’un côté, Son angoisse profonde, Sa tristesse et Ses supplications, et d’un autre côté, Son courage exceptionnel qui se résume dans ce cri : « Toutefois, non pas ce que je veux, mais ce que tu veux » (Mc 14.36). Le pasteur David Jang interprète cette tension comme l’essence même de la personne et du ministère de Jésus. La véritable hardiesse spirituelle ne vient pas d’une « insensibilité » ou d’un « raisonnement simpliste », mais naît d’une « obéissance malgré la douleur, en se soumettant à la volonté de Dieu ».

Souvent, nous pensons à tort que « si nous avons une grande foi, nous ne craignons pas la souffrance ». Mais, selon le pasteur David Jang, Jésus a bel et bien redouté la souffrance, et Il a choisi la voie pour la surmonter : cette voie est « se déverser devant le Père dans la prière, puis se relever pour marcher vers la croix ». C’est un « chemin de solitude », car personne ne pouvait s’y substituer à Sa place. Le pasteur David Jang encourage ainsi chacun : « Quand vous vous sentez seul dans la vallée de la vie, rappelez-vous comment Jésus a prié. Dans la nuit où tous dorment et où vos proches ont disparu, que votre voix s’élève vers le Père en L’appelant “Abba”, tout en Lui abandonnant tout. » Cet exemple de Jésus est le modèle ultime pour le croyant.

Dans l’Évangile de Jean, on ne trouve pas le récit direct de la prière de Gethsémané. À la place, dès le chapitre 13 jusqu’au 16, on lit le dernier repas et le discours d’adieu, puis au chapitre 17, la longue prière de départ ; enfin, à partir du chapitre 18, on voit l’arrestation de Jésus. Le pasteur David Jang explique que, selon lui, c’est parce que Jean insiste sur le fait que la décision de Jésus était déjà prise durant le dernier repas (Jn 13.1 et suivants). Les Synoptiques (Matthieu, Marc, Luc) décrivent plutôt le « combat intérieur » de Jésus à Gethsémané, tandis que l’Évangile de Jean, dès Jean 13.31, présente la passion de Jésus comme une « glorification ». Cependant, le récit de Marc 14 nous montre les larmes et le désespoir qui ont accompagné ce choix, ce qui complète la perspective de Jean. Le pasteur David Jang exhorte donc à lire les deux versions de façon complémentaire.

En définitive, le récit de Gethsémané n’exalte pas la « pleine divinité » de Jésus en faisant abstraction de Son humanité, mais il montre au contraire Son combat intérieur et la source de Sa détermination à aller jusqu’au sacrifice. Les angoisses et les craintes qu’Il a ressenties se sont sublimées dans une confiance totale envers le Père, et L’ont conduit à avancer résolument vers la croix. Comme le souligne le pasteur David Jang dans sa prédication, à travers cet épisode, nous prenons conscience de la force et de la beauté qu’il y a à « obéir à la volonté de Dieu ». Chez Jésus, il y a à la fois le désir humain de « détourner cette coupe » et la ferme décision de « que ta volonté soit faite ». Dans notre propre existence, lorsque nous affrontons des difficultés et des souffrances, nous devons imiter cette attitude : chercher non pas « notre volonté », mais prier avec la prière du Christ, « que ta volonté soit faite ».

Il ajoute que la scène de Gethsémané ne constitue pas un événement révolu de la nuit d’autrefois à Jérusalem ; elle s’applique encore aujourd’hui au peuple de Dieu. Quand nous faisons face à un choix crucial ou à une épreuve inattendue, nous sommes également appelés à « la prière de Gethsémané ». Cette prière ne se limite pas à « Seigneur, donne-moi la force » : à l’exemple de Jésus, elle consiste à présenter nos faiblesses et nos peurs en toute sincérité et, malgré tout, à demander que « ta volonté s’accomplisse » — une prière d’obéissance. Le pasteur David Jang affirme qu’« au cœur de la nuit la plus solitaire de notre vie, c’est précisément le moment de se lever avec la force du Saint-Esprit, en criant “Abba, Père” ». Tel est pour lui le sens de suivre les pas sacrés de Jésus.

Plus encore, la solitude de Jésus à Gethsémané reflète « l’option nécessaire » pour notre salut. Le Fils de Dieu n’avait pas besoin de subir de façon aussi violente la souffrance et la solitude si ce n’était pas indispensable. Pourtant, comme le rappelle le pasteur David Jang, « c’est pour être la rançon des pécheurs » que Jésus n’a pas évité cette voie. Nous ne pourrons jamais comprendre entièrement ce qu’Il a enduré, cette « obéissance jusqu’à la mort ». Mais l’Écriture la décrit en détail ; Marc révèle les larmes et la détresse de Jésus, et des serviteurs comme le pasteur David Jang continuent d’expliquer leur signification. Et ce, pour que nous puissions méditer cette nuit solitaire et plonger plus profondément dans la grâce et l’amour du Seigneur, tout en apprenant à marcher nous-mêmes sur ce chemin d’obéissance solitaire.

En fin de compte, la prière de Gethsémané se clôt sur cette déclaration de Jésus : « L’heure est venue. Voici, le Fils de l’homme est livré aux mains des pécheurs. Levez-vous, allons ! » (cf. Mc 14.41-42). Le pasteur David Jang y voit un « avancement sacré » : c’est le début de la rédemption qui transcende la solitude. Dans Son affliction et Ses pleurs, Jésus dit : « Allons-y ensemble », ce qui exprime à la fois Sa propre résolution et une invitation pour nous à marcher sur cette voie de souffrance. Nous y découvrons la notion de « communion » : les disciples auraient dû marcher avec Lui, mais ils se sont dispersés ; Jésus a porté Sa croix seul. Toutefois, après Sa résurrection et la venue du Saint-Esprit, les disciples ont commencé à marcher dans Ses pas, et l’Église a poursuivi ce chemin de « souffrance et de gloire ». Le pasteur David Jang conclut que « de nos jours encore, l’Église et chaque croyant sont appelés à veiller et à prier comme durant la nuit de Gethsémané ». Autrement dit, en participant à la solitude et à la souffrance de Jésus, nous progressons davantage vers l’accomplissement de la volonté de Dieu.


2. La faiblesse de Pierre et des disciples, et la voie du disciple

Après avoir évoqué la scène de Gethsémané, le pasteur David Jang s’intéresse de près à la suite du chapitre 14 de l’Évangile selon Marc, où apparaissent Pierre et les autres disciples. À partir du verset 50, on voit comment les disciples s’enfuient lorsque Jésus est arrêté, puis Pierre renie Jésus à trois reprises. Les versets 51-52 mentionnent un « jeune homme qui suivait Jésus, n’ayant sur le corps qu’un drap ; on se saisit de lui, mais il lâcha le drap et s’enfuit nu ». Selon une tradition, ce jeune homme pourrait être Marc lui-même, l’auteur du deuxième Évangile. Le pasteur David Jang insiste sur le fait que ce passage, loin de dissimuler la « lâcheté » ou la « peur » de Marc et des disciples, la rend publique, conférant aux Évangiles une sincérité vivante.

Tous les disciples de Jésus avaient proclamé qu’ils resteraient fidèles à tout prix. Pierre affirmait : « Quand tous t’abandonneraient, je ne t’abandonnerai pas » (Mc 14.29). Mais ils ont fini par échouer, et la promesse solennelle de Pierre s’est révélée vaine. Cette histoire n’est pas unique à Pierre ; elle reflète la faiblesse commune à toute l’humanité. Selon le pasteur David Jang, beaucoup affirment : « Jamais je ne trahirai le Seigneur », mais face à la menace concrète de souffrance, ils fuient par instinct. Ainsi, même ceux qui paraissent fermes dans leur foi peuvent s’écrouler devant la tentation de Satan et la pression du monde.

Cependant, la leçon la plus importante ne s’arrête pas là. L’Évangile relate que, juste après son reniement, Pierre a un amer réveil et se repent ; ensuite, il est rétabli dans son rôle de disciple (comme en Jean 21, où le Ressuscité restaure Pierre). Le pasteur David Jang y voit l’illustration que des disciples « faibles » peuvent malgré tout être utilisés par Dieu. Leur sommeil à Gethsémané, leur fuite quand Jésus est arrêté, leur trahison ou reniement sont en effet terriblement honteux, mais Jésus ressuscité vient à leur rencontre. Leur échec n’était pas définitif : ces « disciples lâches » sont devenus de « grands apôtres ». C’est la grâce de l’Évangile. Le pasteur David Jang la résume par : « L’amour du Seigneur est plus grand que nos échecs. »

Le personnage le plus notable ici est « Marc », l’auteur présumé de cet Évangile. Le pasteur David Jang insiste sur le fait qu’il ait lui-même inclus, en Marc 14.51-52, le récit de sa propre humiliation — il s’est enfui nu pour échapper à ceux qui voulaient l’arrêter. De nombreuses personnes auraient préféré cacher un tel souvenir, pourtant l’Évangile, en révélant cette faillite personnelle, met en lumière le message : « Les hommes sont faibles ainsi, mais Jésus ne les a pas rejetés. » Marc, en drap de lin, montrait son désir de suivre le Seigneur, fût-ce à distance. Mais devant la menace, sa peur l’a emporté et l’a fait fuir. En rendant compte de ce comportement dans son récit, Marc souligne combien la croix fut portée seul par Jésus, puisque « même ceux qui voulaient Le suivre de loin se sont enfuis comme des lâches ».

Le pasteur David Jang en tire la conclusion suivante : « Sans la défaite et la lâcheté des disciples, comprendrions-nous aussi profondément la solitude et l’obéissance de Jésus ? » Dans les Actes des Apôtres, on voit ces mêmes disciples, transformés après avoir reçu la puissance du Saint-Esprit, à l’avant-garde de la prédication de l’Évangile. Mais leur point de départ, c’est « une trahison et une désertion si honteuses qu’elles sont difficiles à avouer ». Cette dynamique montre la puissance de l’Évangile et la grâce de Jésus-Christ, où la foi n’est pas un « privilège réservé à des personnes parfaites », mais une « grâce offerte à ceux qui prennent conscience de leur manque total de mérites et qui reçoivent l’amour et le pardon divins ».

Pour le pasteur David Jang, ce fait reste d’actualité. Nous aussi pouvons faillir et renier Jésus dans les circonstances concrètes de notre vie. Et si nous nous repentons, comme Pierre, le Seigneur nous relève et nous emploie à nouveau pour Son œuvre. Voilà la « vérité centrale de l’Évangile » valable hier et aujourd’hui. Que ce soit dans l’œuvre missionnaire ou au quotidien, nous pouvons, tels Pierre, échouer lamentablement et sombrer dans la tentation. Mais l’exemple de Pierre, réintégré après avoir pleuré amèrement, confirme que « le Seigneur nous confie à nouveau la mission après notre repentir ».

Le pasteur David Jang souligne avec force : « Même si nous tombons, Dieu ne nous abandonne pas. Il connaît nos faiblesses et nous relève. » Il évoque aussi Pierre pleurant à chaudes larmes et, plus tard, Jésus lui demandant trois fois « M’aimes-tu ? » (Jn 21), ce qui correspond au triple reniement et conclut sur sa réintégration. Ainsi, « aucune vie ne se termine dans l’échec ». Dieu peut agir à travers cet échec, à condition que nous le reconnaissions et que nous nous repentions. Comme Pierre et Marc, nos instants les plus honteux peuvent devenir des tremplins pour la grâce de Dieu qui nous rétablit, nous permettant de participer à la victoire qu’Il a manifestée dans Sa résurrection.

Par ailleurs, cette faiblesse des disciples met en exergue le caractère profondément « solitaire » de la croix. La crucifixion est l’acte le plus décisif de l’histoire du salut, et Jésus L’a assumée seul. Même si les disciples L’ont suivi jusqu’au torrent du Cédron, même s’ils ont pénétré dans Gethsémané, « au dernier moment, Il est resté seul ». Le pasteur David Jang affirme que cela renvoie à la nature même du salut : personne ne peut se sauver lui-même du péché ; seul Jésus pouvait accomplir cette rédemption.

Pour autant, la marche des croyants reste une « voie paradoxale ». D’un côté, « Allons-y ensemble » suggère que l’on bâtit l’Église en communauté ; d’un autre côté, chacun porte « sa propre croix » : si nous apprécions le soutien et l’encouragement des frères et sœurs, il n’en reste pas moins que « la décision ultime » nous revient. Le pasteur David Jang fait référence à la parole de Jésus : « Si quelqu’un veut venir après moi, qu’il se renie lui-même, qu’il se charge de sa croix, et qu’il me suive » (Mt 16.24). Selon lui, la scène des disciples endormis à Gethsémané reflète ce principe spirituel : « Personne ne peut porter la croix à notre place. Et nous sommes tous soumis à l’épreuve du sommeil spirituel qui nous accable. » Dès lors, la vigilance dans la prière est capitale, car en s’appuyant seulement sur la force humaine (comme Pierre l’a fait en affirmant « Je mourrai plutôt que de te renier »), on peut vite chanceler.

Alors, quelle est la solution à cet effondrement ? Le pasteur David Jang répond : « Il faut apprendre de la prière de Jésus. » Comme Jésus l’a fait, nous devons dire : « Abba, Père, tout est possible pour toi ; éloigne de moi cette coupe ! Toutefois, non pas ce que je veux, mais ce que tu veux » (Mc 14.36). Il affirme : « Voilà précisément la leçon que Pierre et les disciples devaient recevoir, et nous aussi. » Ils ont échoué à veiller cette nuit-là, mais cette faillite a fini par faire d’eux les fondateurs de l’Église, qui, remplis du Saint-Esprit, ont donné leur vie pour l’Évangile. La Bible montre à maintes reprises que ceux qui connaissent la détresse et l’humiliation, puis s’en remettent au Seigneur, deviennent plus forts spirituellement que ceux qui n’ont jamais été éprouvés.

Le pasteur David Jang salue la « franchise » de l’Évangile qui expose sans filtre les faiblesses de Pierre, de Marc et des autres disciples. En lisant qu’ils ont renié, fui ou sombré dans le sommeil, nous reconnaissons aujourd’hui notre propre reflet. Si la Bible avait dressé d’eux un portrait idéal et infaillible, il nous serait difficile de nous identifier à eux. Or, la grâce de Jésus triomphe au-delà de leurs failles. Nous découvrons ainsi que « c’est au cœur de la faiblesse, mise à nu, que l’on réalise la grandeur de la grâce du Christ ».

Le pasteur David Jang résume : « C’est cela la marche de la foi. Devenir croyant ne signifie pas cesser à jamais de tomber, mais bien, après chaque chute, découvrir nos limites et nous remettre entièrement au Christ. » Nous pouvons faire des vœux aussi solennels que Pierre en clamant : « Je te suivrai jusqu’à la mort », mais au moment critique, nous risquons de défaillir. Malgré cela, l’amour de Jésus demeure intact. Ressuscité, Il pose à Pierre la question : « M’aimes-tu ? » et Lui rend son service : « Fais paître mes brebis ». Ce n’est pas seulement pour Pierre, c’est un encouragement pour tous les croyants d’aujourd’hui.

À travers la prière de Gethsémané et la faiblesse des disciples, nous discernons la véritable « voie du disciple ». Il ne suffit pas de dire : « Seigneur, je ne te trahirai jamais ». Il faut aussi savoir se relever après une chute, en suppliant : « Seigneur, prends pitié de moi et relève-moi ! » Le pasteur David Jang conclut : « C’est là toute l’histoire de l’Évangile, et ce modèle se répète sans cesse dans le parcours de la foi. » Nous aussi, inévitablement, nous trébuchons et laissons apparaître nos failles, mais si nous nous souvenons de la prière de Jésus à Gethsémané et de la chute suivie de la restauration de Pierre, nous pouvons reprendre la voie du disciple. « Tomber dix fois, se relever la onzième » n’est pas seulement un adage humain, mais bel et bien le principe évangélique : « Le Seigneur nous soutient jusqu’au bout. »

Pour mettre cela en pratique, le pasteur David Jang souligne l’importance, dans l’Église, de se soutenir lorsque les faiblesses de chacun sont mises au jour, au lieu de juger et condamner. S’il était arrivé que les autres disciples accusent et rejettent Pierre lorsqu’il l’a renié, cela aurait été opposé à l’esprit de l’Évangile. Jésus a rassemblé Ses disciples, et c’est ensemble qu’ils ont appris à se connaître. Dans les Actes, on voit l’Église primitive aimer, prier, mettre ses biens en commun, et même relever les frères qui défaillaient. C’est une expression concrète de la « communion avec le Christ ». Après le Golgotha, la résurrection et la Pentecôte, les disciples, qui s’étaient endormis à Gethsémané, sont devenus « une communauté en prière toujours éveillée », un tournant décisif.

Ainsi, le pasteur David Jang aboutit à la conclusion suivante : la description honnête de la solitude de Jésus à Gethsémané et de la faillite des disciples a pour objectif de délivrer plusieurs vérités. Premièrement, la voie de Jésus fut, du début à la fin, une voie de solitude, un chemin où Il a bu la coupe du jugement pour sauver les pécheurs. Deuxièmement, même si tous les disciples n’ont pas compris cette voie et ont fui, leur échec n’a pas entraîné leur abandon définitif. Jésus les a rétablis en tant qu’apôtres de l’Évangile. Cela signifie que, malgré notre faiblesse, nous pouvons trouver la restauration dans le plan rédempteur de Dieu. Troisièmement, aujourd’hui, alors que nous réfléchissons à ce « récit de la croix et du relèvement », nous pouvons aussi, dans nos détresses et échecs, contempler la prière de Gethsémané, et avoir la hardiesse de nous relever.

Tout ceci est orienté vers « l’obéissance absolue de Jésus », révélée dans la prière de Gethsémané, qui inaugure l’histoire du salut par la croix. Jésus voit Son chemin comme une « gloire », et surmontant la solitude, Il appelle Ses disciples : « Allons-y ensemble ». Le pasteur David Jang souligne qu’en même temps, c’est un appel pour nous : « Prenez votre croix et suivez-moi. » Nous devons vivre comme « la communauté de la résurrection », même au milieu des épreuves, en priant ardemment : « Abba, Père, que Ta volonté soit faite. » L’épisode du chapitre 14 de Marc, avec les larmes et l’incompréhension des disciples, montre combien cette foi se déploie de manière âpre et concrète dans notre réalité humaine.

En contemplant à la fois la prière solitaire de Jésus à Gethsémané et la faiblesse des disciples, nous comprenons que cette nuit précédant la crucifixion ne se limite pas au sacrifice d’un seul homme, mais concerne le salut de l’humanité tout entière. Selon l’expression du pasteur David Jang, « l’instant où Jésus a le plus douloureusement pleuré révèle simultanément l’amour le plus profond du Père ». Personne n’a veillé auprès de Lui à ce moment-là, mais l’abandon total des disciples démontre encore plus crûment « la réalité du péché humain » et la nécessité du Christ pour notre salut. Heureusement, la conclusion de l’Évangile, c’est la résurrection, nous donnant une espérance. Pierre, qui se vantait avec orgueil, est tombé misérablement puis relevé en tant que dirigeant de la première Église. Ainsi, même si nous portons un lourd passé de fuite ou de trahison, nous sommes invités à nous redresser et à suivre de nouveau le Seigneur.

À première vue, Gethsémané semble être le point culminant du drame et de la tristesse, mais le pasteur David Jang remarque que « c’est l’aube d’un nouveau matin dans le Royaume de Dieu ». Car cette prière a amené Jésus à la croix, laquelle a ouvert la voie à la résurrection. Les disciples, endormis cette nuit-là, sont devenus, après la résurrection et la descente du Saint-Esprit, des « veilleurs » et des serviteurs déterminés. Nous aussi, en relisant la prière de Gethsémané, entendons cette voix : « Veillez et priez. » Peut-être notre chemin est-il plus aisé que celui de Jésus, ou peut-être au contraire plus rude, mais Jésus a déjà frayé ce sentier solitaire pour nous, et Il nous dit : « Viens et chemine avec moi. »

C’est précisément ce que le pasteur David Jang appelle « la communion avec le Christ ». Bien que Jésus ait prié seul à Gethsémané dans une profonde affliction, c’était aussi une « prière d’intercession » pour notre rachat. Les disciples dormaient, mais ils ont été relevés et sont devenus les pionniers de l’Église. Nous aussi, aujourd’hui, nous pouvons proclamer : « Seigneur, j’ai voulu veiller, mais je me suis endormi. Réveille-moi, Seigneur ! » Alors Il nous fait expérimenter Sa grâce qui nous relève. Nous célébrons chaque année la Passion et Pâques, et cette commémoration ne doit pas être qu’une simple tradition. Le pasteur David Jang insiste : « Elle doit raviver en nous la conscience que le salut repose sur l’obéissance solitaire de Jésus et nous permettre de l’actualiser encore aujourd’hui. »

Le pasteur David Jang raconte parfois qu’il aime se demander : « Si j’avais été auprès de Jésus cette nuit-là, aurais-je veillé ? » Pour aussitôt répondre : « Très probablement, j’aurais moi aussi cédé au sommeil ou je me serais enfui. » Une façon de reconnaître notre faiblesse commune. Mais c’est précisément pour cela que nous avons besoin de la « grâce du Christ ». Jésus a été fidèle et parfait, et grâce à Lui, malgré nos échecs, nous pouvons espérer. C’est le message le plus pressant de l’épisode de Gethsémané pour le croyant d’aujourd’hui, répète le pasteur David Jang.

« Cheminer avec le Christ » n’est pas une route sans peine ni épreuve. C’est le chemin de la croix, où Jésus, voyant l’échéance toute proche, a prié en larmes. C’est grâce à cette route qu’Il a accompli le salut. Les disciples, pourtant, ne L’ont pas suivi jusqu’au bout. Mais après la résurrection, ils ont chacun porté leur propre croix, suivant finalement Ses pas. Ainsi, il nous suffit de nous engager sur cette voie de la souffrance et de la grâce. La vie de disciple ne s’achève pas au premier échec, elle se poursuit dès lors qu’on se relève pour regarder à nouveau le Seigneur. « On peut tomber dix fois, on se relève la onzième », non pas par notre seule force, mais parce que « Jésus nous tient fermement ».

Au fil de ce chemin, le pasteur David Jang souligne le cœur du message : dans l’unique mot « Abba, Père », nous percevons la confiance et l’amour de Jésus envers Dieu. Nous pouvons appeler Dieu « Abba, Père », parce que Jésus, dans une obéissance totale, a ouvert la voie à notre adoption. Grâce à ce don, même le disciple qui échoue, même celui qui s’endort, même celui qui prend la fuite en laissant son vêtement derrière lui, peut revenir dans la communauté et se tenir en prière. « Toutefois, non pas ce que je veux, mais ce que tu veux » : c’est l’essence de l’Évangile qui unit la croix et la résurrection, et le point de départ de notre relèvement et de notre victoire. Comme le dit le pasteur David Jang, « nous risquons sans cesse de sombrer, mais l’obéissance de Jésus a ouvert devant nous un chemin de grâce inépuisable ». La longue nuit de Gethsémané est ainsi devenue le lieu de l’aube de cette grâce.

Il arrive que nous vivions des moments similaires, entre incompréhension, injustice et terreur, qui nous font prier : « Éloigne de moi cette coupe ! » Mais c’est à ce moment précis qu’il nous faut nous rappeler la prière de Jésus à Gethsémané. Si la dépression est profonde et la honte grande, si malgré tout nous croyons en la gloire de la croix et de la résurrection, alors nous pourrons nous relever. Car Jésus a déjà parcouru ce chemin, transformant même la faillite des disciples en victoire. Finalement, tout cela découle d’une confiance absolue en la souveraineté et l’amour de Dieu, et c’est à travers la « prière de Gethsémané » que nous le découvrons. Le message du pasteur David Jang est limpide : « Pour vivre en communion avec le Seigneur, nous devons sans cesse refaire cette prière dans notre vie. » Au fil de ces répétitions, comme Pierre et les disciples, notre faiblesse se change progressivement en force dans le plan de Dieu.

Le chapitre 14 de l’Évangile selon Marc, avec la prière de Gethsémané, la profonde solitude de Jésus et la pitoyable faiblesse de Pierre et des disciples, met ainsi en lumière la valeur inestimable de la grâce et, en même temps, offre à tous la possibilité d’un recommencement. Cette nuit de tristesse ne fut pas le point final. Bien au contraire, elle a débouché sur l’appel de Jésus : « Levez-vous, allons ! » (Mc 14.42), la croix, la résurrection et la naissance de l’Église. Selon le pasteur David Jang, aujourd’hui encore, chaque croyant doit s’avancer jusqu’à son propre Gethsémané, invoquer « Abba, Père » et se tenir en éveil pour la prière, afin que la puissance de la résurrection devienne une réalité au quotidien.

Ainsi, la prière de Gethsémané et l’attitude de Pierre et des disciples reflètent à merveille l’essence de l’Évangile. La souffrance de Jésus, véritablement seul, nous apprend la signification la plus haute de l’« obéissance », tandis que les disciples en fuite témoignent qu’il est toujours possible, même pour des êtres faibles, de devenir « des serviteurs de Dieu » dans Son Royaume. Notre échec n’est pas la fin ; le Seigneur ouvre de nouveau un chemin. Voilà pourquoi l’appel le plus béni de la foi est d’entrer à Gethsémané avec Jésus et d’y prier. Dans ce lieu, nous adoptons une vie de disciple qui se résume à : « Non pas selon ma volonté, mais selon la tienne. » Telle est la clé de voûte du message que le pasteur David Jang prêche avec persistance, et la raison pour laquelle la nuit au Jardin de Gethsémané reste toujours d’actualité dans nos cœurs.

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客西马尼的祈祷——张大卫牧师


1. 客西尼的祈祷与基督的孤

张大卫牧师对耶稣基督在客西马尼园里的孤独与祂的祷告,提出了深刻的见解。他首先关注马可福音第14章32节到42节所展开的内容,生动地描述了当耶稣面临十字架这一极致苦难时的心情与处境。在这段经文里,主说:“我心里甚是忧伤,几乎要死”(参见可14:34),并俯伏在地上恳求,而门徒们却在这紧迫的时刻依然沉睡。张大卫牧师通过这一叙事强调,耶稣成为了“真正祷告的榜样”,但这种祷告并非只是表现出“无所畏惧的信心”,更是包含了“流泪、恸哭”(参见来5:7)的极其人性化的忧伤与恐惧。这一点正是关键所在。

耶稣在公开事工期间,曾多次行神迹、赶鬼、医治病人,并宣告神的国。门徒们早已多次体验过祂的大能,或许因此认为,若主愿意,任何苦难都可以被免去。然而,正如张大卫牧师所指出的,耶稣并没有选择门徒们所期待的“用能力避开苦难”,而是通过“全人格的顺服”来走上这条道路。这一点在经文中清晰呈现:“阿爸,父啊,在你凡事都能……”(可14:36)这句话表达了“神无所不能”的绝对信赖,但同时却以“然而不要从我的意思,只要从你的意思”这样的告白收尾。张大卫牧师说,这正是耶稣祷告中最美丽也最伟大的部分。

在这祷告里,耶稣展现了自己软弱的人性面,却也将这份人性的惧怕与对神绝对主权的信靠结合在一起,成就了“完全的顺服”。我们往往在信仰生活中口口声声说“要顺服神的旨意”,但当现实的痛苦或恐惧临近时,却往往发现自己难以担当。然而,连耶稣也在面对十字架时曾经祈求“挪去这杯”的事实,正让我们能够坦然承认自己的软弱。最终耶稣仍然决然地走向“若是父的旨意,就承担下来”的结局——在这孤独的祷告场景中,张大卫牧师为信徒们找到了可以汲取的本质教训。

根据张大卫牧师的解释,客西马尼的祷告并不仅仅停留在“耶稣即将被害前感到艰难”这样的历史叙述层面,它更是基督作为“弥赛亚(受膏者)”完全承担苦难的象征性场合。客西马尼这个名字本身意为“榨油之处”。在这里,橄榄果实被压榨、流出油来;同样,耶稣也在此经历了身体与心灵被极度压迫的苦痛,为成为“替罪人而舍身的赎价”。在以色列,给王者膏油通常由先知或祭司进行,象征着“王权”,同时也彰显了受膏者引领百姓的使命。然而,耶稣作为“王”并没有立即进入尊贵和荣耀,而是在经文中暗示:祂首先选择了苦难与死亡。

在逾越节期间,耶路撒冷圣殿里会宰杀许多羊羔,祭司把血洒在坛前,然后顺着汲沦溪流出去,溪水因此泛红。耶稣和门徒在最后的晚餐后,也渡过这汲沦溪来到了客西马尼园。张大卫牧师将这一幕描绘为“穿过染成血红的溪水时,救主那孤独的背影”,并强调耶稣已经深知自己的血也将如同这些羊羔的血一样流淌,默想这残酷死亡的意义,却依然一步一步前行。同时,那些原本应与祂同行的门徒则在客西马尼园里只是唱着诗进来,不仅没有更加警醒,反而沉睡了,因而更加突显了主的孤独。

根据张大卫牧师的讲解,耶稣的孤独并非只是出于“人性层面的被背叛之感”。固然,十二门徒中有犹大已在密谋出卖耶稣,而其余门徒也不理解祂的痛苦,甚至在此刻沉睡。主只能带着悲伤的语气说:“你们连一个小时也不能警醒吗?”(可14:37)。然而,更深层次的孤独乃是“必须自主地顺服神的旨意”这一作为受托使命者所面临的孤独。若不独自走到最后一步,就无法完成那独特的任务——耶稣没有因为无人支持或共鸣就放弃。

张大卫牧师也指出,这种孤独与耶稣整个生命过程中的必然趋势是契合的。自祂传道之初,便不断被身边的人误解或过度拥戴,有时又被犹太领袖排斥。就连门徒们也在十字架事件发生前,并未真正把祂当作“弥赛亚”来信任,对耶稣所期望的神国度价值到底为何,也没有充分领悟。于是,每当主教导时,门徒虽然表面回应“阿们”,却没能在实质上匹配这教训的内涵。主多次预言自己的受难,门徒却没有理解或者流于表面。最终在客西马尼的祷告场景中,门徒们的无知与迟钝达到了集中显露。

耶稣只带了彼得、雅各、约翰三位门徒更近一些。根据对观福音(马太、马可、路加)的记载,这三位也曾在变像山中陪伴过耶稣,是核心门徒。张大卫牧师认为,这并不是因他们更勇敢、更忠心,而是主拣选他们成为可以见证祂最深痛苦的对象。然而,当耶稣在一旁“汗如大血点滴落在地”(路22:44)地祷告时,他们依然无法保持清醒。这不仅是简单的困倦,更反映了他们根本没有做好心理准备去承受主所经历的“极度痛苦”。其实,正当主最需要他们同心警醒祷告的时刻,他们却入睡,正是他们软弱本质的强烈对比。对此,张大卫牧师多次强调:“耶稣的道路就是‘孤独之路’。”但在这样的孤独中,耶稣却更加彻底地依靠天父,祷告至不放弃使命,这一点尤为重要。

另一个不能忽视的细节,是耶稣曾告诉彼得:“鸡叫两遍以前,你要三次不认我。”(可14:30)。彼得曾经慷慨激昂地表态,宁可死也不会否认主,但最终却失败了。张大卫牧师在讲道中指出,这一环节鲜明地对比了“人的决心”与“顺服神旨意”的不同。彼得凭着人意宣称“要为主舍命”,但在耶稣在客西马尼祷告时,他却没有展现丝毫能够支撑主的属灵警醒。最后,当耶稣真的被捕,他惊恐逃跑,还否认认识主,落得凄惨的结局。

正因如此,我们从耶稣在客西马尼的祷告中,看到了两个层面:一方面,主内心极其惊恐、忧愁,并不断恳求;另一方面,却又能宣告“然而不要照我的意思,只要照你的意思”(可14:36),甘愿自己承担十字架的重担。张大卫牧师说明,这两种看似矛盾的形象结合在一起,正凸显了耶稣人格与事工的精髓。也就是说,真正的信心勇敢并不是“对苦难麻木”或“思想过于简单”,而是“纵然面对痛苦也顺服神旨意”的服从中所生发的力量。

我们往往误以为“只要信心够强,就不怕苦难”。然而据张大卫牧师所言,耶稣并非不害怕苦难,而是在害怕之中仍然选择了胜过恐惧的道路。那条道路就是“在祷告的地方向天父倾诉一切,然后再次站起身来迈向十字架”。之所以称之为“孤独之路”,是因为这是无人能替耶稣去走的个人道路。张大卫牧师劝勉道:“当我们在生命的幽谷里觉得孤单无助时,应当想起耶稣如何祷告。”当众人都沉睡,或者陪伴我们的人都离散的夜里,耶稣呼喊“阿爸,父”并将一切交托的形象,就是信徒终极的榜样。

在约翰福音里,直接叙述客西马尼祷告的画面并没有出现。相对地,从第13章到16章,记载了最后的晚餐和临别讲论,第17章则是耶稣的长篇祷告,随后第18章起描写耶稣被捕。张大卫牧师对此的解释是:“约翰已经在最后的晚餐(约13:1起)强调耶稣已下了决心。”在对观福音(马太、马可、路加)中,人们看到了耶稣在客西马尼园里的“内心挣扎”,而约翰则更早就记载耶稣说“人子得荣耀了”(约13:31),把受难视为“荣耀”。不过,马可福音第14章所描述的耶稣之祷告,正好让我们看见这份决心背后也曾有痛哭与流泪。换言之,张大卫牧师认为,对观福音与约翰福音可以互为补充来看。

总而言之,客西马尼祷告的片段并没有只强调耶稣“完全的神性”,反倒是祂“极度痛苦的人性面”更被突显,让我们清楚看见耶稣的牺牲源自怎样的决意。而这种痛苦与恐惧,最终转化为对天父的全然信赖,使得耶稣得以迈向十字架的坚定脚步。正如张大卫牧师在讲道中所强调,我们借此得知,“顺服神的旨意”是多么艰难却又何等美好。在主内,既有“挪去这苦杯”的人性请求,也同时蕴藏“照父的旨意而行”的信心抉择。因此,当我们在生活中面对困难和痛苦时,应学习耶稣的榜样,在祷告中最终选择“父的旨意”而非“我的旨意”。

张大卫牧师也进一步阐述,客西马尼的这段故事并非仅是昔日耶路撒冷某个夜晚的事件而已,如今依然适用于所有神的儿女。当我们置身在抉择关头,或在突如其来的试炼与苦难面前,我们也同样需要“客西马尼式的祷告”。这种祷告不只是“神啊,给我力量”,而是像耶稣那样诚实地倾诉所有的软弱和恐惧,仍然选择“愿照你的旨意”来顺服。张大卫牧师说道:“当人生陷入孤独的夜晚,似乎周围无人时,正是我们呼喊‘阿爸,父’,并依靠圣灵大能站起来的时刻。”这正是我们效法主的神圣脚踪之路。

更进一步说,客西马尼祷告中显露的耶稣之孤独,是“为拯救我们而做出的必然抉择”。若不是为了替罪人赎罪,身为神子的耶稣本不必经历如此惨痛的痛苦和孤独。张大卫牧师强调:“为了救赎罪人,耶稣没有退避”。就算我们竭力想要体会耶稣的心境,也难以完全理解祂那“顺服至死”的亲身经历。然而,圣经详尽地记录了这过程,马可福音也将耶稣的流泪与汗水清楚呈现,像张大卫牧师这样的牧者不断阐释其意义,目的无非是让我们通过默想那孤独的夜晚,更深领会主的恩典与大爱,并且在我们的生命中学习这条孤独却顺服的道路。

最终,客西马尼祷告在耶稣说“时候到了,人子被卖在罪人手里了。起来,我们走吧”(可14:41-42)这宣告中走向结束。张大卫牧师称这为耶稣的“圣洁前行”,也是超越孤独的“救赎开端”。纵使耶稣在无尽的眼泪和悲叹中,仍然发出“我们走吧”的呼唤,这同时既是主个人的决定宣告,也是在召唤我们“与祂一同走上苦难之路”。正因为如此,我们在这里看到“同行”的意义。原本应陪伴耶稣的门徒都散去了,祂独自承担了十字架。然而,复活与圣灵降临之后,门徒开始追随耶稣的脚踪,教会承续了这“苦难与荣耀”的道路。张大卫牧师在结语里说:“时至今日,教会和每个信徒都必须带着客西马尼里祷告的心志警醒地走下去。”也就是说,当我们也愿意参与耶稣所承担的苦难,就能更贴近完成神的旨意。


2. 彼得和弱,以及徒的道路

接着,张大卫牧师在马可福音第14章后半部分探讨了彼得与其他门徒的表现。特别是在马可福音14章50节之后,耶稣被捕时,门徒四散逃跑,彼得三次不认主的场景随后出现。马可福音14章51-52节还记载了一个“赤身披着一块麻布跟随耶稣的少年人”,当众人要捉拿他时,他丢下麻布,赤身逃走。根据教会传统解读,许多人认为这名少年就是马可自己。张大卫牧师提到这段时表示,门徒和马可本人那种“怯懦”与“恐惧”被毫不保留地呈现,正体现了福音书的真实与诚实。

事实上,耶稣的门徒们都曾誓言要至死跟随祂。彼得曾说:“众人虽然跌倒,我总不能”(可14:29)。可惜,实际情况是,那些决心全都崩溃了,彼得的豪言也沦为空话。这不仅是彼得个人的问题,更是所有人类“软弱性”的象征。张大卫牧师说,许多人也曾发誓说“无论何种境况都不会背叛主”,然而,当真正面对身体的危险与恐惧,我们常会本能地逃避,这才是人最真实的一面。无论看上去多么“属灵”的人,在撒但的试探与世界的压力下,也可能完全倒下。

然而,更重要的是,福音书并不止步于描述门徒的失败,而是继续讲述彼得在否认主之后,经历了痛苦的悔改,并最终重新被主接纳,重新成为主的门徒(约21章中复活的耶稣如何恢复彼得)。张大卫牧师说,这象征“尽管软弱仍能被神使用”的门徒形象。客西马尼中沉睡、耶稣被捕时惊慌逃跑、甚至出卖或否认耶稣的形象,何等丑陋可耻,但耶稣复活后却仍然寻找他们。换言之,门徒的失败并非最终的舍弃,“怯懦的门徒”后来变成了“伟大的使徒”,充分显明福音里的恩典。张大卫牧师对此评述:“主的爱比我们的失败更大。”

这里值得关注的是,《马可福音》的作者“马可”本人。张大卫牧师强调,马可在第14章51-52节里记录了自己那段“可耻的经历”,对福音书来说拥有深远意义。一般而言,这种丢人的过往恨不得隐藏,但福音书却把门徒自己的失败公然陈述,以凸显“人就是如此不足,但耶稣并未因此弃绝我们”。马可当时半夜披着麻布尾随耶稣,说明他内心也有“不想离开主”的渴望,但当被围捕的人抓住时,他又出于恐惧丢下衣服逃跑,最终在耶稣的苦难上毫无助力。然而,他却将自己的过错写进了福音书,这反而更鲜明地衬托出耶稣担当十字架时的分量——“最亲近祂的人都如此怯懦地后退”,从而凸显耶稣是何等地独自担当。

张大卫牧师在讲道中犀利地指出:“若没有彼得与马可、还有其他门徒们的失败,耶稣那孤独的顺服与牺牲又怎能如此触动人心?”门徒们在使徒行传之后因着圣灵的大能而彻底更新,并成为福音宣扬的核心人物。他们的起点却是“难以启齿的”背叛与逃亡、沉睡与无知。但正因为如此,福音的能力与耶稣基督的恩典才被凸显出来。信仰并非“因我们完美而获得的特权”,恰恰相反,正是“自知不足之人”蒙受神的爱与赦免后,才得以进入信仰的恩典。

基于此,张大卫牧师进而强调:“我们也常常在软弱中否认或远离主,可是那并非终局。只要悔改回头,神仍要让我们成为福音的见证人。”这不仅仅是彼得在两千年前的经历,如今对我们同样适用。我们可能也会在宣教工场或日常生活中遭遇无数诱惑与困境,一开始口号喊得响,却很容易就跌入试探。重要的是,耶稣如同恢复彼得一样,也会恢复我们。当我们悔改,就能得到“回头以后要坚固你的弟兄”(路22:32)的使命。张大卫牧师再次突出了“主的爱大过我们的失败”这一福音核心。

值得留意的另一个面向,是门徒们的软弱再度凸显“耶稣所担当的十字架是一条何等完全的‘独行之路’”。十字架是人类历史中最关键的牺牲,只有耶稣单独承担。固然门徒陪祂过了汲沦溪,也进入了客西马尼园,但到最后一刻,“耶稣依然是独自留下”。张大卫牧师说,这正彰显了救赎本质:我们即便想帮耶稣分担,也无济于事,在罪的问题上谁都无法自救,唯有耶稣独力承担。

由此,基督徒的信仰旅程也呈现出某种张力。一方面,我们接受“我们一起走吧”的邀请,在教会这个群体中彼此相连;另一方面,我们又要意识到“我自己要背起的十字架”。也就是说,别人的代祷和安慰固然重要,但终究会走到“我个人要做出决断”的时刻。张大卫牧师引用“若有人要跟从我,就当舍己,天天背起他的十字架来跟从我”(参见太16:24)这句主的话,提醒我们:“客西马尼园门徒沉睡的画面,让我们清楚看到属灵现实:每个人都有自己必须承担的十字架,而各种试探就像那沉重的眼皮压制我们。若仅凭血气,就会像彼得一样迅速垮掉。”

那么,软弱失败的解决之道何在?张大卫牧师一路反复呼吁:“要从耶稣的祷告中学到功课。”正如耶稣祷告:“阿爸,父啊,凡事都能,求你将这杯撤去。然而不要从我的意思,只要从你的意思”(可14:36)。我们也当以全然信靠之心朝神父面前奔去。他说:“这是彼得与门徒们当时最需要学的祷告,我们今天也同样需要。”门徒在当下无法警醒,但他们之后借着这次失败,在教会使徒的道路上成长,也在圣灵充满下最终为福音舍命。换句话说,经历过失败与痛苦反而更坚固了他们——这是圣经一直在宣示的真理。

张大卫牧师对于《马可福音》这样“毫不掩饰门徒失败”的描述尤其赞赏,认为这正是福音书赐给今人盼望的原因。如果圣经仅写“门徒们都很伟大,从无背叛”,我们便无法在其中看见自己当下的软弱。相反,福音书作者们坦诚地写下自己的缺失,见证主的爱如何胜过这一切。正因如此,我们才能确认:“在我们最软弱之处,才能更深体会基督的恩典有多浩大。”

张大卫牧师进一步总结道,这也为我们展现了“信心之路”。作耶稣的门徒并不意味着成为“无懈可击的完人”,恰恰相反,我们会跌倒、会认清自身的极限,从而让耶稣成为我们唯一的依靠。也许我们也像彼得一样拍胸脯说“主啊,我要到底跟随你”,却终究在苦难临到时跌倒。但即便如此,主的爱也不改变。复活的耶稣再次寻回彼得,对他说“你喂养我的羊”(约21章),这并不是只给彼得一个人的呼唤,而是普遍给所有信徒的安慰和使命。

客西马尼的画面展现出耶稣的孤独,也衬托出门徒们的软弱。十字架事件乃人类历史上最决定性的牺牲,是耶稣亲自背负的。门徒虽然也曾与祂同走汲沦溪、进入客西马尼园,但“终究在最后关头只剩下耶稣自己”。张大卫牧师说,这是救赎的真谛:我们无法增添任何帮助。也正因如此,基督徒的路也带着一种“矛盾”:我们在一面与主“同行”,在教会团契里彼此相顾;但另一方面,我们也要面对那只有自己能背负的十字架。换言之,他再次强调:“关键时刻唯有自己的决定与顺服,否则就会像彼得一样倒下。”

再者,当我们真正倒下时,该怎么做?张大卫牧师常说:“要记得耶稣的祷告。”耶稣祷告时呼喊“阿爸,父”,并把一切交给神,这也正是门徒和我们所有人必须学到的。门徒当时失败了,但后来他们以此为起点,在教会建立之初成为使徒,为福音舍身。经历过苦难和失败的人,比那些不曾经历的,更能深刻明白神的恩典。圣经一再证明这一点:在人失败后真心悔改时,神往往通过这失败重新塑造他。

张大卫牧师由此提出,福音书之所以“如实写下门徒可耻的缺点”,就在于要让现代的我们也获得盼望。如果经文只写“门徒从未失败”,我们便难以在其中对号入座。但福音书作者们真实呈现自己的软弱,并且见证主如何用更大的爱翻转了这一切。于是,我们就能确认,“恰在软弱暴露之处,基督的恩典何等丰盛”这一真理。

张大卫牧师指出,这实际上为我们指明了“信仰的旅程”。成为基督徒,并不意味着从此就不再失败、永远完美,而是在失败中谦卑自省,看到自己所不能,才懂得更加全然依靠主。我们或许也会像彼得那般大声宣告:“主啊,我要到底跟随你”,结果却无法真正做到。但即使如此,主的慈爱仍然不变,祂复活后再次来寻回彼得:“你爱我吗?”三次提问中,彼得同样三次答复,这象征了完全的恢复。这一幕远远超越彼得个人,也成为当今所有软弱信徒的鼓舞和召唤。

当我们再看客西马尼里耶稣的孤独,以及彼得和门徒们的不足,也就能反思“真正的门徒之道”。不是仅靠一句“主啊,我绝不背叛你”就能做门徒,而是即使跌倒,仍会在悔改中呼求主的怜悯,并再次站起来的人,才是真正的门徒。张大卫牧师说:“这才是福音的故事,信仰旅程就是在这样的模式中不断往前。”我们每个人都免不了暴露软弱,可是一旦想起客西马尼里耶稣的祷告,记得彼得的失败与得蒙饶恕,就能再次回到主面前,继续走门徒的道路。这里并非俗语所谓“跌倒十次,第十一次爬起”,而是“主一直牵着我们”,这是福音的真理。

因此,张大卫牧师在实际层面也教导:“当我们在教会里看见别人的软弱时,不应一味定罪,而应承认‘我也是那个软弱的人’,并彼此扶持。”若当初彼得一次跌倒后,其余门徒就转头讥讽责备,这就与福音精神相去甚远。耶稣把门徒合而为一,即便彼得失败,也借机让其他人省察自己。到了使徒行传时期,初代教会彼此相爱,合力祈祷,凡物公用,常常扶持软弱的肢体,正是“与基督同行”之真实写照。十字架之后的复活、随之而来的圣灵降临与教会诞生,可以说是“那个在客西马尼沉睡的门徒群体”被唤醒,成为“同心警醒祷告的群体”的关键契机。

总体而言,张大卫牧师透过客西马尼园里耶稣的孤独与门徒们的软弱,向信徒们传达以下结论。第一,耶稣的道路自始至终都是“孤独之路”,为我们罪人独自喝尽那苦杯。第二,门徒无一能彻底明白这条路,以至四散逃跑、背叛或否认主,但复活后主再次呼召他们,并让他们成为传福音的器皿。如此,门徒的失败并非被永远丢弃,而是被原谅并重塑,这证明“在神的救赎计划中,我们的软弱也能被翻转”。第三,我们当将这“十字架与恢复的故事”应用到自己身上。当下若处于苦难,也要想起客西马尼里祷告的耶稣;若已失败,也要勇敢悔改,相信自己仍能被主重新扶起。

而这一切都指向“客西马尼祷告所彰显的耶稣完全的顺服,以及由此成就的救恩历史”。耶稣将十字架之路宣告为“荣耀”,从而呼唤门徒“我们一起走吧”。张大卫牧师指出,正是在这一点上,我们也被召与主同行,甘心背起各自的十字架,但同时又保有不失望的盼望,因为有复活的应许。即便身处苦难境地,只要呼求“阿爸,父”并说“愿你的旨意成就”,这才是基督信仰的实质。《马可福音》第14章里耶稣的恸哭与门徒的失败,正以最戏剧性的方式展现了这信仰如何在真实的人生中开花结果。

当我们同时凝视客西马尼祷告与门徒软弱时,就会发现那十字架之夜并不仅关乎耶稣一人的牺牲,也贯穿“我们所有人的苦难与救恩”的宏大救赎史。正如张大卫牧师所言:“耶稣最痛苦地呼求的那一刻,也正是天父之爱最深地彰显的时刻。”那一刻,原本该在身边的人却都沉睡了,但他们的昏睡、背叛与逃跑,反倒赤裸地揭示了“人在罪中的本相”,也显示“没有耶稣的救赎,谁都无能为力”。但福音的结局是复活,给我们带来盼望:彼得这个曾经夸口却失败的人,终于被神兴起,带领初代教会。也就是说,无论我们曾经离主多远,只要愿意回转,我们仍能走上跟随基督的道路。

客西马尼的祷告表面看起来是悲剧与孤独的巅峰,但却像张大卫牧师所说的那样,“预告了神国度的新黎明”。因为正是通过这场祷告,耶稣踏上十字架,而十字架也成为通往复活之门的关键。门徒当夜虽然没能警醒,但在复活与圣灵降临以后,他们成为“清醒”的门徒。同样地,我们今日也能听见耶稣那句“要警醒祷告”的嘱托。无论我们的道路是相对平坦,还是不亚于耶稣所经历的艰难,我们都要明白:主已经走过的那条孤独之路,不仅是“为我们”而走,更是“邀请我们同行”的道路。

这正是张大卫牧师反复强调的“与基督同行”的含义。耶稣在客西马尼园里孤独地流汗祷告,但这祷告同时也是“为我们代求的祷告”。门徒沉睡,却最终被恢复,成为神国度宝贵的工人。这也意味着今日我们若向主认罪:“主啊,我本想警醒,但我睡着了。求你唤醒我的灵魂。”祂就必再次扶我们起来。每年我们重复纪念受难与复活,并非只是仪式,而是在此确认这条“孤独顺服之路”成就的救恩,如今“在我身上”也能成为活生生的现实——这是张大卫牧师所着力分享的信息。

据说张大卫牧师常在讲道中提出“如果那夜我也在耶稣身边,结果会如何?”他坦诚地回答:“我大概也会睡着,或者逃跑。”人性的软弱在本质上与门徒无异。但正因如此,我们更需“基督的恩典”。唯有耶稣一人忠心又完全,因此我们都能在失败中仍有盼望。张大卫牧师表示,这就是客西马尼祷告场景在今天仍紧要的原因:因为从中我们看见耶稣的痛苦顺服与无私之爱,为我们打开了通往恩典的道路。

“与基督同行”,并不是意味着不经历苦难与考验。相反,它是同走耶稣曾走过的十字架之路,曾在客西马尼发出痛哭祷告的那条路,而那条路正带来了救赎。门徒们起初没能跟随到底,但在复活之后,他们各自领受十字架,开始新的脚步。因此,我们今日只需选择与这苦难和恩典之路相交,就能踏上门徒之路。门徒之路并不因一次失败就终结,而是跌倒后再次仰望主,继续前行。耶稣的孤独何等深沉,但那孤独也成为拯救全人类的序幕,并召聚那些像门徒一样软弱的人再一次同行。

在这整个过程里,张大卫牧师始终提醒我们关注的核心是,耶稣祷告中那句“阿爸,父啊”所蕴含的信靠与爱。我们能呼唤神为“阿爸,父”,正是因为耶稣那样彻底顺服,为我们敞开了得称子女的道路。由此,沉睡过的门徒、逃跑过的我们、曾经赤身逃离的马可,都能回到团契中,通过祷告苏醒。“不要照我的意思,只要照你的意思。”这正是贯穿十字架与复活的福音精华,也是我们得以复兴并得胜的关键。正如张大卫牧师所言:“我们随时可能沮丧跌倒,但因耶稣的顺服,恩典的路已无限延展。”客西马尼那漫长的一夜,就是这恩典之路开始的地方。

在我们的生命中,若也曾遇到类似的景况——无法理解的苦难、不平或恐惧,乃至我们也发出“把这杯挪去”的呼求——就当重新回味耶稣当时的抉择。纵然内心极度沮丧、甚至带着失败与羞耻,但只要相信十字架与复活,我们便能再次站起。因为耶稣已先走过那条道路,也翻转了门徒们的失败。最终,所有这一切都源于对神的绝对主权与大爱的信靠,而这也浓缩在那“客西马尼的祷告”之中。张大卫牧师的信息十分清晰:“我们若要与主同行,就要在生活中不断地重复这一祷告。”正是在这样的重复中,门徒的软弱渐渐变为坚强,我们的人生也照神的旨意被更新。

马可福音第14章所记载的客西马尼祷告和耶稣所经历的极度孤独,以及展现出的彼得和门徒的惨痛软弱,正是最鲜明地突显福音本质的画面之一:耶稣的孤独让我们领悟“真顺服”的含义;门徒的失败则见证尽管我们极其不足,却仍可在神国度承担使命。即使我们失足,也并非终点,主会再次为我们开路。因此,最蒙福的道路,就是“与主一同进到客西马尼,进入祷告”的道路。在那里,我们才能摆脱“照我的意思”而真正活出“照父的意思”的门徒生命。这也正是张大卫牧师不断宣讲的“与基督同行”的要义,让客西马尼园那黑暗的夜晚,今日依然在我们心中熠熠生辉。愿我们都能由此得到激励,追随主脚踪,在苦难中守望祷告,并在失败中重新起来,走向复活与荣耀。阿们。

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ゲッセマネの祈り – 張ダビデ牧師


1. ゲッセマネの祈りとイエスキリストの孤

張ダビデ牧師は、ゲッセマネの園で明らかになったイエス・キリストの孤独とその祈りについて、深い洞察を示している。まず彼は、マルコによる福音書14章32節から42節までの展開に注目し、イエス様が十字架という極限の苦難を目前にしたときの心境と状況を、生々しく描写している。この本文で主は「わたしの心は死ぬほど悩みもだえている」と語り、地にひれ伏して切に祈られた。しかし弟子たちは、その切迫した状況下にあっても眠り込んでしまっていた。

張ダビデ牧師は、この物語を通してイエス様こそが「真の祈りの模範」であると強調しつつも、その祈りが単に「大胆不敵な確信」だけを示しているのではなく、「激しい叫びと涙」(ヘブライ5:7)によって表された、きわめて人間的な苦悩や恐れを伴っている点を重要な核心として挙げている。

イエス様は公生涯の間、何度も奇跡を行い、悪霊を追い出し、病人を癒やしながら神の国を宣言なさった。弟子たちはそうしたイエス様の権能を何度も体験していたため、「イエス様が望むならどんな苦難でも避けられるのではないか」と考えていたかもしれない。しかし張ダビデ牧師が指摘するように、イエス様は弟子たちが期待していた「力による苦難回避」ではなく、「全人格的な従順」を通してこの道を選択されたことを、本本文では明らかにされている。すなわち「アッバ、父よ。あなたには何でもおできになります…」(マルコ14:36)という言葉は、「神に不可能はない」という絶対的な信頼を含みつつも、「しかしわたしの願いではなく、御心のままになさってください」という告白で締めくくられる。張ダビデ牧師は、これこそがイエス様の祈りが持つ最も美しく偉大な頂点だと語る。

この祈りの中にはイエス様の弱い人間的側面がにじみ出ているが、まさにその人間的恐れと神の絶対主権への信頼とが相まって、「完全な服従」が実現されているのである。私たちは信仰生活の中で「神のみこころに従う」とよく口にしながら、いざ現実の苦痛や恐れが迫ってくると、それに耐えきれなくなることが多い。ところがイエス様でさえ十字架を前に「この杯を取りのけてほしい」と願われたという事実は、私たちの弱さをありのまま認めさせる。それでも最後には「父の御心ならば、わたしはそれを担います」という決断に至られる。その過程の中に、張ダビデ牧師はイエス様の孤独な祈りの場面から、信仰者が学ぶべき本質的教訓を見いだすのである。

張ダビデ牧師の説明によれば、ゲッセマネの祈りは単に「イエス様がまもなく死なれることを前に苦しまれた」という歴史的叙述にとどまらない。それはキリストが「メシア(油注がれた者)」として、苦難を完全に担う象徴的な場でもあった。そもそもゲッセマネという名前自体は「油搾り」を意味するが、ここでオリーブの実が圧搾されて油が出るように、イエス様もまた「罪びとの代価となる贖い」となるため、身体も心も押しつぶされるような極限の苦痛を味わわれたという。聖書によれば、イスラエルでは王を立てるとき、預言者や祭司が頭に油を注ぐ。この象徴は「王権」を意味すると同時に、油注がれた者が民を導く使命を示すものでもあった。しかしイエス様は「王」としてただちに尊貴と栄光の座に就かれるのではなく、まず苦難と死を選ばれた。この事実が、本本文に含意されているのである。

エルサレム神殿では、過越の祭りに多くの羊が屠られ、その血が神殿でまかれると、キドロンの谷に沿って血の混じった赤い水が流れ下っていった。イエス様と弟子たちは最後の晩餐の後、このキドロンの谷を渡ってゲッセマネの園へ入られた。張ダビデ牧師はこの場面を、「赤い血が流れる谷を渡られる救い主の孤独な後ろ姿」と描き、イエス様はご自分の血もまた、まるでこれらの羊の血のように流れねばならないことをすでにご存じであり、その残酷な死の意味を深く黙想しつつも、一歩一歩前へ進まれたと強調する。そしてその道を共に歩むべき弟子たちは、ゲッセマネに入るとき歌を口ずさみ、決意を新たにするどころか眠りに落ちてしまった。そのためイエス様の孤独は一層際立つのである。

張ダビデ牧師の解説によれば、イエス様の孤独は単に「人間的な裏切り感」からきているのではないという。もちろん十二弟子のうちの一人であるユダは、すでにイエス様を引き渡す陰謀を企てており、ほかの弟子たちも主の苦しみをまったく理解できないまま眠り込んでいたので、主は「たった一時間でも目を覚ましていられなかったのか」(マルコ14:37)と悲しみを帯びた叱責をせざるを得なかった。しかしイエス様の孤独は何よりも、「神の御旨」に自発的に従わなければならない使命者としての孤独だった。最後までただ一人で従わずにはいられないその独自の使命を負っていたため、人々の支持や共感、慰めがまったく得られない状況にあっても、イエス様は決してあきらめなかったのである。

さらに張ダビデ牧師は、この孤独がイエス様の生涯全般に通じる、ある必然的な流れと結びついている点を指摘する。イエス様は公生涯の初期から周囲の人々に誤解されたり、過度な歓迎を受けたり、あるいは同じ民族であるユダヤ人の指導者たちから排斥されたりしてきた。弟子たちでさえ、十字架の出来事以前には、心からイエス様を「メシア」として認められず、イエス様が望む神の国の価値観が何であるかも正しく悟れていなかった。そのため主が説教されるたびに、表面上は「アーメン」と応じても、その言葉の本質にはふさわしく反応していなかった。イエス様がご自身の受難を予告されたとき、弟子たちはそれを正しく理解できなかったり、主の言葉を表面的にしか受け取らなかったりした。その結果がこのゲッセマネの祈りの場面で集中的に露呈しているとも言える。

イエス様はペテロ、ヤコブ、ヨハネの3人の弟子だけを、より近いところへ連れて行かれた。共観福音書(マタイ、マルコ、ルカ)によれば、この3人は変容山の出来事にも立ち会った核心的なメンバーである。張ダビデ牧師は、彼らが特別に勇気や誠実さを持っていたからというよりは、主がご自身の最も深い苦しみを見せるに足る者として選ばれたのだと解釈する。しかし血のような汗を流して祈られた(ルカ22:44)イエス様のそばで、結局彼らは目を覚ましていられなかった。それは単なる眠気ではなく、自分たちが信じて従ってきた主の「極限の苦痛」を受け入れる精神的な準備ができていなかった結果とも考えられる。実際、イエス様が最も助けを必要とされる瞬間に、共に目を覚まして祈るべき弟子たちが眠っていたという事実は、彼らがいかに弱い存在であるかを如実に示している。これについて張ダビデ牧師は、「イエス様の道こそが『孤独の道』である」というメッセージを繰り返し説き、このような孤独の中にあっても、イエス様がむしろ神なる父に徹底的にすがる祈りを捧げることによって、使命を放棄しなかった点が重要だと語る。

さらに見逃せない要素として、イエス様がペテロに対して「鶏が二度鳴く前に、あなたは三度わたしを知らないと言う」(マルコ14:30)と告げた事実がある。ペテロは自らの決意では「たとえ死ぬことがあっても、主を知らないなどと言わない」と声高に誓ったが、結局は失敗してしまう。張ダビデ牧師は、この箇所が人間的な「決断」と「神の御旨への服従」の違いをはっきりと示していると説教する。ペテロは人間的な意志だけで「主のために命を捨てる」と言ったが、いざイエス様がゲッセマネで祈られるとき、その祈りを支える「霊的な目覚め」はまるで発揮できなかった。そして実際に主が捕らえられると、彼は恐れて逃げ出し、「主を知らない」と否認する痛ましい状況へ陥るのだ。

このように、私たちはイエス様のゲッセマネの祈りを通して、二つの面を同時に見る。一つは、主がひどく驚き、悲しみ、嘆願される弱々しい姿であり、もう一つは「しかしわたしの願いではなく、あなたの御心のままに」(マルコ14:36)と告白して、自ら進んで十字架を負われる強さである。張ダビデ牧師は、この相反する二つの姿が結びついていることこそ、イエス様の人格と働きの真髄を示すと解説する。すなわち、本当の信仰の大胆さとは決して「人間的な無感覚」や「思考の単純さ」から来るのではなく、「苦痛を直視しながらも、神の御旨に屈服する従順」から生まれるということである。

しばしば私たちは「信仰があれば苦難を恐れない」と誤解しがちである。しかし張ダビデ牧師によれば、イエス様は苦難を恐れられたが、それでもその恐れを克服する道を選ばれたのだ。その道とはまさに、「祈りの場で何もかも父なる神に打ち明け、それでもなお立ち上がって十字架へと歩んでいく道」である。そしてこれを「孤独な道」と呼べるのは、誰にも代わってもらえないイエス様個人の道だったからである。張ダビデ牧師は「私たちも人生の谷間で独り取り残されたように感じるとき、イエス様がどのように祈られたかを思い出すべきだ」と勧める。世のすべての人が眠り、そばにいるはずの人々がいなくなってしまったあの夜、神なる父を「アッバ」と呼び、すべてをゆだねて従われたイエス様の姿こそが、信仰者が究極的に見習うべきモデルだというのである。

ヨハネによる福音書を見てみると、ゲッセマネでの祈りの場面が直接的には描かれていない。代わりに13章から16章まで最後の晩餐と別れの説教があり、そして17章で長い別れの祈りが記された後、18章からイエス様の逮捕の場面へと進んでいく。張ダビデ牧師は、その理由について「ヨハネはすでに、イエス様の決断が最後の晩餐(ヨハネ13:1〜)の中で成し遂げられたことを強調したかったからだ」と説明する。他の共観福音書(マタイ、マルコ、ルカ)はゲッセマネでのイエス様の「内面的葛藤」に焦点を合わせるが、ヨハネ福音書ではその前に、すでにイエス様が「人の子は栄光を受けた」(ヨハネ13:31)と語り、受難を「栄光」と規定しているという。しかしマルコによる福音書14章で読まれるイエス様の祈りこそ、その決断の裏側にどれほどの叫びと涙があったのかを教えてくれるという点で、私たちは共観福音書とヨハネ福音書を補完的に読むことができる、というのが張ダビデ牧師の見解である。

総合して見ると、ゲッセマネの祈りの場面は、イエス様の「完全な神性」だけを強調するのではなく、むしろ苦痛に満ちた人間的側面を同時に表すことで、イエス様の犠牲がいかなる覚悟から出たものであるかを鮮明に示している。そしてそのような苦痛や恐れは、最終的には父なる神への全面的な信頼へと昇華し、十字架へ向かう大胆な一歩へとつながる。張ダビデ牧師の説教で強調されるように、私たちはこの出来事を通して「神の御心に従う」ということが、どれほど困難でありながら同時に美しいことなのかを悟ることができる。主のうちには「この苦い杯を取りのけてほしい」という人間的な願いと、「父の御心のままになさってください」という信仰的な決断が同時に存在した。それゆえ私たちの人生においても、困難や苦痛に直面したとき、イエス様のこの姿に倣い、「わたしの願い」ではなく「神の御心」を求める祈りに進まなければならない、と張ダビデ牧師は語る。

さらに彼は、このゲッセマネの物語が、ただ昔のエルサレムである夜に起こった出来事として終わるのではなく、今日でもなお神の人々に当てはまる事実であることを力説する。私たちが何かを決断しなければならない瞬間、あるいは思いがけない試練や苦難の前に立たされた瞬間、私たちにも「ゲッセマネの祈り」が求められるというのだ。その祈りとは単に「神様、力をください」というだけでなく、イエス様のように自分のあらゆる弱さや恐れを正直に打ち明け、それでもなお「御心のままになさってください」と求める従順の祈りである。張ダビデ牧師は「人生に訪れる孤独な夜、誰もそばにいないように感じるまさにそのときこそ、『アッバ、父よ』と呼びつつ、御霊の力によって立ち上がるときだ」と説く。そしてこれこそが、イエス様が歩まれた尊い足跡を私たちが辿る道にほかならないと力を込めて語る。

さらに、ゲッセマネの祈りを通して表されたイエス様の孤独は「私たちの救いのために必然的に選ばれた道」でもあった。神の御子であるイエス様が、あえてあのような惨たらしい苦痛と孤独を体験する必要がなかったのであれば、あんなにも苦しまれることはなかったはずである。しかし張ダビデ牧師は「罪びとをあがなうため」にイエス様はあの道を避けなかったのだと強調する。どれほどイエス様の思いに寄り添おうとしても、実際に身をもって味わわれた「あくまで死に至るまでの従順」を完全に理解することは、私たちにはほとんど不可能に近い。しかし聖書がそのことを詳しく証言し、マルコによる福音書がイエス様の叫びと汗をありのままに描写し、そして張ダビデ牧師のような働き手がその意味を説き続けるのは明白な理由がある。それは、私たちにあの孤独の夜を黙想させることで、主の恵みと愛をさらに深く悟らせると同時に、私たち自身も人生においてこの孤独な従順の道を学ぶよう招いているからである。

結局、ゲッセマネの祈りは、イエス様が「時は来た、人の子は罪人たちの手に引き渡される。立て、さあ行こう」(マルコ14:41-42)と宣言されることで締めくくられる。張ダビデ牧師は、これをイエス様の「尊い前進」であり、孤独を乗り越える「救いの始まり」と呼ぶ。あらゆる涙と叫びの只中にあっても、「さあ行こう」と語られる主の声は、イエス様自身の決断を告げると同時に、私たちにも「この苦難の道に加わりなさい」と招く声でもある。ここで私たちは「同伴」の意味を見いだす。本来は弟子たちがイエス様と同行すべきだったのに、実際には皆散り散りになってしまい、主は一人で十字架を負われた。しかしその後、復活と聖霊の降臨を通して弟子たちはイエス様の道を追随し始め、教会はこの「苦難と栄光」を継承してきた。張ダビデ牧師は「今日でも教会は、そして個々の信徒は、ゲッセマネの夜にしっかり目を覚まして祈る姿勢で歩むべきだ」と結論づける。すなわち、私たちも主が担われた孤独と苦悩に共に与ることで、神のみこころを成し遂げる道にいっそう近づくことができるのだ。


2. ペテロと弟子たちの弱さ、そして弟子の道

張ダビデ牧師は、ゲッセマネの場面に続き、同じマルコによる福音書14章の後半に描かれるペテロや他の弟子たちの姿を細かく見ていく。その中で特に、マルコ14章50節以降、イエス様が捕らえられると弟子たちが逃げ散り、ペテロがイエス様を三度否認する場面が続く。そしてマルコ14章51-52節に登場する「亜麻布を一枚まとったままイエスについていったある若者」が、群衆につかまれそうになったとき亜麻布を捨てて裸で逃げたという記述があるが、伝承的にこの若者こそ福音書を記したマルコ本人だと理解する解釈が多い。張ダビデ牧師は、この部分に言及しながら、弟子たちやマルコの「卑怯さ」や「恐怖心」を隠さずにあからさまに示している点こそ、福音書が持つ生々しい正直さだと説く。

実際、イエス様の弟子たちは皆、「たとえ何があっても主を最後まで守る」と決意していた。ペテロは「たとえみんながあなたを捨てたとしても、私はそんなことはしない」と豪語していた(マルコ14:29)。しかし結局、その決意は崩れ去り、ペテロの誓いはむなしい言葉に終わってしまった。この事実はペテロ一人の問題ではなく、すべての人間が持つ「弱さ」を代弁している。張ダビデ牧師は、多くの人が「どのような状況でも主を裏切らない」と心に決めるが、いざ身に危険や恐怖が迫ると、本能的に逃げようとするのが私たちの正直な姿だと説く。どれほど信仰が深そうに見える人でも、サタンの試みや世の圧力の前で徹底的に崩れ去ることがあるという。

しかし、より重要な教訓はそこで終わらない。福音書は、ペテロが否認した直後、苦い思いをし、最終的には悔い改めて再び主の弟子として立ち直る過程を伝えている(ヨハネ21章で復活した主がペテロを回復させる場面)。張ダビデ牧師は、これが「弱さにもかかわらず用いられる弟子たちの姿」を象徴的に示していると語る。ゲッセマネで眠り、イエス様が捕らえられるときは逃げ散り、さらには師を裏切ったり否認したりするほどあまりに醜く恥ずべき姿だった。しかしそれでもイエス様は復活後再び彼らのもとに訪れた。すなわち、弟子たちの失敗がそのまま永遠の見捨てになるわけではなく、「臆病な弟子たち」が「偉大な使徒たち」へと変えられた事実は、福音が持つ恵みをまざまざと示している。張ダビデ牧師は、これを「主の愛は私たちの失敗よりも大きい」と表現する。

ここで特に注目したい人物が、マルコによる福音書を書いたとされる「マルコ」である。張ダビデ牧師は、マルコが14章51-52節の恥ずかしい出来事をわざわざ自分の福音書に書き留めた点に大きな意味を見いだす。普通なら隠したい過去であるにもかかわらず、福音書はむしろ自分たちの失敗を包み隠さず記し、「人間はこれほどまでに欠けた存在だ。しかしイエス様はこのように欠けた私たちを見捨てることはなさらない」というメッセージを強調しているのである。マルコは亜麻布一枚だけをまとって、ひそかにイエス様を追っていくほどの「主を離れたくない」という熱意があった。しかし同時に、群衆につかまりそうになるや否や恐怖に駆られ、衣服を投げ捨てて逃げるほど弱く、結局イエス様の逮捕や受難に何の役にも立てなかった。ところが、このような自分の過ちを福音書に描き込んだのは、イエス様の十字架の出来事を一層はっきりと照らすしかけとなる。「最も近しい者たちさえ、これほど卑怯で恥ずかしい姿で逃げ去った」という事実が、イエス様が孤独に耐え抜かねばならなかった十字架の重さを、いっそう濃く際立たせるからである。

張ダビデ牧師は、説教の中でこうした点を鋭く強調する。「もしペテロやマルコ、ほかの弟子たちの失敗がなかったら、イエス様の孤独な従順と犠牲が、これほど私たちの胸を打っただろうか?」という問いかけである。弟子たちは使徒言行録以降、聖霊の力強い働きによって新しく生まれ変わり、福音宣教の先頭に立って霊的覚醒を主導する人物となる。しかしその出発点は、「口にするのも恥ずかしい」ような裏切りと逃亡、眠りと無知であった。これは逆説的に、福音の力とイエス・キリストの恵みを最も劇的に示す。信仰とは「完璧な人間」であるがゆえに持つ資格や特権ではなく、むしろ「自分の欠けを自覚する者」が神の愛と赦しを受けることによって与えられる恵みなのである。

張ダビデ牧師はこのことを踏まえ、「私たちも弱さの中でイエス様を否認し、イエス様のそばを守れないときが多い。しかしその失敗がすべての終わりではない。もう一度悔い改めて立ち返るなら、神は私たちを福音の証人として立ててくださる」と力説する。このメッセージは2000年前の弟子たちだけに当てはまるのではなく、今日の私たちにも有効な福音の真理である。私たちは宣教の現場でも、あるいは日常生活の中でも、さまざまな誘惑や困難の前に崩れ落ちることがある。一時はペテロのように「死んでも主を裏切らない」と告白しても、いざ窮地に陥ると祈れず、試みに負けてしまう場合が多々ある。しかし大事なのは、イエス様がペテロを回復されたように、私たちも悔い改めれば「立ち直ったら、兄弟たちを力づけてやりなさい」(ルカ22:32)という使命を与えられる可能性があるということだ。

張ダビデ牧師は「私たちが倒れても、神は私たちを見放さず、私たちの弱さをご存じの上で再び立たせてくださる」と、この福音の核心を強調する。ペテロが涙ながらに慟哭し、のちにイエス様から「あなたはわたしを愛しているか」と三度問われ(ヨハネ21章)、同じ回数だけ回復されていく場面に大きな希望を見いだす。「失敗で終わる人生はない。失敗を認めて悔い改めるなら、神はその失敗さえも用いて働かれる」ということである。したがって私たちもマルコやペテロのように、最も恥ずべき瞬間でさえも主のもとに立ち返ることができ、その主が復活によって完成なさった勝利に与れるのである。

一方、弟子たちの弱さは「主が負われた十字架が、いかに徹底して『孤独な道』であったか」をあらためて浮き彫りにする。十字架の出来事は、人類史上最も決定的な犠牲であり、それはイエス様がご自身で負われたものだ。本来はキドロンの谷を一緒に渡った弟子たちもいて、ゲッセマネまで共に足を運んだ者たちもいた。しかし「結局、最後の瞬間にはイエス様一人が残された」。張ダビデ牧師は、これが救いの本質的な性質を示しているという。すなわち「もし私たちが少しでも力を足してイエス様を助けることができるのならよいが、罪の問題の前では誰も自分を救うことができない。ただイエス様だけが担わねばならなかった」というのである。

それゆえキリスト者の信仰の旅路も、ある種の逆説的な道となる。一方では「一緒に行こう」というイエス様の招きによって共同体である教会を形成するが、また他方では「自分が負うべき十字架」が与えられていることに気づかされる。つまり、他の人々の祈りや励ましも必要だが、最終的には「自分自身の決断」が必要になる瞬間がある。張ダビデ牧師は「各々が自分の十字架を負って主に従え」(マタイ16:24)という言葉を思い起こさせながら、ゲッセマネで弟子たちが眠り込んでしまった姿は、その「霊的実情」を私たちに突きつけるものだと説明する。「結局は自分で担わないといけない十字架があり、その道を阻むあらゆる試みがまぶたの重さのように私たちを圧し掛かる。そのとき目を覚まして祈らねばならないが、人間的な限界だけに頼っていれば、ペテロのように簡単に崩れ落ちる可能性がある」というわけである。

それでは、その崩れ落ちに対する答えは何か。張ダビデ牧師は、一貫して「イエス様の祈りから学ばなければならない」と勧める。イエス様が「アッバ、父よ。できることならこの杯を取り除けてください。しかしわたしの願いではなく、御心のままになさってください」と祈られたように、私たちも父なる神を全面的に信頼する思いで進むべきだという。「これこそがペテロや弟子たちが最も学ばなければならなかった祈りであり、私たちも同様である」と張ダビデ牧師は強調する。弟子たちはその瞬間に目を覚まして祈ることができなかったが、その失敗を土台にして教会の使徒へと成長し、後に聖霊に満たされてからは「福音のために命を捨てる殉教者的信仰」を示していく。結局、苦難や失敗を一度も経験していない人よりも、失敗の中で悔い改め、再び弟子として立ち上がる人のほうがはるかに強くされるという事実を、聖書は繰り返し示している。

このように張ダビデ牧師は、ペテロやマルコ、そして他の弟子たちの過ちや失敗を「隠すことなくさらけ出している」福音書の正直さを高く評価し、そこにこそ今日の私たちへの希望があると言う。もし聖書が「弟子たちはいつも立派だった。どんな裏切りもなかった」と書いていたら、私たちはその御言葉の中に、今の自分の弱い姿を投影することはできなかっただろう。しかし福音書の筆者たちは、自分たちの弱さをさらけ出す一方で、イエス様がその弱さを超える愛でもって彼らを回復してくださったことを証言する。だからこそ、私たちは「弱さがさらけ出された場所にこそ、キリストの恵みがどれほど大きいかを悟るきっかけがある」という真理を改めて確認できるのである。

張ダビデ牧師は、それが最終的に私たちに「信仰の道」を示すのだとまとめる。信仰者になるというのは、決して「失敗しない完璧な存在になること」ではない。むしろ、失敗し挫折してこそ自分の限界を痛感し、そのとき初めてイエス様を全面的に仰ぐ姿勢が開かれる。私たちはペテロのように「最後まで主の道を従います」と決然と誓うかもしれないが、実際にはその決意を遂行できずにつまずくこともある。しかしそのときにもイエス様の愛は変わらない。主は復活された後、再びペテロを探して「わたしの羊を飼いなさい」と使命を与えられた。それはペテロ一人のためだけでなく、今日のすべての信仰者に与えられた慰めであり使命でもある。

ゲッセマネで明らかになったイエス様の孤独と、その前でさらけ出された弟子たちの弱さを同時に眺めるとき、私たちは「真の弟子の道」とは何かを模索できる。「主よ、私は決してあなたを裏切りません」という言葉だけで弟子の道が完成するわけではなく、倒れた後でも「主よ、私をあわれんでください。再び立たせてください」と祈る者こそが、真の弟子となる。張ダビデ牧師は「これこそが福音のストーリーであり、信仰の歩みとはまさにこのパターンの繰り返しだ」と語る。誰もがつまずき、自分の弱さを露呈する瞬間が必ずやってくるが、そのたびにゲッセマネで祈られたイエス様を思い出し、ペテロの失敗と回復を思い起こしながら、再び弟子の道へと戻っていくことができる。世間で言われる「十回倒れても十一回起き上がればいい」というスローガンではなく、「主が私たちを最後まで支えてくださる」という福音の真理がここにあるのだ。

だからこそ張ダビデ牧師は具体的に「教会の中で互いの弱さが表に出るとき、それを責め立てるのではなく、『私もまた同じ弱さを抱える者だ』と告白し合いながら、互いを建て上げねばならない」と教える。もしペテロ一人が失敗したとき、ほかの弟子たちが背を向けて彼を責め立てていたら、それは福音的な態度とは言えなかっただろう。イエス様は弟子たちを一つに結ばれ、ペテロとともに他の者たちも自分自身を省みるよう促された。後に使徒言行録を見ると、初代教会は互いに愛し合い、祈り合い、持ち物を共有し、時には倒れた兄弟を立ち上がらせる共同体へと成長していく。これこそまさに「キリストとともに歩むこと」が具体的に実現される姿である。十字架以後の復活、その後の聖霊降臨と教会の誕生は、ゲッセマネの眠り込んだ弟子たちが目覚め、「今度は共に目を覚まして祈る共同体」へと成長していく決定的な契機となったと言える。

総合的に見ると、張ダビデ牧師はゲッセマネの園に凝縮されているイエス様の孤独と、それによって際立つ弟子たちの限界を率直に描写することで、信徒たちに次のような結論を伝えている。第一に、イエス様の道は初めから終わりまで「孤独の道」であり、私たち罪人のために代価の杯をただ一人で飲み干された道であった。第二に、弟子たちは皆その道をまったく理解できないまま逃げ去り、あるいは師を裏切り否認したが、主は彼らの失敗をさえ赦し、再び使徒として立て、福音宣教の器とされた。この事実は私たちも例外なく弱い者だが、その弱さも神の救いのご計画の中で回復されうることを意味する。第三に、私たちがこの「十字架と回復の物語」を自分に適用し、今まさに苦難の中にあるときにゲッセマネで祈られたイエス様を仰ぎ見て、つまずいたときにも再び立ち上がる勇気を持てるようになるべきだということである。

これらすべては、「ゲッセマネの祈りを通してイエス様が示された完全なる服従、そしてその服従から生み出される救いの御業」へと帰結する。イエス様が十字架の道を「栄光」と告白されたその信仰が、あの道をともに歩めなかった弟子たちをも、再び「一緒に行こう」と招かれることになった。張ダビデ牧師はまさにこの地点で、私たちも主に従い、それぞれが負うべき十字架を喜んで担いつつ、それでも希望を失わない「復活の共同体」として生きるべきだと説く。苦難のただ中にあっても「アッバ、父よ」と呼び、「あなたのみこころのままになさってください」という告白があふれることこそが真のキリスト教信仰であり、マルコによる福音書14章に描かれたイエス様の叫びと弟子たちの失敗は、その信仰がいかに人間の現実のなかで激しく花開くものであるかを最も劇的に示している出来事なのだ。

こうしてゲッセマネの祈りと弟子たちの弱さを合わせて俯瞰するとき、私たちはあの十字架の夜が、決してイエス様おひとりの犠牲だけを語るのではなく、私たちすべての「苦難と救い」を貫く神の大いなる救済の物語であることに気づく。張ダビデ牧師の言葉を借りれば、「イエス様が最も激しく泣き叫ばれたあの瞬間こそ、同時に神なる父の愛が最も深く表された瞬間でもある」。そしてそのときそばにいるはずの者たちはことごとく眠り込んでいたが、むしろ彼らの眠りや裏切り、逃亡が逆説的に「人間の罪深さを赤裸々に示し、イエス様の救いのみわざなしには誰も生きられない」ことを証明している。しかし復活へと続く福音の結末は、私たちに希望を与える。初めは自分自身を過信し、大言壮語をしていたペテロでさえ失敗から立ち直り、教会の初代指導者になったのだから。同様に、私たちがどれほど深刻な罪責感にとらわれ、主のもとから逃げ出した過去があったとしても、再び立ち上がってキリストに従おうという道が開かれているのである。

ゲッセマネの祈りは、一見すると悲劇と孤独の極致に見えるが、張ダビデ牧師が言うように「神の国の新しい夜明け」を予告するものである。なぜなら、まさにその祈りによってイエス様は十字架へと進み、その十字架こそ復活への扉を開く核心的な原動力となったからである。弟子たちはあの夜目を覚ましていられなかったが、復活と聖霊の臨在後にようやく「目を覚ましている」弟子へと生まれ変わる。そして私たちもまた、ゲッセマネの祈りを思い返すことで、「目を覚まして祈れ」という主の声を聞くことができる。私たちの道がイエス様の道よりはるかに楽に見えるとしても、あるいは逆にイエス様が経験された苦痛に比べものにならないほど辛い状況に置かれているとしても、イエス様がすでに歩まれたあの孤独の道は「私たちのための道」であり、同時に「私たちが一緒に行こうと招かれている道」なのだと知る。

これこそが張ダビデ牧師が強調する「キリストとの同行」の意味である。イエス様はゲッセマネの園でただひとり汗を流して祈られたが、その祈りは「私たちをあがなうためのとりなしの祈り」でもあった。弟子たちは眠り込んでいたが、最終的には回復され、神の国の尊い働き手として用いられた。それは私たちが「主よ、目を覚ましていたいと思っていましたが眠ってしまいました。どうか私の霊魂を覚ましてください」と祈るとき、主が再び私たちを立ち上がらせてくださる恵みを体験できることを示唆している。こうして私たちは毎年、四旬節や復活祭を繰り返し記念しているが、それは単なる記念日ではなく、この孤独な従順の歴史の上に打ち立てられた救いが「今の私にも」現実となっていることを改めて確認する時間になるべきだと、張ダビデ牧師は結論付ける。

張ダビデ牧師はしばしば説教の中で「もしあの夜、私がイエス様のそばにいたらどうだっただろうか?」と問いかけ、「きっと私も眠り込み、逃げ出しただろう」と答えることがあるという。それほどまでに、人間の弱さは本質的に「あの弟子たち」と変わりない。しかしだからこそ、いっそう私たちには「キリストの恵み」が必要なのである。イエス様おひとりが忠実で完全であったからこそ、私たちは皆、失敗をしてもなお希望を持ち得る。このメッセージこそが、ゲッセマネの祈りの場面が今日を生きる信仰者にとって依然として切実な理由だと、張ダビデ牧師は重ねて強調する。

「キリストとの同行」とは、苦難や試練がまったくない平坦な旅路ではない。イエス様が歩まれた十字架の道、それを目前にしてゲッセマネで涙ながらに祈られた道こそが、救いを成し遂げる道だった。弟子たちはその道を正しく歩むことができなかったが、復活後にはそれぞれが十字架を胸に新しい一歩を踏み出すようになった。ゆえに私たちもこの苦難と恵みの道に参与しさえすればよい。弟子の道は失敗したときに終わるのではなく、その失敗を踏まえて再び主を仰ぐ道へと進む。イエス様の孤独は徹底したものであったが、その孤独が結果として全人類を救うみわざの起点となり、弟子たちのように弱い者たちさえ再び招き、立ち上がらせてくださった。

この一連の歩みの中で、張ダビデ牧師が繰り返し思い起こさせる要のポイントは、「アッバ、父よ」というイエス様の祈りのひと言にこめられた信頼と愛である。私たちが神を「アッバ、父よ」と呼べるのは、イエス様があれほどまでに徹底した服従を貫き、私たちを神の子とする道を開いてくださったからにほかならない。その恵みがあるからこそ、失敗した弟子も、眠り込んでしまった私たちも、裸で逃げ出したマルコでさえも、再び共同体に戻り、祈りによって目を覚ますことができるのである。「わたしの願いではなく、父のみこころのままになさってください。」この告白こそが、十字架と復活を貫く福音のエッセンスであり、私たちの回復と勝利のカギでもある。張ダビデ牧師が言うように、「私たちはしばしば挫折するが、イエス様の従順によって終わりなき恵みの道が開かれている」。ゲッセマネの長い夜は、その恵みの道が始まった場所であった。

私たちの人生でも同じような状況が訪れるときがある。理解できない苦難や、理不尽なこと、恐れが目の前に立ちはだかり、「この杯を取りのけてください」と祈りたくなるようなときに、イエス様が示されたあの道をもう一度思い起こすのだ。いくら落胆しても、失敗や恥の意識がどれほど大きくても、十字架と復活の栄光を信じるなら、私たちは再び立ち上がれる。なぜならイエス様がすでにその道を歩まれ、弟子たちの失敗でさえも新しく造りかえられたからである。結局、すべては神の主権と愛への絶対的な信頼から始まり、その信頼を最後まで手放さない「ゲッセマネの祈り」へと凝縮される。張ダビデ牧師のメッセージは明快だ――「私たちが主とともに歩む道は、この祈りを人生の中で繰り返すことにある」。そしてその繰り返しの中で、弟子たちの弱さが強さへと変えられたように、私たちの人生も神の御心にかなうように変えられていくのだ。

マルコによる福音書14章に描かれたゲッセマネの祈りとイエス様が味わわれた深い孤独、そしてそれを前にさらされたペテロや弟子たちの痛ましい弱さこそ、「キリストとともに歩む」ことがどれほど尊い恵みでありながら、同時に私たちすべてに開かれた新しい機会の道であるかを示す最も鮮烈な場面の一つだと言える。あの苦難の夜は決して悲劇的な終止符ではなかった。むしろ「立て、さあ行こう」(マルコ14:42)という主の声につながり、十字架と復活、そして教会の誕生へと続いたのである。張ダビデ牧師はまさにそこで、現代を生きる信仰者もまた、それぞれのゲッセマネで「アッバ、父よ」と呼びつつ目覚めて祈らねばならず、その結果として復活の力が私たちの現実ともなるのだと教えている。

このようにゲッセマネの祈りとペテロおよび弟子たちの姿は、福音の本質を最も鮮明に映し出す場面の一つだ。イエス様が体験された孤独は、私たちに「真の従順」の意味を呼び覚まし、その前でつまずいた弟子たちは、弱さを抱えながらも最終的に神の国の「使命者」となりうることを証ししている。私たちが失敗しても、それで終わりではない。主がもう一度道を開いてくださる。だからこそ、信仰者が歩みうる最も祝福された道は、「主とともにゲッセマネに入り、祈ること」なのだ。そこではじめて私たちは「わたしの願いではなく、御心のままに生きる」弟子の歩みへと進むことができる。これこそが張ダビデ牧師が継続的に強調してきた「キリストとの同行」の核心であり、ゲッセマネの園の夜が今なお私たちの胸に生き続けるべき理由なのである。

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The Prayer in Gethsemane – Pastor David Jang


1. The Prayer in Gethsemane and the Loneliness of Jesus Christ

Pastor David Jang offers profound insights into the loneliness of Jesus Christ revealed in the Garden of Gethsemane, as well as into His prayer there. Focusing on Mark 14:32–42, he vividly depicts Jesus’ emotions and circumstances as He faced the extreme suffering of the cross. In this passage, our Lord says, “My soul is overwhelmed with sorrow to the point of death,” and He falls to the ground in earnest supplication, while His disciples, even in that critical hour, succumb to sleep. Emphasizing that Jesus provides a “true example of prayer,” Pastor David Jang also points out that this prayer is not simply a demonstration of “bold confidence”; rather, it contains profoundly human anguish and fear, expressed “with loud cries and tears” (Heb. 5:7). This, he says, is the crucial point.

Throughout His public ministry, Jesus performed many miracles, cast out demons, and healed the sick, proclaiming the kingdom of God. The disciples, having witnessed His mighty power repeatedly, may have believed that if He desired, He could avoid any suffering. Yet, as Pastor David Jang observes, the Lord did not choose a path of “evading suffering through divine power” as His disciples might have expected; rather, He walked the path of “whole-person obedience,” as revealed in the text. Jesus’ words, “Abba, Father, everything is possible for you…” (Mark 14:36), reflect absolute trust that “nothing is impossible with God.” At the same time, however, He concludes with, “Yet not what I will, but what you will.” Pastor David Jang calls this the most beautiful and majestic aspect of Jesus’ prayer.

This prayer contains a glimpse of Jesus’ fragile humanity, yet precisely because of this human fear combined with trust in God’s absolute sovereignty, it manifests “complete obedience.” In our own faith life, we often say, “I will obey God’s will,” but when we actually face real pain or fear, we find it hard to bear. Even Jesus prayed that this cup be taken from Him. That fact alone makes us acknowledge our weaknesses without pretense. And ultimately, when Jesus decides “to accept it if it is the Father’s will,” Pastor David Jang finds in this solitary prayer scene at Gethsemane a fundamental lesson for all believers.

According to Pastor David Jang, the prayer in Gethsemane is not just a historical note that “Jesus was troubled because He would soon die.” It is also a symbolic moment in which Christ, as the “Messiah (the Anointed One),” fully embraces the suffering set before Him. The name Gethsemane itself means “oil press,” and just as olives are crushed so that oil may flow from them, Jesus likewise experiences the utmost agony—His body and spirit pressed—for the purpose of becoming the “ransom for sinners.” According to Scripture, when a king was anointed in Israel, a prophet or priest would pour oil upon the king’s head. This act symbolized “kingship” and signified the calling of the anointed one to lead the people. Yet Jesus, though He was the “King,” did not immediately ascend to a throne of honor and glory; He instead chose suffering and death first—a truth implied in this passage.

During the Passover season in Jerusalem, the blood of countless sacrificial lambs flowed down the Kidron Valley after being offered at the temple, coloring the stream red. After the Last Supper, Jesus and His disciples crossed this Kidron stream to enter the Garden of Gethsemane. Pastor David Jang paints this scene as “the Savior’s lonely figure crossing a stream running red with blood,” highlighting that Jesus already knew His own blood would soon be poured out like that of these lambs. Contemplating the terrible death that lay ahead, He nonetheless took each step forward. Meanwhile, the disciples who should have accompanied Him in unity and resolve were singing songs as they entered Gethsemane, only to fall asleep rather than gird themselves with steadfast determination—further emphasizing Jesus’ isolation.

According to Pastor David Jang’s explanation, Jesus’ loneliness was not merely a result of “human betrayal.” Certainly, one of the Twelve, Judas, was already plotting to hand Him over, and the other disciples, failing even to comprehend their Lord’s suffering, fell asleep. Thus Jesus was compelled to lament, “Couldn’t you keep watch for one hour?” (Mark 14:37). Yet above all, His loneliness came from His calling as the One who must willingly fulfill “the will of God.” He had to persevere in obedience alone, bearing His unique mission, even when no one gave Him support, sympathy, or comfort. And still, He did not give up.

Pastor David Jang also notes that this loneliness corresponds to an inevitable thread that runs through Jesus’ entire life. From the early days of His ministry, Jesus was often misunderstood by people or overly revered by others, only to be rejected by the Jewish leaders of His own nation. Even His disciples did not genuinely recognize Him as the Messiah prior to the crucifixion, nor did they understand the values of the kingdom of God that He was advocating. Thus, although they responded “Amen” to His teachings, they did not truly reflect those teachings in their lives. When Jesus foretold His suffering, the disciples could not grasp what He meant or considered His words superficially. In the end, at Gethsemane, this collective ignorance and insensitivity took tangible form.

Jesus took only three disciples—Peter, James, and John—further into the garden with Him. According to the Synoptic Gospels (Matthew, Mark, and Luke), these three also witnessed Jesus’ transfiguration on the mountain. Pastor David Jang interprets their selection not so much as proof of their exceptional courage or faithfulness, but that the Lord chose them as the ones in whom He could confide His deepest anguish. However, as Jesus prayed in such distress that “His sweat was like drops of blood” (Luke 22:44), these same disciples were unable to keep watch. It was not merely a matter of physical sleep; rather, they had not mentally prepared themselves to confront the “extreme suffering” of the One they followed. In reality, the fact that they slept when He needed them most—when He was praying in agony—demonstrates vividly how weak they really were. Pastor David Jang repeatedly returns to the theme that “Jesus’ path is a path of loneliness,” a loneliness in which He nevertheless “clings utterly to the Father in prayer” and never abandons His mission.

Another detail not to be overlooked is Jesus’ prediction to Peter: “Before the rooster crows twice, you will disown me three times” (Mark 14:30). Peter, relying on his own resolve, had proclaimed loudly that he would never betray the Lord, even if it cost him his life. But ultimately, he failed. Pastor David Jang explains that this passage starkly contrasts “human resolve” with “obedience to God’s will.” Peter vowed, out of human willpower alone, “I will die for You, Lord,” but when Jesus was praying in Gethsemane, Peter had no spiritual vigilance to sustain him. Consequently, once Jesus was arrested, he panicked, fled, and even denied knowing Him—a truly wretched outcome.

Through Jesus’ prayer in Gethsemane, we glimpse two aspects simultaneously: one is the Lord’s frailty, as shown by His astonishment, sorrow, and earnest pleading; the other is His strength, as He voluntarily shoulders the cross, declaring, “Yet not what I will, but what you will” (Mark 14:36). Pastor David Jang stresses that this fusion of two seemingly opposite qualities encapsulates the essence of Jesus’ character and ministry. True spiritual boldness, he teaches, is by no means the product of “human callousness” or “simplistic thinking.” Rather, it arises from “obedience to God even when confronting suffering head-on.”

We often mistakenly believe that “strong faith means no fear of suffering.” Yet according to Pastor David Jang, Jesus, who feared suffering, chose instead to overcome that fear. He did so by “pouring out everything to the Father in prayer and then rising again to walk toward the cross.” We may call this a “lonely path,” because it was a path that belonged solely to Jesus, a path no one else could walk in His place. Pastor David Jang encourages us, “When you feel abandoned in life’s darkest valley, remember how Jesus prayed.” In that night when the entire world slept and even those who should have stood by Him had disappeared, Jesus called God “Abba” and entrusted everything to Him in submission—and that image remains the ultimate model for believers.

In the Gospel of John, we do not find a direct account of Jesus’ Gethsemane prayer. Instead, from chapters 13 to 16 we read the Last Supper and His farewell discourse, then chapter 17 records His extended “high priestly prayer,” followed by His arrest in chapter 18. Pastor David Jang suggests that John emphasizes that Jesus’ resolution occurred already at the Last Supper (John 13:1ff). The Synoptic Gospels (Matthew, Mark, Luke) shine a spotlight on Jesus’ “inner conflict” in Gethsemane, but in John’s Gospel, Jesus appears to have already embraced His suffering as “glory,” saying, “Now the Son of Man is glorified” (John 13:31). Yet from Mark 14, we learn about the tears and loud cries that accompanied Jesus’ decision. Hence, Pastor David Jang reminds us to read the Synoptic Gospels and John’s Gospel as complementary accounts.

In sum, the Gethsemane prayer passage does not highlight merely Jesus’ “perfect divinity.” Instead, it makes plain His harrowing human side, revealing the resolve behind His sacrifice. The fear and pain ultimately merge into total trust in the Father, culminating in Jesus’ courageous decision to go to the cross. As Pastor David Jang stresses, from this incident we learn how formidable yet beautiful it is to “obey God’s will.” Even within Jesus, there was the very human plea, “Take this cup from me,” and simultaneously the spiritual commitment, “Yet not what I will, but what you will.” Therefore, in our own lives, in times of adversity and distress, we should strive to follow Jesus’ example, ultimately praying not for “my will” but for “God’s will” to be done.

Moreover, Pastor David Jang underscores that the Gethsemane story is not simply something that happened one night in ancient Jerusalem—it still applies to God’s people today. When we are at a crossroads, or confronted by unexpected tests and sufferings, we too need our own “Gethsemane prayer.” This prayer is not merely “God, give me strength,” but like Jesus, an honest confession of all our frailty and fear, followed by a request that “the Father’s will be done” despite it all. Pastor David Jang says, “In the lonely night of life, when no one seems to be at your side, that is precisely when you must call upon ‘Abba, Father’ and stand in the power of the Holy Spirit.” This, he insists, is how we follow the holy footsteps of Jesus.

Looking further, Jesus’ loneliness in Gethsemane was a “necessary choice for our salvation.” Had it not been necessary for Him, as the Son of God, to endure such desolate agony, He would not have. But Pastor David Jang emphasizes that “to redeem sinners,” Jesus did not shy away from that path. No matter how deeply we attempt to grasp Jesus’ heart, it is almost impossible to fully comprehend the obedience that led Him to “obedience unto death.” Yet Scripture’s detailed witness to that fact, Mark’s clear portrayal of Jesus’ tears and sweat, and the exposition of these truths by pastors like David Jang all have a definite purpose. Namely, they invite us to contemplate that lonely night, to realize more profoundly the grace and love of the Lord, and to learn the path of lonely obedience in our own lives.

Ultimately, the Gethsemane prayer ends with Jesus announcing, “The hour has come. Look, the Son of Man is delivered into the hands of sinners. Rise! Let us go!” (Mark 14:41–42). Pastor David Jang calls this Jesus’ “holy advance,” the beginning of redemption that transcends loneliness. Even in tears and anguish, when Jesus says, “Let us go!” He is not only declaring His own decision, but also summoning us to “join Him on this path of suffering.” Thus, we find the meaning of “walking together.” Originally, the disciples should have accompanied Him, but in reality, they all fled, leaving the Lord to bear the cross alone. Later, though, through His resurrection and the outpouring of the Holy Spirit, the disciples rejoined His path, and the church continues the legacy of “suffering and glory.” Pastor David Jang concludes, “Even today, both the church and individual believers must remain as vigilant in prayer as though we were in Gethsemane.” Indeed, only by participating in Jesus’ loneliness and suffering can we move closer to fulfilling God’s will.


2. The Weakness of Peter and the Other Disciples, and the Path of Discipleship

Following the scene in Gethsemane, Pastor David Jang carefully examines the latter portion of Mark 14, which depicts Peter and the other disciples. Specifically, Mark 14:50 and onward recounts the disciples fleeing after Jesus is arrested and Peter’s threefold denial. Then in Mark 14:51–52, a young man “wearing nothing but a linen garment” tries to follow Jesus but, when seized by the mob, leaves his garment and escapes naked. Tradition often interprets this young man as Mark himself, the author of the Gospel. Pastor David Jang references this tradition, remarking that the Gospel’s candid portrayal of “cowardice” and “fear” on the part of the disciples and Mark is a hallmark of the Gospel’s raw honesty.

Indeed, all of Jesus’ disciples had vowed to stand by Him to the end. Peter declared, “Even if all fall away, I will not” (Mark 14:29). But that determination ultimately collapsed, and Peter’s proud promise proved hollow. This was not just Peter’s failing, but evidence of the “weakness” shared by all humanity. Pastor David Jang notes that many people, too, sincerely believe, “I will never betray the Lord, no matter the circumstances,” yet when physical danger and fear arise, our instincts take over. No matter how devout a person may appear, when confronted by severe temptation or the world’s pressures, we can quickly crumble.

Still, the lesson does not end there. The Gospel also shows that Peter, having denied Jesus, tasted bitter remorse, and ultimately repented, returning to his position as a disciple (John 21 describes the resurrected Christ restoring Peter). Pastor David Jang says this illustrates “disciples who, despite their frailties, were still used by the Lord.” Sleeping through Gethsemane, fleeing at Jesus’ arrest, and even betraying or denying Him in shame—these are all unflattering and disgraceful behaviors. Yet after the resurrection, Jesus came to them again. Their failure was not permanent abandonment. The “cowardly disciples” were transformed into the “great apostles,” making the grace of the Gospel all the more striking. Pastor David Jang says, “The Lord’s love is greater than our failures.”

One figure especially worth noting here is “Mark,” the traditionally acknowledged author of the Gospel of Mark. Pastor David Jang points out the significance of Mark recording in his own Gospel the embarrassing incident of his nighttime flight in 14:51–52. Many would prefer to hide such a past, yet the Gospel instead discloses these failures to emphasize that “humans are weak. But Jesus does not abandon us in our weakness.” Mark had been so eager to stay near the Lord that he followed in only a linen cloth. However, when the mob seized him, terror seized him as well, and he ran away naked—utterly failing to stand by Jesus. Including this failing in the Gospel actually underscores the gravity of the cross. “Even those closest to Him abandoned Him, and in such a pitiful, shameful way.” This detail adds weight to the loneliness of Jesus’ sacrifice.

Pastor David Jang underscores this point in his preaching. “If Peter, Mark, and the other disciples had not failed, would Jesus’ lonely obedience and sacrifice affect us so deeply?” After Pentecost, recounted in the Acts of the Apostles, these disciples were radically changed by the power of the Holy Spirit, leading a revival of gospel proclamation. Yet their starting point was “shameful betrayal, abandonment, and ignorance.” Paradoxically, this demonstrates the power of the Gospel and the grace of Jesus Christ. Faith is not a privilege of the “perfect” but is given to those who are “acutely aware of their shortcomings” and who receive God’s love and forgiveness.

Building on that point, Pastor David Jang concludes: “Though we often deny the Lord or fail to stand by Him, such failure is not the end. When we repent and return, God will use us as His witnesses.” This message is not confined to first-century disciples but applies to believers today. We can fail in countless ways in daily life or on the mission field. Like Peter, we may have once declared, “I will never abandon you,” yet when trouble arrives, we do not pray, and we fall. However, just as Jesus restored Peter, we too can repent and “strengthen our brothers” (Luke 22:32).

Pastor David Jang stresses the core of the Gospel: “Even if we fall, God does not abandon us. He knows our weakness and raises us up again.” He points to Peter’s bitter weeping and his threefold restoration at Jesus’ question, “Do you love me?” (John 21). “No life ends in failure; when we acknowledge our mistakes and repent, God can work through them too,” he says. Therefore, like Peter and Mark, even in our lowest moments, we can turn to the Lord, share in His resurrection victory, and be used for His purposes.

This disciples’ weakness also highlights “the utter solitude with which Jesus bore the cross.” The crucifixion is the most pivotal act of sacrifice in human history, and Jesus bore it by Himself. Certainly, the disciples crossed the Kidron Valley with Him and accompanied Him into Gethsemane, but at the decisive point, Jesus was alone. Pastor David Jang says this reveals the fundamental character of salvation: “We might wish to help shoulder Jesus’ burden somehow, but no one can remedy the problem of sin. Only Jesus could accomplish it.”

Hence, the Christian journey too becomes paradoxical. On the one hand, Jesus calls us with the words “Let us go!” and establishes us as the church together. On the other hand, each of us realizes we have our own cross that we alone must carry. That is, while we surely need the prayers and encouragement of the community, ultimately there will come a decisive moment requiring “my personal commitment.” Pastor David Jang reminds us of Jesus’ command, “Whoever wants to be my disciple must deny themselves and take up their cross and follow me” (Matt. 16:24). The disciples’ dozing in Gethsemane discloses the real state of affairs—everyone is tested, as though burdened by heavy eyelids, and if we rely only on human will, we fall as Peter did.

What, then, is the solution for this failure? Pastor David Jang repeatedly points to “Jesus’ prayer as our model.” Like Jesus, who prayed, “Abba, Father, everything is possible for you. Take this cup from me. Yet not what I will, but what you will,” so must we come to God in total trust. “This is exactly the prayer the disciples needed in that moment, and it’s what we need too,” he explains. The disciples failed to stay awake in that hour, but they learned from the experience. Filled with the Holy Spirit later on, they demonstrated “martyr-like faith” that was prepared to die for the Gospel. Scripture repeatedly shows that those who fall and repent often become stronger in faith than those who have never faced adversity.

Thus, Pastor David Jang commends the Gospels’ “honesty in not hiding the failings of Peter, Mark, or the other disciples,” assuring us that this candor brings hope to modern believers. If Scripture said, “The disciples were always exemplary; there was no betrayal,” none of our brokenness would find resonance in its pages. But the Gospel writers openly reveal their weaknesses while testifying that Jesus forgave them and raised them up, proving that “the place where our frailty is most exposed is exactly where Christ’s grace shines brightest.”

Pastor David Jang asserts that, collectively, this shows us the “path of faith.” To become a believer does not mean becoming “an infallible saint who never fails.” On the contrary, when we fail and see the depth of our limitations, we at last rely wholly on Jesus. Like Peter, we may boldly pledge to follow the Lord wherever He goes, but if we break that promise, Jesus’ love does not diminish. After His resurrection, Jesus came to Peter again and said, “Feed my sheep.” This was not just for Peter but is also comfort and calling for us all.

The loneliness of Jesus in Gethsemane, and the disciples’ insufficiency, together guide us to explore what “true discipleship” looks like. Discipleship is not completed by words alone—“Lord, I will never betray you!”—but by the one who falls and prays, “Lord, have mercy on me, and restore me.” Pastor David Jang suggests, “This is the story of the Gospel, and the journey of faith follows this cycle repeatedly.” Each of us faces moments of collapse and weakness, yet by remembering Jesus’ prayer in Gethsemane and Peter’s failure-turned-restoration, we can return to the path of discipleship. This is no mere worldly motto such as “If you fall ten times, just get up an eleventh time.” Rather, it is the truth that “the Lord will never let us go.”

Hence, Pastor David Jang specifically teaches that “when we see weakness in one another within the church, instead of condemning, we must confess, ‘I too am among the weak,’ and build each other up.” If, when Peter failed, the other disciples had merely turned on him, that would not have been the Gospel way. But Jesus united them, convicting not just Peter but all the disciples of their own failings, preparing them for the birth of the early church as portrayed in Acts. In time, the church came together in love, prayer, mutual sharing, and mutual restoration for those who stumbled. This was the tangible realization of “walking with Christ.” After the cross came the resurrection, the outpouring of the Holy Spirit, and the formation of the church—transforming the slumbering disciples of Gethsemane into a community that “keeps watch and prays.”

All of this leads Pastor David Jang to remind believers of the following conclusions: First, Jesus’ way was “a path of loneliness” from beginning to end, one He walked alone for the sake of sinners. Second, the disciples failed to understand that path and either fled or denied Him, yet Jesus forgave and restored them, ultimately using them as apostles to spread the Good News. This shows that our own weaknesses are likewise redeemable within God’s saving plan. Third, by applying this story of “the cross and restoration” to ourselves, especially in times of suffering or despair, we can look to the One who prayed in Gethsemane and rise again when we fall.

All of this converges on “the prayer of Gethsemane,” where Jesus’ perfect submission to the Father unfolds and salvation’s history is set into motion. The cross, which Jesus hailed as “glory,” moves Him to summon the disciples—despite their failure—to “go together.” Pastor David Jang sees in this the call for us to follow Him, take up our own cross, and yet never lose hope in the “community of the resurrection.” Even in the midst of affliction, calling upon “Abba, Father” and proclaiming “Your will be done” is the essence of Christian faith. Mark 14’s vivid portrayal of Jesus’ anguish and the disciples’ failing shows how real and strenuous that faith can be in the human experience.

By viewing both Jesus’ Gethsemane prayer and the disciples’ weaknesses together, we realize the night of the cross is not just about Jesus’ suffering—it speaks to the “suffering and salvation” of all humanity in God’s grand design of redemption. As Pastor David Jang puts it, “That night, when Jesus wept most bitterly, was also the moment when God the Father’s love shone most brightly.” Ironically, the disciples’ sleep, betrayal, and desertion “reveal humanity’s sinfulness in its rawest form, proving that no one could be saved without Christ’s atoning work.” Yet the Gospel’s conclusion in the resurrection offers us hope: Peter, who once boasted in himself, eventually stumbled, and yet rose to become a pivotal leader in the early church. Likewise, though we may be haunted by guilt or by having once fled from the Lord, there is still a way to stand again and follow Him.

Though Gethsemane seems the height of sorrow and loneliness, Pastor David Jang calls it the “dawning of God’s kingdom,” because it was through that very prayer that Jesus took up the cross, ushering in the resurrection. The disciples slept that night but awakened after the resurrection and the coming of the Holy Spirit—transitioning to “awake disciples.” We too, reflecting on Gethsemane, can hear Christ’s command to “stay awake and pray.” Whether our road is far easier than Christ’s or unimaginably more difficult, we find assurance knowing that “He walked that lonely path for our sake,” and now He extends the invitation to join Him on that journey.

This is precisely what Pastor David Jang means by “walking with Christ.” Even though Jesus prayed in Gethsemane alone, that prayer was an intercession for us as well. The disciples slept, but in the end, they were restored and used in building God’s kingdom. Likewise, we can pray, “Lord, I wanted to stay awake, but I fell asleep. Wake me up, Lord,” and experience His grace as He lifts us again. Each year as we commemorate Lent and Easter, we do more than observe dates on a calendar. We affirm that the salvation forged through Christ’s lonely obedience is “still real for us today,” Pastor David Jang concludes.

Pastor David Jang often poses the question in his sermons: “If I had been there that night with Jesus, what would I have done?” He candidly admits, “I likely would have fallen asleep and run away like the rest.” Thus, our human frailty is no different from that of the disciples. It is precisely because of that weakness that we need “the grace of Christ.” Because Jesus alone was faithful and perfect, we can have hope despite our failures. This, Pastor David Jang insists, is why the Gethsemane account remains so relevant to believers today.

The essence of “walking with Christ” is not a path free of trials and hardship. Jesus’ journey was that of the cross, a path marked in Gethsemane by tears and deep prayer—and that path secured our salvation. The disciples did not walk it well that night, but following the resurrection, each took up his own cross in turn. For us too, this is the path of pain and grace, and to walk it is enough. Discipleship does not end every time we fall. Rather, we rise up again, fix our eyes on the Lord, and keep going. Though Jesus’ loneliness was profound, it initiated the redemption of all humanity and eventually called weak disciples like us back into His service.

Throughout this process, Pastor David Jang never lets us forget the simple prayer containing Jesus’ trust and love: “Abba, Father.” That we can call God “Abba” is possible only because Jesus obeyed, even to the point of death, opening the way for us to be God’s children. Because of that grace, those who have failed—like the disciples who fell asleep or Mark who ran away naked—can return to the community of believers and awaken in prayer. “Not my will, but yours be done.” This confession, spanning both cross and resurrection, is the heart of the Gospel, and the key to our healing and triumph. As Pastor David Jang puts it, “We are prone to despair again and again, but thanks to Jesus’ obedience, an unending road of grace is opened to us.” The long night in Gethsemane was the place where that gracious road began.

We experience similar moments in our own lives. When we face unexplainable afflictions, injustices, or fears, we pray, “Take this cup from me.” Then we recall the path Jesus showed us. No matter how deep our discouragement, or how great our shame, if we trust in the cross and resurrection, we can stand again. Jesus has gone before us, and He has redeemed the disciples’ failings. Ultimately, all of this hinges on God’s sovereignty and love, which we embrace in the Gethsemane prayer. Pastor David Jang’s message is clear: “Walking with the Lord means repeating that prayer in our daily lives.” Through that repeated prayer, our human frailty, like that of the disciples, is transformed by God’s will.

Mark 14’s account of Jesus’ prayer in Gethsemane, along with His profound loneliness and the pitiful weakness of Peter and the other disciples, reveals how priceless the grace of “walking with Christ” is—and how that new way remains open to us. Though that night of suffering appeared to end in tragedy, it was actually followed by Jesus’ words, “Rise! Let us go!” (Mark 14:42), leading ultimately to the cross, the resurrection, and the birth of the church. Pastor David Jang emphasizes that even today we must “enter Gethsemane in prayer, calling out, ‘Abba, Father!’ and staying alert.” For in doing so, we experience the power of the resurrection in real time.

Indeed, the Gethsemane prayer and the disciples’ frailty comprise one of the clearest depictions of the Gospel’s essence. The loneliness Jesus endured reminds us of the meaning of “true obedience,” and the disciples, who faltered in His presence, demonstrate that even in weakness we can ultimately become “people of God’s calling.” Even our defeats need not be final, because the Lord opens a path forward. Therefore, the most blessed way for a believer is to “join Jesus in prayer at Gethsemane.” There, and only there, do we learn to live “not my will but yours,” the life of discipleship. This is the crux of Pastor David Jang’s recurring theme of “walking with Christ,” the reason why the night in the Garden of Gethsemane must still captivate our hearts today.

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La Oración en Getsemaní – Pastor David Jang


1. La oración en Getsemaní y la soledad de Jesucristo

El pastor David Jang ofrece una profunda reflexión acerca de la soledad de Jesucristo y Su oración en el Huerto de Getsemaní. Comienza centrándose en el pasaje de Marcos 14:32-42, que describe de forma vívida la situación y el sentir de Jesús al enfrentar la inminencia de la cruz, un sufrimiento extremo. En este relato, el Señor declara: “Mi alma está muy angustiada, hasta el punto de la muerte”, y ruega postrado en tierra, mientras Sus discípulos duermen incluso en medio de tal urgencia. El pastor David Jang enfatiza que Jesús es el “verdadero modelo de oración”, pero no solamente mostrando “confianza osada”, sino también expresando “clamor y lágrimas” (He 5:7), la más profunda angustia humana y el temor que acompaña esa oración.

Durante Su ministerio, Jesús obró numerosos milagros, expulsó demonios, sanó a enfermos y proclamó el Reino de Dios. Los discípulos, que habían presenciado tantas veces Su poder, quizá creyeron que, si Él lo deseaba, podría evitar cualquier sufrimiento. Pero tal como señala David Jang, Jesús no elige “evitar el sufrimiento por medio de Su poder”, sino que, a través de una “obediencia total”, revela que había escogido este camino. En el texto, Su oración expresa: “Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti…” (Mr 14:36), confiando en que Dios “no tiene nada imposible”, pero al mismo tiempo se cierra con la sumisión: “Sin embargo, no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Para el pastor David Jang, aquí radica el punto más bello y sublime de la oración de Jesús.

Aunque la oración de Jesús refleja Su humanidad, con temor y flaqueza, es precisamente esa combinación de debilidad humana y confianza en la soberanía absoluta de Dios la que produce una “obediencia completa”. Muchas veces, en la vida de fe decimos que queremos “obedecer la voluntad de Dios”, pero cuando el sufrimiento o el temor nos golpean de verdad, se nos hace muy difícil soportarlo. Sin embargo, saber que el mismo Jesús, ante la cruz, oró: “Pasa de mí esta copa”, nos enseña a reconocer tal cual nuestra propia debilidad. Y finalmente, al asumir la voluntad del Padre, el pastor David Jang ve en esta oración solitaria de Jesús una enseñanza esencial para todo creyente.

Según la explicación del pastor David Jang, la oración en Getsemaní no se limita a un mero relato histórico que cuenta que “Jesús sufrió mucho justo antes de morir”. Es también un momento simbólico donde el Mesías (el “Ungido”) asume plenamente el padecimiento que Le corresponde. El significado del nombre “Getsemaní” es “prensa de aceite”, y así como las aceitunas son trituradas para extraer el aceite, Jesús experimentó un dolor extremo en cuerpo y alma para volverse el “rescate en favor de muchos” (el precio que paga por los pecadores). Según la Biblia, cuando en Israel se coronaba a un rey, profetas o sacerdotes derramaban aceite sobre su cabeza como símbolo de la realeza y de la misión de guiar al pueblo. Sin embargo, Jesús, aunque sí es Rey, no accedió inmediatamente al trono de honra y gloria, sino que primero escogió el sufrimiento y la muerte, idea que el texto da a entender.

Cuando en el templo de Jerusalén se ofrecían corderos para la Pascua, se derramaba su sangre, que corría por el arroyo de Cedrón tiñendo de rojo el cauce. Jesús y Sus discípulos, tras la última cena, cruzaron aquel arroyo de Cedrón para dirigirse al Huerto de Getsemaní. El pastor David Jang describe esta escena como “el Salvador cruzando el arroyo teñido de sangre, con paso solitario”, subrayando que Jesús ya sabía que Su propia sangre habría de derramarse como la de los corderos, y que meditaba en el significado desgarrador de esa muerte mientras avanzaba paso a paso. Entre tanto, los discípulos, que deberían haber caminado con Él en esa hora, entraron cantando en Getsemaní, y lejos de reafirmar su compromiso, terminaron sumidos en el sueño, realzando aún más la soledad de Jesús.

Según el pastor David Jang, la soledad de Jesús no se debía meramente a un “sentimiento de traición”. Por supuesto, Judas, uno de los Doce, tramaba ya entregarlo, y el resto, sin entender en absoluto el sufrimiento de su Maestro, dormían, hasta que Jesús, con un reproche triste, les dice: “¿Ni una hora habéis podido velar?” (Mr 14:37). Pero la verdadera razón de la soledad de Jesús era la de un Siervo obediente que debía someterse voluntariamente a la voluntad de Dios. Él cargaba una misión irrepetible, en la que no podía renunciar a la obediencia. No necesitaba el apoyo o la comprensión de la gente para cumplirla, y por ello, pese al abandono, no se rindió.

El pastor David Jang añade que esta soledad se enmarca en un proceso que recorre toda la vida de Jesús. Desde el inicio de Su ministerio, Jesús fue incomprendido por algunos, recibió una excesiva acogida por otros, y sufrió el rechazo de los líderes judíos de Su propia nación. Ni siquiera los discípulos reconocieron de corazón a Jesús como el verdadero Mesías antes de la cruz, y no comprendían en su totalidad el valor del Reino de Dios que Él proclamaba. Aunque en apariencia respondían “amén” a Sus enseñanzas, su reacción interna no estaba a la altura de la esencia del mensaje. Ni siquiera captaron cabalmente los anuncios de la pasión de Jesús, o los interpretaron de manera superficial. Todo esto se concentra de forma más evidente en la escena de la oración en Getsemaní.

Jesús tomó consigo a tres discípulos (Pedro, Jacobo y Juan) para que estuvieran más cerca. Según los Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas), estos tres fueron testigos también del episodio de la Transfiguración. El pastor David Jang sostiene que el motivo por el cual los escogió no era tanto que fueran “más valientes” o “más fieles”, sino que quiso mostrar Su dolor más profundo a aquellos que, de algún modo, podrían atestiguarlo. Sin embargo, mientras Jesús oraba hasta sudar grandes gotas de sangre (Lc 22:44), estos discípulos se durmieron. Podría pensarse que no fue solo sueño físico, sino incapacidad de enfrentar el “sufrimiento extremo” de Jesús, a quien seguían y en quien creían. De hecho, en el momento en que Jesús más los necesitaba para “velar y orar”, ellos cayeron en sueño, demostrando su profunda debilidad. El pastor David Jang lo interpreta como la confirmación de que “el camino de Jesús es, en verdad, un camino solitario”, pero que en medio de esa soledad, Jesucristo se aferra al Padre en oración y no abandona Su misión.

Otro elemento importante es que Jesús dijo a Pedro: “Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces” (Mr 14:30). Pedro proclamaba con su propia convicción que jamás negaría a Su Maestro, aunque tuviera que morir. Sin embargo, como explica el pastor David Jang, esta historia demuestra la diferencia entre la “determinación humana” y la “sumisión a la voluntad de Dios”. Pedro se confiaba a sus fuerzas y decía que “daría la vida por el Señor”, pero no fue capaz de sostenerse en la hora de la prueba, cuando Jesús oraba en Getsemaní. Ante la inminente captura de Jesús, Pedro sintió terror y huyó, llegando a decir tres veces que no Lo conocía.

Así, a través de la oración de Jesús en Getsemaní, contemplamos simultáneamente dos realidades: por un lado, Su debilidad humana, que Le hace sentirse “muy asustado y afligido”, y por otro, Su fortaleza para enfrentarse a la cruz al declarar: “Sin embargo, no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Mr 14:36). El pastor David Jang señala que esta fusión de ambos rasgos representa la esencia de la persona y la obra de Jesús. La verdadera valentía en la fe no nace de la “insensibilidad humana” ni de la “simpleza mental”, sino de la “obediencia que se rinde a la voluntad de Dios, aun enfrentando el sufrimiento”.

Solemos pensar que “si uno tiene fe, no teme al sufrimiento”. Sin embargo, el pastor David Jang explica que Jesús sintió temor al sufrimiento, mas escogió vencer ese temor. Ese camino fue “derramar todo ante el Padre en oración y, luego de levantarse, andar hacia la cruz”. También lo define como un “camino solitario”, pues nadie más podía recorrerlo en Su lugar: era un trayecto que solo Jesús podía asumir personalmente. El pastor David Jang exhorta a que, cuando también nosotros sintamos que atravesamos valles de soledad, recordemos cómo oró Jesús. Cuando todos duermen, cuando quienes debían acompañarnos desaparecen, seguir el ejemplo de Jesús y clamar “Abba, Padre”, confiándole todo y sometiéndonos a Su voluntad, es el modelo supremo para los creyentes.

En el Evangelio de Juan no aparece descrita de forma directa la oración en Getsemaní. En su lugar, Juan dedica los capítulos 13 al 16 a la Última Cena y al discurso de despedida, y el capítulo 17 contiene la larga “oración sacerdotal”, para luego describir la captura de Jesús a partir del capítulo 18. El pastor David Jang explica que la razón es que, en la perspectiva de Juan, la decisión de Jesús de entregar Su vida ya se había revelado durante la cena (Jn 13:1 y ss.). Mientras que los sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas) focalizan la “angustia interna” de Jesús en Getsemaní, Juan resalta que ya antes Jesús había definido Su pasión como “Su hora de gloria” (Jn 13:31). No obstante, es en Marcos 14 donde vemos de manera nítida la intensidad del clamor y las lágrimas de Jesús, ofreciéndonos la “otra cara” de Su determinación. Por ello, el pastor David Jang enseña que podemos ver ambos relatos de manera complementaria.

En síntesis, el relato de la oración en Getsemaní no se limita a exaltar únicamente la “plena divinidad de Jesús”, sino que expone Su humanidad sufriente, aclarando con fuerza la clase de determinación que impulsó Su sacrificio. Ese dolor y temor, finalmente, se elevan en una confianza absoluta en el Padre, conduciéndolo con pasos firmes a la cruz. Tal como recalca el pastor David Jang, a través de esta historia entendemos cuán difícil y a la vez cuán bella es “la obediencia a la voluntad de Dios”. En Jesús se unen el deseo humano de “apartar esa amarga copa” y la decisión espiritual de “que se cumpla la voluntad del Padre”. Lo mismo deberíamos aprender nosotros ante el sufrimiento y la angustia: orar no para que se haga “mi voluntad”, sino “la voluntad de Dios”.

Además, el pastor David Jang sostiene que el episodio de Getsemaní no es un mero suceso de una noche lejana en Jerusalén. Hoy día, sigue siendo aplicable a cada creyente. Cuando nos toca tomar decisiones, o enfrentar pruebas y sufrimientos inesperados, también se nos “exige la oración de Getsemaní”. Esa oración no es simplemente “Dios, dame fuerzas”, sino, al igual que Jesús, manifestar honestamente nuestras debilidades y temores, y a la vez suplicar: “Hágase Tu voluntad”. El pastor David Jang observa que “en la noche más solitaria de la vida, cuando parece que nadie está a tu lado, es el momento de clamar ‘Abba, Padre’ y levantarse con el poder del Espíritu”. Este es el sendero santo que Jesús inauguró y el cual hemos de seguir.

Por otra parte, la soledad de Jesús en Getsemaní es considerada una “decisión necesaria para nuestra salvación”. El Hijo de Dios no necesitaba experimentar tanto dolor y abandono si no hubiera sido imprescindible. Pero el pastor David Jang enfatiza que fue precisamente “para salvar a los pecadores” que Jesús no evadió este camino. Por mucho que tratemos de empatizar con Su sentir, es casi imposible comprender plenamente esa “obediencia hasta la muerte” que vivió. Sin embargo, la Biblia nos la describe detalladamente, y el Evangelio de Marcos nos muestra su clamor y sudor desgarradores, mientras siervos de Dios como el pastor David Jang continúan explicándolo para que recordemos la profundidad de Su amor y, al mismo tiempo, aprendamos de esa “obediencia solitaria” en nuestras propias vidas.

Finalmente, la oración en Getsemaní concluye con Jesús declarando: “Ha llegado la hora; he aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. Levantaos, vamos” (Mr 14:41-42). El pastor David Jang lo define como el “avance sagrado” de Jesús y el inicio de la redención que trasciende Su soledad. La voz de Jesús, que dice “vamos”, expresa tanto Su decisión personal como una invitación a unirse a ese camino de sufrimiento. Así se manifiesta el sentido de “caminar juntos”. Si bien los discípulos terminaron dispersándose, y el Señor cargó la cruz en soledad, tras la resurrección y la venida del Espíritu Santo, los discípulos lo siguieron y la Iglesia siguió transmitiendo “el camino del sufrimiento y de la gloria”. El pastor David Jang concluye que aún hoy, la Iglesia y cada cristiano debemos “velar y orar” al estilo de Getsemaní. De este modo, al participar del sufrimiento y soledad que Él soportó, nos acercamos al cumplimiento de la voluntad de Dios.


2. La debilidad de Pedro y los discípulos, y el camino del discípulo

Tras la escena de Getsemaní, el pastor David Jang examina la segunda parte de Marcos 14, donde se muestra a Pedro y a los demás discípulos. A partir de Marcos 14:50, vemos cómo, una vez apresado Jesús, los discípulos huyen y Pedro Lo niega tres veces. Luego, Marcos 14:51-52 menciona a “un joven que Lo seguía con una sábana” y que, al intentar ser capturado, abandonó la sábana y huyó desnudo. Muchas interpretaciones sostienen que ese joven es el propio Marcos, autor del evangelio. David Jang resalta que el hecho de que Marcos haya incluido su propia cobardía y temor confirma la honestidad y viveza del relato evangélico.

En realidad, todos los discípulos habían prometido estar con Jesús hasta el final. Pedro, en particular, proclamó: “Aunque todos te dejen, yo no lo haré” (Mr 14:29). Pero finalmente, esa determinación fracasó, y sus palabras resultaron vanas. Esto no expone un defecto aislado de Pedro, sino la “fragilidad” de todo ser humano. El pastor David Jang explica que muchos decimos: “Nunca negaré al Señor”, pero en cuanto la presión o el peligro real nos amenazan, nuestro instinto nos empuja a huir. Por muy profunda que parezca nuestra fe, podemos sucumbir ante el ataque de Satanás y las presiones del mundo.

Sin embargo, la enseñanza principal no se detiene ahí. Los evangelios relatan que, tras negar a Jesús, Pedro prueba la amargura y luego se arrepiente, siendo restaurado como discípulo (Juan 21 describe cómo el Resucitado restaura a Pedro). Según el pastor David Jang, esta escena retrata de manera simbólica cómo “discípulos débiles” pueden ser instrumentos útiles para el Señor, pese a su flaqueza. Dormir en Getsemaní, huir al arresto de Jesús y hasta traicionarlo o negarlo parecen actos deplorables, pero el Jesús resucitado volvió a ellos y no los desechó para siempre. Es decir, su fracaso no fue definitivo, y discípulos cobardes se transformaron en grandes apóstoles. El pastor David Jang llama a esto “la gracia que exhibe el evangelio: el amor del Señor es más grande que nuestro fracaso”.

Un caso especial es el del “Marcos” autor del Evangelio. El pastor David Jang otorga gran importancia al hecho de que registrara en su libro el vergonzoso episodio de Marcos 14:51-52. Normalmente, alguien querría ocultar tal debilidad, pero el evangelio la expone sin rodeos, enfatizando la idea: “Los humanos somos así de frágiles, pero Jesús no nos desecha”. Marcos siguió a Jesús cubierto solo con una sábana, mostrando su deseo de no alejarse, pero, cuando el peligro lo amenazó, salió huyendo desnudo, testimoniando su pánico. Al incluir este episodio, se acentúa aún más el peso de la cruz, pues “hasta quienes estaban más cerca reaccionaron con cobardía”. En consecuencia, se subraya la soledad de Jesús y Su sacrificio.

El pastor David Jang ve en esto una lección central. “¿Acaso llegaría tan profundamente a nuestro corazón la obediencia solitaria de Jesús sin la falla de Sus discípulos?” pregunta. Ellos, que después del Libro de los Hechos aparecen renovados por la fuerza del Espíritu Santo, liderando el despertar espiritual, tenían como punto de partida “una traición vergonzosa”. En ello se hace patente la fuerza del evangelio y la gracia de Cristo: la fe no se otorga por “ser personas impecables”, sino a aquellos que reconocen su insuficiencia y reciben el amor y el perdón de Dios.

Con este fundamento, el pastor David Jang insiste en que “también nosotros, en medio de nuestra debilidad, podemos negar a Jesús o fallarle, pero ese fracaso no es el fin”. Si nos arrepentimos y regresamos a Él, Dios puede levantarnos y usarnos como testigos de Su evangelio. Este mensaje no se limita a los discípulos de hace dos mil años, sino que sigue vigente. Podemos, como Pedro, decir un día “daré mi vida por Ti” y luego, en la práctica, no orar y sucumbir a la tentación. Lo crucial es que, así como Jesús restauró a Pedro, nosotros también podemos ser levantados para “confirmar a nuestros hermanos” (Lc 22:32).

El pastor David Jang destaca que “Dios no nos rechaza en nuestras caídas; Él conoce nuestra fragilidad y nos vuelve a levantar”. Cuando Pedro lloró amargamente y más adelante el Señor le preguntó tres veces “¿me amas?” (Jn 21), Pedro fue restaurado igual número de veces. Este relato revela que “no hay vida que concluya en el fracaso”. Si lo reconocemos y nos volvemos a Dios, Él puede transformar incluso nuestros errores en un testimonio poderoso. Así pues, del mismo modo que Marcos y Pedro, también nosotros podemos retornar al Señor, y participar de la victoria lograda en Su resurrección.

Por otra parte, la debilidad de los discípulos recalca la soledad “total” con la que Jesús cargó Su cruz. Es un hecho único en la historia, en el que Jesucristo llevó a cabo el sacrificio más definitivo y no delegable. Aunque con Él cruzaron el arroyo de Cedrón y llegaron a Getsemaní, y algunos estuvieron con Él físicamente, a la postre, “en el momento más extremo, Jesús estaba solo”. El pastor David Jang explica que aquí se muestra la esencia de la salvación: “por más que queramos ayudar en algo, ante el problema del pecado nadie puede salvarse a sí mismo; solo Jesús puede hacerlo y Lo hace completamente en soledad”.

Esto deriva en una paradoja en el camino cristiano. Por un lado, escuchamos el llamado de Jesús a “caminar juntos” y formamos parte de la Iglesia; pero por otro, se nos pide “tomar cada uno su cruz”. Ni siquiera la intercesión o el consuelo ajenos bastan completamente, pues llega un punto donde hace falta mi “determinación individual”. El pastor David Jang recuerda: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mt 16:24), y ve en la imagen de los discípulos dormidos en Getsemaní un símbolo de esa realidad espiritual: “al final, no queda más remedio que cargar nuestra cruz personal, enfrentando todo tipo de tentaciones que nos adormecen y aplastan”. Por ello es fundamental “velar y orar”, pues quien confíe solo en sus fuerzas acabará, como Pedro, negando al Señor con facilidad.

Entonces, ¿cuál es la salida ante el fracaso? El pastor David Jang insiste una y otra vez: “Aprendamos de la oración de Jesús”. Jesús clamó: “Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa. Sin embargo, no sea lo que yo quiero, sino lo que tú quieres” (Mr 14:36). Del mismo modo, hemos de acudir al Padre con total confianza. Para el pastor David Jang, “esta es la oración que los discípulos debieron aprender con urgencia; y así también nosotros”. Aunque en ese momento fallaron, con el tiempo, recibieron la plenitud del Espíritu y dieron la vida por el evangelio. La Biblia demuestra repetidamente que “quien ha sido confrontado con su propio dolor o fracaso y luego se ha arrepentido, queda fortalecido más que aquel que nunca cayó”.

David Jang valora la franqueza con que el evangelio cuenta la debilidad de Pedro, Marcos y los demás discípulos, pues esa autenticidad nos da esperanza hoy. Si la Escritura contara que “los discípulos siempre fueron ejemplares y nunca traicionaron al Maestro”, no habría modo de identificarnos. Pero el testimonio bíblico refleja sinceramente su miseria, a la vez que resalta que Jesús los restauró. Por lo tanto, “en el lugar donde se revela la debilidad, entendemos cuán grande es la gracia de Cristo”.

El pastor David Jang sintetiza este punto diciendo que nos muestra “el camino de la fe”. Convertirse en cristiano no significa “ser perfecto y no fracasar jamás”. Más bien, cuando tropezamos y descubrimos nuestros límites, se abre el espacio para confiar plenamente en Jesús. Como Pedro, podemos prometer con firmeza “iré hasta el fin contigo, Señor”, pero al final caer. Sin embargo, el amor de Jesús no cambia. El Señor resucitado buscó a Pedro y le encomendó: “Apacienta mis ovejas”. No fue una restauración reservada a Pedro, sino un mensaje de consuelo y misión para todo creyente de todas las épocas.

En Getsemaní se vislumbra la soledad de Jesús y la debilidad de los discípulos, y a la vez se nos desafía a descubrir lo que significa ser verdaderos discípulos. No basta con decir “Señor, nunca te negaré”; el verdadero discípulo es quien, aunque se haya caído, ora: “Señor, ten compasión de mí y levántame”, y regresa a Su lado. David Jang define esto como “la historia del evangelio y la pauta repetitiva de la vida de fe”. Cada uno puede caer y exponer su debilidad, pero si recordamos la oración de Jesús en Getsemaní y la historia de la caída y restauración de Pedro, podremos retomar de nuevo nuestro camino de discípulos. “Aunque caigamos diez veces, si nos levantamos once”, no por fuerza humana, sino porque “el Señor nos sostiene”, la gracia del evangelio se despliega.

En este sentido, el pastor David Jang invita a que, cuando se evidencien debilidades dentro de la iglesia, en lugar de juzgarnos unos a otros, reconozcamos que “yo también soy uno de esos débiles” y nos consolemos mutuamente. Si, cuando Pedro fracasó, los demás discípulos hubieran reaccionado con acusaciones, habría sido una actitud ajena al evangelio. Jesús unió a Sus discípulos, impulsándolos a mirar sus propias faltas, y luego, en el Libro de los Hechos, vemos a la iglesia primitiva como un cuerpo que se ama, ora, comparte los bienes, y levanta a los hermanos caídos. Este es el espíritu de “caminar con Cristo”. Después de la crucifixión, la resurrección y el Pentecostés, aquellos discípulos dormidos en Getsemaní terminaron convertidos en una comunidad “despierta en la oración”.

Por ello, en la lectura del pastor David Jang, Marcos 14 muestra a un Jesús que afronta en soledad una noche de angustia, y a unos discípulos que exponen su vergonzosa debilidad, de la que se puede derivar la siguiente enseñanza: Primero, el camino de Jesús, desde el inicio hasta la consumación, fue una “senda solitaria”, la de un Salvador que cargó la copa del rescate por los pecadores. Segundo, los discípulos, incapaces de acompañarlo y que Lo traicionaron o huyeron, fueron a la postre perdonados y transformados. Esto significa que ni siquiera nuestra peor debilidad escapa al plan redentor de Dios. Tercero, con esta historia de “cruz y restauración”, podemos inspirarnos a clamar en nuestras propias crisis: pensar en la oración de Getsemaní, caer en la cuenta de nuestra fragilidad y volver a levantarnos.

Toda esta trayectoria, para el pastor David Jang, se resume en “la obediencia total revelada en la oración de Jesús en Getsemaní, y la obra salvadora que procede de ella”. Jesús define la vía de la cruz como “Su gloria”, y Su victoria se extiende aun cuando los discípulos se dispersan. Luego, el resucitado dice: “Vamos juntos”, y de esta manera los vuelve a reunir, invitándolos a participar en Su camino. Así la Iglesia de todos los tiempos, respondiendo a esa llamada, aprende a llevar su propia cruz y a no perder la esperanza, pues es una “comunidad de resurrección”. Y en medio de cualquier sufrimiento, pronunciar “Abba, Padre” y “hágase Tu voluntad” es el espíritu genuino del cristianismo, lección evidente en Marcos 14, donde vemos tanto el llanto de Jesús como el fracaso de los discípulos, manifestando cuán real y dramáticamente florece la fe en la vida humana.

Contemplando la oración de Getsemaní y la debilidad de los discípulos, entendemos que la noche en que Jesús oró no fue solo “Su sacrificio personal”, sino un evento que abarca “el sufrimiento y la salvación” de todos nosotros en el gran plan de Dios. Tal como expresa David Jang, “el momento de mayor clamor de Jesús fue, a la vez, el instante en que más plenamente se reveló el amor del Padre”. Y la somnolencia, la traición y la huida de los discípulos exhiben la “naturaleza pecaminosa” del ser humano, demostrando que nadie podría salvarse sin la obra de Cristo. Sin embargo, el desenlace de la resurrección nos llena de esperanza. Pedro, que tanto confió en sí mismo y fracasó, se convirtió luego en un pilar de la Iglesia. Así también, cualquiera de nosotros puede volver a levantarse y seguir a Cristo, incluso si antes huimos de Su lado.

La oración de Getsemaní parece una cumbre de soledad y tragedia, pero, tal como indica el pastor David Jang, anuncia la “nueva aurora del Reino de Dios”. Porque gracias a esa oración, Jesús dio el paso hacia la cruz, y esta, a su vez, abrió la puerta de la resurrección. Aunque los discípulos durmieron esa noche, después de la resurrección y la venida del Espíritu Santo, se “despertaron” y se hicieron verdaderos discípulos. Nosotros, igualmente, podemos escuchar hoy el mandato de “velad y orad” evocando Getsemaní. Aunque nuestro camino sea menos duro que el de Jesús, o aunque sea más difícil de lo que podamos soportar, el camino solitario que Él recorrió “lo hizo por nosotros” y a la vez “nos llama a caminar con Él”.

Esa es la esencia de lo que el pastor David Jang llama “caminar con Cristo”. Si bien Jesús oró solo en Getsemaní, Su oración era también “intercesión” a favor nuestro. Los discípulos se durmieron, pero fueron restaurados y se convirtieron en valiosos instrumentos del Reino de Dios. Del mismo modo, cuando confesamos: “Señor, quise estar despierto, pero me he dormido”, podemos recibir el poder que nos levanta. Así, cada año recordamos la Cuaresma y la Pascua, no como simples celebraciones, sino para comprobar que esta salvación, forjada en la obediencia solitaria, sigue siendo viva y actual. El pastor David Jang finaliza remarcando que es en Getsemaní donde se inicia “el camino de la gracia”, el cual Jesús anduvo hasta la cruz y completó con Su resurrección.

A menudo, en sus prédicas, el pastor David Jang se pregunta: “Si yo hubiera estado esa noche junto a Jesús, ¿qué habría hecho?”, y reconoce: “Seguramente, también me habría dormido y huido”. Con ello recalca que la condición humana no difiere de la de los discípulos. Pero precisamente por eso necesitamos más la “gracia de Cristo”. Jesús fue fiel y perfecto en nuestro lugar, de modo que, pese a nuestras caídas, podemos hallar esperanza. Por esta razón, según David Jang, el episodio de la oración en Getsemaní conserva hoy día una relevancia absoluta.

“Caminar con Cristo” no implica un sendero llano, sin sufrimientos ni pruebas. Es el camino de la cruz que Jesús transitó, llorando y orando con gran angustia en Getsemaní, el cual se convirtió en la ruta de la salvación. Aunque los discípulos fracasaron en acompañarlo, se levantaron tras Su resurrección, y cada uno tomó su cruz. Así pues, el camino del discípulo no acaba con la caída, sino que continúa al volver los ojos a Jesús. Aunque la soledad de Jesús fue total, de ella brotó la salvación para el mundo entero, y llamó de nuevo a aquellos discípulos débiles para transformarlos en Sus siervos.

A lo largo de esta historia, el pastor David Jang nos remite constantemente a la oración “Abba, Padre” de Jesús, que encierra confianza y amor. El hecho de que podamos dirigirnos a Dios como “Abba, Padre” se debe a que Jesús obedeció plenamente hasta la muerte, abriéndonos el camino de la adopción como hijos de Dios. Por esa gracia, incluso el discípulo que fracasa, el que duerme, el que huye desnudo, puede volver a la comunidad y despertar en la oración. “No se haga mi voluntad, sino la tuya”: esta confesión representa la esencia del evangelio, abarcando cruz y resurrección, y es la clave de nuestra victoria y restauración. Como dice David Jang, “podemos venirnos abajo, pero gracias a la obediencia de Jesús se abrió para nosotros un camino infinito de gracia”. La larga noche en Getsemaní fue el lugar donde empezó ese camino.

También en nuestras vidas se dan situaciones similares. Al enfrentar pruebas incomprensibles, injusticias o miedos, pedimos: “Aparta de mí esta copa”. Es entonces cuando volvemos a la senda de Jesús en Getsemaní. Aunque nos sintamos sin aliento o avergonzados por nuestros fracasos, si creemos en la gloria de la cruz y la resurrección, podemos ponernos en pie una vez más. Porque Jesús anduvo ese camino y transformó incluso el fracaso de Sus discípulos en algo nuevo. Todo parte de la confianza absoluta en la soberanía y el amor de Dios, y se condensa en la “oración de Getsemaní”. El mensaje del pastor David Jang es claro: “El camino para vivir en comunión con el Señor consiste en repetir esa oración en cada aspecto de la vida”. Y en esa repetición, al igual que los débiles discípulos, vamos cobrando fortaleza en la voluntad de Dios.

En definitiva, el suceso de la oración en Getsemaní, recogido en Marcos 14, junto con la soledad extrema de Jesús y la debilidad de Pedro y los discípulos, pone de relieve lo valiosa que es la gracia que nos invita a una “nueva oportunidad”. Aquella noche de agonía no terminó en tragedia, sino que se transformó en el inicio de la redención, anunciada por las palabras: “Levantaos, vamos” (Mr 14:42). A partir de la cruz y la resurrección, nació la Iglesia, y el pastor David Jang enseña que nosotros también tenemos que entrar en Getsemaní “velando y orando”. Al compartir los padecimientos y la soledad que Él soportó, aprendemos a discernir y cumplir la voluntad de Dios.

Así, la oración en Getsemaní, unida a la debilidad de Pedro y de los discípulos, ilumina el corazón mismo del evangelio. Por un lado, la soledad de Jesús nos recuerda qué significa realmente “la obediencia total”; por otro, la caída de los discípulos atestigua que “incluso los más frágiles pueden ser restaurados por la gracia de Dios para llegar a ser instrumentos de Su Reino”. Nuestros fracasos no determinan un fin definitivo. Jesús siempre abre de nuevo el camino. Por eso, el mayor privilegio para el creyente es “entrar en Getsemaní con el Señor para orar”, y allí, abandonar “mi propia voluntad” para acoger “la voluntad del Padre”. Este es el eje central que David Jang ha venido recalcando como la esencia de “caminar con Cristo” y la razón por la que, para nosotros, la noche de Getsemaní sigue viva.

En conclusión, contemplar la oración de Getsemaní y el traspié de los discípulos nos permite ver que la noche de la cruz no se reduce al sacrificio de Jesús, sino que abarca el “sufrimiento y la salvación” de todos, dentro del inmenso plan divino. “El momento de mayor clamor de Jesús” fue también el de “mayor revelación del amor del Padre”, como dice David Jang. Aquellos que debían acompañarle se durmieron y huyeron, ilustrando nuestra naturaleza pecadora y dejando claro que sin la obra de Jesús no hay salvación. Pero la resurrección nos da esperanza: el propio Pedro, que un día presumió de su fidelidad y luego cayó estrepitosamente, se levantó para ser un líder de la Iglesia. Igualmente, aunque estemos agobiados por culpa o tengamos un historial de huida, existe la senda de la reconciliación y el seguimiento de Cristo.

Por lo tanto, la oración de Getsemaní, lejos de ser el clímax de la tragedia, es para David Jang un anuncio de la “aurora del Reino”. Pues en esa oración, Jesús decidió ofrecerse en la cruz, y la cruz abrió la puerta a la resurrección. Los discípulos durmieron, pero con la resurrección y el Pentecostés “despertaron”, y nosotros podemos hacer lo mismo al recibir la exhortación de “velad y orad”. Independientemente de si nuestras pruebas son grandes o pequeñas, Jesús ya recorrió el camino solitario “por nosotros” y nos invita a “caminar con Él”.

Esto es, según el pastor David Jang, el verdadero significado de “caminar con Cristo”. Jesús oró en Getsemaní en soledad, pero Su oración intercedía por nosotros. Aquellos discípulos que se durmieron fueron restaurados y enviados a predicar el evangelio. Hoy, cuando reconocemos: “Señor, quise velar, pero me dormí”, recibimos también Su poder restaurador. Cada año, al conmemorar la Cuaresma y la Pascua, no celebramos fechas, sino la realidad de esta salvación. El pastor David Jang concluye que fue en Getsemaní donde se inició el “camino de la obediencia solitaria”, que culminó en la cruz y la resurrección.

A menudo él se pregunta cómo habríamos actuado nosotros aquella noche, y responde que seguramente igual que los discípulos. Pero, precisamente por eso, el evangelio nos muestra cuánto necesitamos la gracia de Cristo. Jesús fue perfecto en nuestra representación, y por ello tenemos esperanza incluso después de caer. Tal es la razón por la que el relato de la oración en Getsemaní conserva total relevancia para los creyentes de hoy.

“Caminar con Cristo” no es un viaje exento de dolor. Es la senda de la cruz que Jesús abrazó, llorando y clamando al Padre en Getsemaní, y que logró la salvación. Aunque los discípulos no supieron acompañarlo, luego se convirtieron en testigos de Su resurrección y llevaron sus propias cruces. Así, el camino del discípulo no termina al caer, sino que continua en la decisión de alzar la mirada hacia Jesús. Su soledad fue absoluta, pero produjo la redención para toda la humanidad, y en esa soledad Jesús volvió a llamar a discípulos tan débiles para transformarlos en Sus siervos.

A lo largo de este proceso, el pastor David Jang realza la importancia de la oración de Jesús: “Abba, Padre”, plena de confianza y amor. Solo podemos llamar “Abba, Padre” a Dios porque Jesús, mediante Su obediencia hasta la muerte, abrió para nosotros el acceso a la filiación divina. Esa gracia posibilita que, incluso el discípulo fracasado o dormido, como el que huyó desnudo, retorne a la comunidad y despierte a la oración. “No se haga mi voluntad, sino la tuya”: dicha confesión encierra la sustancia misma del evangelio (cruz y resurrección), y es la clave tanto de la restauración como de la victoria. El pastor David Jang lo resume así: “Podemos sucumbir innumerables veces, pero gracias a la obediencia de Jesús existe para nosotros un camino inagotable de gracia”. Y el largo anochecer de Getsemaní es el lugar donde este camino comienza.

Incluso hoy, encontramos situaciones que nos llevan a orar: “Pasa de mí esta copa”. Al sentirnos abrumados, impotentes o cargando culpas, nos reencontramos con el camino que Jesús recorrió en Getsemaní. Y podemos resurgir si creemos en el poder de la cruz y la resurrección. Él anduvo antes por ese lugar, transformando la debilidad de Sus discípulos en algo nuevo. Todo nace de la fe en el amor soberano de Dios y se concentra en la “oración de Getsemaní”. Tal es el mensaje fundamental de David Jang: “Para caminar con el Señor, hemos de repetir esa oración en nuestra vida diaria”. Entonces, igual que aquellos discípulos débiles, podremos ser fortalecidos hasta cumplir el propósito de Dios.

De esta manera, el episodio de la oración en Getsemaní, la extrema soledad de Jesús y la frágil condición de Pedro y los demás discípulos revelan con la mayor claridad posible la esencia del evangelio: una gracia costosa pero disponible para todos. Esa noche de dolor no culminó con un punto final trágico, sino que se abrió en un “Levantaos, vamos” (Mr 14:42), prolongándose hacia la cruz, la resurrección y el nacimiento de la Iglesia. Hoy, el pastor David Jang nos recuerda que debemos “velar y orar” de la misma manera, participando también en los sufrimientos y la gloria de Cristo, para así cumplir la voluntad de Dios.

En conclusión, la oración en Getsemaní, junto con el retrato de Pedro y los discípulos, figura entre las escenas más profundas del Nuevo Testamento. Jesús carga solo con la copa amarga, enseñándonos el valor de la “obediencia verdadera”, mientras los discípulos, incapaces de sostenerse, son luego restaurados por la gracia de Dios, testimoniando que no importa cuán profunda sea nuestra debilidad, el Señor siempre tiene el poder de volvernos a levantar. Ese es el corazón del evangelio. Por eso, la meta más grande para el cristiano consiste en “entrar en Getsemaní” con Jesús y orar: “No lo que yo quiero, sino lo que Tú quieres”. Tal es el núcleo de la enseñanza que David Jang ha subrayado repetidamente como “caminar con Cristo”, y la razón de que la noche en Getsemaní siga resonando hoy en nuestro interior.

www.davidjang.org

 겟세마네의 기도 – 장재형목사

1. 겟세마네의 기도와 예수 그리스도의 고독 

장재형(장다윗)목사는 겟세마네 동산에서 드러난 예수 그리스도의 고독과 그분의 기도에 대해 깊이 있는 통찰을 제시한다. 그는 먼저 마가복음 14장 32절부터 42절까지 전개되는 내용을 주목하면서, 예수님께서 십자가라는 극한 고난을 앞에 두셨을 때의 심정과 상황을 생생하게 묘사한다. 이 본문에서 주님께서는 “내 마음이 심히 고민하여 죽게 되었다”고 말씀하시며 땅에 엎드려 간구하셨고, 제자들은 그 긴박한 상황에서조차 잠에 빠져 있었다. 장재형목사는 이러한 이야기를 통해 예수님이 “참된 기도의 모범”이 되심을 강조하면서도, 그 기도가 단순히 ‘담대한 확신’만을 보여주는 것이 아니라 “심한 통곡과 눈물”(히 5:7)로 표현된, 지극히 인간적인 고뇌와 두려움을 함께 담고 있다는 점을 중요한 핵심으로 언급한다.

예수님은 공생애 동안 여러 차례 기적을 행하시고, 귀신을 내쫓으시고, 환자들을 치유하시며 하나님의 나라를 선포하셨다. 제자들은 그러한 예수님의 권능을 이미 여러 번 체험했기에, 그분께서 원하시면 어떠한 고난도 피하실 수 있으리라 생각했을 수도 있다. 그러나 장재형목사가 지적하듯, 예수님은 제자들이 기대했던 ‘능력을 통한 고난 회피’가 아니라, “전인격적 순종”을 통하여 이 길을 선택하셨음을 본문에서 드러내신다. “아빠 아버지여, 아버지께는 모든 것이 가능하오니…”(막 14:36)라는 말씀은 “하나님께서 하실 수 없는 일이 없다”는 절대적 신뢰를 담고 있지만, 동시에 “그러나 나의 원대로 마옵시고 아버지의 원대로 하옵소서”라는 고백으로 마무리된다. 이것이 예수님의 기도가 가진 가장 아름답고도 위대한 지점이라고 장재형목사는 말한다.

이 기도 안에는 예수님의 연약한 인간적인 면모가 배어 있으나, 바로 그 인간적 두려움과 하나님의 절대 주권을 향한 신뢰가 함께 결합되어 “온전한 복종”을 이뤄낸다. 우리는 흔히 신앙생활에서 “하나님의 뜻에 순종한다”고 말하면서도, 막상 현실의 고통이나 두려움이 다가올 때 그것을 감당하기 어려워한다. 그런데 예수님조차도 십자가를 앞두고 “이 잔을 옮겨달라”는 간구를 드렸다는 사실은 우리의 연약함을 있는 그대로 인정하게 만든다. 그리고 끝내 “아버지의 뜻이라면 감당하겠다”는 결단에 이르기까지, 장재형목사는 예수님의 고독한 기도의 장면에서 신앙인들이 배울 수 있는 본질적 교훈을 찾아낸다.

장재형목사의 설명에 따르면, 겟세마네의 기도는 단지 ‘예수님이 곧 죽으실 것을 앞둔 상황에서 힘겨워하셨다’는 역사적 서술에 머무르지 않는다. 그것은 그리스도께서 ‘메시야(기름 부음을 받은 자)’로서 고난을 온전히 감내하는 상징적인 자리이기도 하다. 겟세마네라는 이름 자체가 “채유소”를 뜻하는데, 이곳에서 올리브 열매가 압착되어 기름이 나오듯, 예수님 역시 ‘죄인을 구원할 대속물’이 되기 위해 몸과 마음이 압착되는 극도의 고통을 경험하신 것이다. 성경에 따르면 이스라엘에서 왕을 세울 때, 예언자나 제사장이 머리에 기름을 붓곤 했다. 그 상징은 “왕권”을 의미하며, 동시에 기름 부음을 받은 자가 백성을 인도한다는 소명을 나타내었다. 그러나 예수님께서는 ‘왕’으로서 존귀와 영광의 자리에 즉시 오르신 것이 아니라, 먼저 고난과 죽음을 선택하셨다는 사실이 본문에 함축되어 있다.

예루살렘 성전에서 유월절에 수많은 양을 잡아 그 피를 뿌리면, 기드론 시내를 따라 핏물로 물든 붉은 물이 내려갔다. 예수님과 제자들은 최후의 만찬 이후 이 기드론 시내를 건너 겟세마네 동산으로 들어갔다. 장재형목사는 이 장면을 “붉은 피로 흘러가는 시내를 건너시는 구세주의 고독한 뒷모습”으로 그리며, 예수님께서 자신의 피가 마치 이 양들의 피처럼 흘러가야 함을 이미 알고 계셨고, 그 잔인한 죽음의 의미를 깊이 묵상하시면서도 한 걸음, 한 걸음 앞으로 나아가셨음을 강조한다. 그리고 그 길을 동행해야 할 제자들은 겟세마네에서 노래를 부르며 들어왔고, 의지를 다지기는커녕 잠에 빠져버렸다는 점에서 예수님의 고독이 한층 부각된다.

장재형목사의 해설에 따르면, 예수님의 고독은 단순히 ‘인간적 배신감’에서 비롯된 것이 아니다. 물론 열두 제자 중 한 사람인 유다는 이미 예수님을 넘겨줄 음모를 꾸미고 있었고, 그 밖의 다른 제자들조차 주님의 고통을 전혀 이해하지 못한 채 잠들어 있었기에, 주님께서는 “한 시간도 깨어있을 수 없더냐”(막 14:37)라며 슬픔 어린 책망을 하실 수밖에 없었다. 그러나 예수님의 고독은 무엇보다도 ‘하나님의 뜻’에 자발적으로 복종해야 하는 사명자로서의 고독이었다. 홀로 끝까지 순종하지 않으면 안 되는 그 독자적인 사명을 짊어지셨기에, 사람들의 지지와 공감, 위로가 전혀 없는 상황에서도 예수님은 포기하지 않으셨다.

장재형목사는 또한 이 고독이 예수님의 인생 전반에 흐르는 어떤 필연적 흐름과 맞물려 있음을 지적한다. 예수님은 공생애 초반부터 주변인들에게 오해를 받거나, 지나친 환대를 받다가, 때로는 같은 민족인 유대인 지도자들에게 배척을 당했다. 제자들마저도 예수님의 십자가 사건 이전에는 진심으로 그분을 ‘메시야’로 인정하지 못했고, 예수님이 바라는 하나님 나라의 가치가 무엇인지도 제대로 깨닫지 못했다. 그래서 주님께서 강론하실 때마다 겉으로는 “아멘”이라고 화답했어도, 실제로 그 말씀의 본질에는 합당하게 반응하지 못했다. 예수님이 보여주신 수난 예고에 대해 제자들은 제대로 이해하지 못하거나, 주님의 말씀을 피상적으로만 들었다. 결국 겟세마네의 기도 장면에서, 그런 무지와 둔감함은 집약적으로 드러난다.

예수님께서는 세 제자(베드로, 야고보, 요한)만을 좀 더 가까이 데리고 가셨다. 공관복음(마태, 마가, 누가)에 따르면, 이 세 제자는 변貌산 사건에서도 함께했던 핵심 인물들이다. 장재형목사는, 그들이 모두 특별히 용기 있고 신실했기 때문이라기보다, 주님께서 자신의 가장 깊은 고통을 보여줄 만한 이들로 선택하신 것이라고 해석한다. 하지만 땀이 핏방울이 되도록 기도하시던(눅 22:44) 예수님의 옆에서, 그들은 결국 깨어있지 못했다. 이는 단순한 졸음이 아니라, 자신들이 믿고 따르던 주님의 ‘극한 고통’을 미처 받아들일 정신적 준비가 되지 않았던 결과로도 볼 수 있다. 사실 예수님께서 가장 필요로 하시는 순간에 함께 깨어 기도해야 할 제자들이 잠들어 있었다는 것은 그들이 얼마나 연약한 존재인지를 극명하게 보여준다. 이에 대해 장재형목사는 “예수님의 길이 바로 ‘고독의 길’”이라는 메시지를 반복해서 전달하는데, 이러한 고독 속에서도 예수님은 오히려 하나님 아버지께 철저히 매달리는 기도를 드리심으로 사명을 포기하지 않으셨다는 점이 중요하다고 말한다.

또 하나 놓쳐서는 안 될 요소는, 예수님께서 베드로에게 “닭 울기 전에 네가 세 번 나를 부인하리라”(막 14:30)고 말씀하셨다는 사실이다. 베드로는 스스로의 다짐으로는 죽을지언정 주님을 부인하지 않겠다고 목소리를 높였으나, 결국 실패하고야 만다. 장재형목사는 이 대목이 인간적인 ‘결단’과 ‘하나님의 뜻에 복종’의 차이를 극명히 드러낸다고 설교한다. 베드로는 인간적 의지만으로 “주님을 위하여 내 목숨을 버리겠다”고 했지만, 막상 예수님께서 겟세마네에서 기도하실 때 그를 지탱해줄 수 있는 영적 깨어 있음은 전혀 발휘하지 못했다. 그리고 결국 실제로 주님이 체포되자 그는 겁에 질려 도망치고, 주님을 모른다고 부인하는 처참한 상황에 이른다.

이처럼 우리는 예수님의 겟세마네 기도를 통해 두 가지 면을 동시에 보게 된다. 하나는 주님의 심히 놀라시고 슬퍼하시며 간구하시는 연약한 모습이고, 또 다른 하나는 “그러나 나의 원대로 마시옵고 아버지의 원대로 하옵소서”(막 14:36)라고 고백하며 십자가를 스스로 감당하시는 강인한 모습이다. 장재형목사는 이러한 상반된 두 모습의 결합이야말로 예수님의 인격과 사역의 진수를 보여준다고 해설한다. 즉, 진정한 신앙의 담대함이란 결코 ‘인간적 무감각’이나 ‘사고의 단순성’에서 오는 것이 아니라, “고통을 직면함에도 불구하고 하나님의 뜻에 항복하는 복종”에서 비롯된다는 것이다.

우리는 흔히 ‘믿음이 좋으면 고난을 두려워하지 않는다’고 오해하기 쉽다. 그러나 장재형목사에 따르면, 예수님께서는 고난을 두려워하셨지만 그 두려움을 이기는 길을 택하신 것이다. 그 길은 바로 “기도의 자리에서 모든 것을 아버지께 토로하고, 다시 일어나 십자가를 향해 걸어가는 길”이다. 그리고 이를 “고독한 길”이라고 부를 수 있는 것은, 그 누구도 대신해줄 수 없는 예수님 개인의 길이었기 때문이다. 장재형목사는 “우리도 종종 인생의 골짜기에서 홀로 남겨진 것처럼 느껴질 때, 예수님이 어떻게 기도하셨는지 떠올려야 한다”고 권면한다. 세상 모든 이가 잠들고, 내 곁에 있어야 할 이들이 사라져버린 그 밤에, 하나님 아버지를 ‘아바’라 부르며 모든 것을 맡기고 순종하신 예수님의 모습이 신앙인이 궁극적으로 본받아야 할 모델이라는 것이다.

요한복음을 보면, 겟세마네 기도 장면이 직접적으로 서술되어 있지 않다. 대신 13장부터 16장까지 최후의 만찬과 고별설교가, 그리고 17장에 긴 고별기도가 기록된 뒤, 18장부터 예수님의 체포 장면이 진행된다. 장재형목사는 그 이유를 두고 “요한이 이미 예수님의 결단이 최후의 만찬(요 13:1~)에서 이루어졌음을 강조했기 때문”이라고 설명한다. 다른 공관복음서(마태, 마가, 누가)는 겟세마네에서 예수님의 ‘내적 갈등’을 집중적으로 조명하지만, 요한복음은 그 이전에 이미 예수님께서 “인자가 영광을 받았다”(요 13:31)며 수난을 ‘영광’으로 규정하고 계시다는 것이다. 다만 마가복음 14장에서 읽히는 예수님의 기도야말로, 그 결단의 뒷면에 어떤 통곡과 눈물이 있었는지를 알게 해준다는 점에서, 우리는 공관복음서와 요한복음을 서로 보완적으로 볼 수 있다는 것이 장재형목사의 가르침이다.

종합해보면, 겟세마네 기도 장면은 예수님의 ‘완전한 신성’만을 부각하지 않고, 오히려 고통스러운 인간적 면모를 함께 드러냄으로써 예수님의 희생이 어떤 각오에서 비롯되었는지를 선명히 보여준다. 그리고 그런 고통과 두려움은, 결국 하나님 아버지께 대한 전폭적 신뢰로 승화되어, 십자가를 향한 담대한 발걸음으로 이어진다. 장재형목사의 설교에서 강조되듯, 우리는 이 사건을 통해 ‘하나님의 뜻에 순종한다는 것’이 얼마나 힘들고도 아름다운 일인지를 깨달을 수 있다. 주님 안에는 “이 쓴 잔을 옮겨달라”는 인간적 바람과 동시에, “아버지의 원대로 하옵소서”라는 신앙적 결단이 함께 존재했다. 그러므로 우리의 삶에서도, 어려움과 고통을 직면했을 때 예수님의 이 모습을 본받아야 하며, 결국 “내 뜻”이 아닌 “하나님의 뜻”에 순종하는 기도로 나아가야 한다고 장재형목사는 전한다.

또한 그는 이 겟세마네의 이야기가 단지 옛날 예루살렘의 한 밤에 일어났던 사건으로 끝나는 것이 아니라, 오늘날에도 여전히 하나님의 사람들에게 적용된다는 사실을 역설한다. 우리가 어떤 결정을 내려야 하는 순간, 혹은 뜻밖의 시험과 고난 앞에 놓인 순간, 우리에게도 “겟세마네의 기도”가 요구된다는 것이다. 그 기도는 단순히 “하나님, 힘 주세요”가 아니라, 예수님처럼 우리의 모든 연약함과 두려움을 솔직하게 아뢰고, 그럼에도 불구하고 “아버지의 뜻대로” 하시기를 구하는 복종의 기도다. 장재형목사는“인생에 찾아오는 고독한 밤, 아무도 곁에 없어 보이는 바로 그때가 ‘아바 아버지’라 부르며 성령의 능력으로 일어설 때”라고 설명한다. 그리고 이것이 곧, 예수님이 걸어가신 거룩한 발자취를 따르는 길임을 힘주어 말한다.

더 나아가, 겟세마네의 기도를 통해 드러나는 예수님의 고독은 “우리의 구원을 위한 필연적 선택”이었다. 하나님의 아들이신 예수님이 굳이 그런 처절한 고통과 외로움을 경험하실 필요가 없었다면, 그렇게까지 하지 않으셨을 것이다. 하지만 장재형목사는 “죄인을 대속하기 위하여” 예수님은 그 길을 피하지 않으셨다고 강조한다. 우리가 아무리 예수님의 마음을 헤아리려 해도, 실제로 몸소 겪으신 “죽기까지의 복종”을 완전히 이해하기는 불가능에 가깝다. 하지만 성경이 그것을 자세히 증언하고, 마가복음이 예수님의 통곡과 땀흘림을 여실히 드러내며, 장재형목사 같은 사역자가 계속해서 그 의미를 풀어주는 이유는 명확하다. 바로, 우리로 하여금 그 고독의 밤을 묵상함으로, 주님의 은혜와 사랑을 더 깊이 깨닫게 하고, 동시에 우리도 우리의 인생에서 이 고독한 순종의 길을 배우도록 초청하고 있기 때문이다.

결국 겟세마네의 기도는 예수님이 “이제 때가 왔다. 인자가 죄인들의 손에 팔리느니라. 일어나라, 함께 가자”(막 14:41-42)라고 선포하시는 것으로 마무리된다. 장재형목사는 이것이 예수님의 “거룩한 전진”이며, 고독을 넘어서는 ‘구속의 시작’이라고 부른다. 온갖 눈물과 통곡 가운데서도 “함께 가자”라고 말씀하시는 주님의 음성은, 사실 예수님 자신만의 결단을 선언하는 동시에, 우리에게 “이 고난의 길에 동참하라”고 초대하는 소리이기도 하다. 그래서 우리는 여기서 ‘동행’의 의미를 본다. 본래 제자들이 예수님과 동행했어야 했으나, 실제로는 모두 흩어지고 말았고, 주님께서는 홀로 십자가를 지셨다. 하지만 이후 부활 사건과 성령 강림을 통해 제자들은 예수님의 길을 뒤따르기 시작했고, 교회는 이 ‘고난과 영광’을 계승해 왔다. 장재형목사는“오늘날에도 교회는, 그리고 개인 성도들은, 겟세마네의 밤에 오롯이 깨어 기도하는 자세로 나아가야 한다”고 결론짓는다. 즉, 우리 역시 주님이 감당하신 고독과 고통에 동참함으로써, 하나님의 뜻을 완수하는 길에 더욱 가까이 갈 수 있다는 것이다.

2. 베드로와 제자들의 연약함, 그리고 제자의 길 

장재형목사는 겟세마네 장면에 이어, 같은 마가복음 14장 후반부에서 드러나는 베드로와 다른 제자들의 모습을 세밀히 살펴본다. 그중 특히 마가복음 14장 50절 이후, 예수님이 체포되시자 제자들이 도망치고, 베드로는 예수님을 세 번 부인하는 장면이 이어진다. 그리고 마가복음 14장 51-52절에서 “베 홑이불을 두르고 예수를 따라가던 한 청년”이 무리에게 잡히자 그 홑이불을 버리고 벗은 몸으로 도망쳤다는 기록이 등장하는데, 전승적으로 이 청년이 곧 복음서를 기록한 마가 자신이라고 이해하는 해석이 많다. 장재형목사는 이 부분을 언급하면서, 제자들과 마가의 ‘비겁함’과 ‘두려움’을 숨기지 않고 드러내는 점이야말로 복음서가 가진 생생한 정직성이라고 설파한다.

사실 예수님의 제자들은 모두가 예수님을 끝까지 지키겠노라고 결심했었다. 베드로는 “다 버릴지라도 나는 그리하지 않겠다”고 호언장담했다(막 14:29). 하지만 결과적으로 그 결심은 무너졌고, 베드로의 맹세는 부질없는 말에 그치고 말았다. 이 사실은 오직 베드로만의 문제가 아니라, 모든 인간이 가진 ‘연약함’을 대변한다. 장재형목사는, 많은 이들이 스스로 “나는 어떠한 상황에서도 주님을 배반하지 않겠다”고 다짐하지만, 막상 몸에 위험과 공포가 다가오면 본능적으로 피하려 드는 것이 우리의 솔직한 모습이라고 설명한다. 아무리 신앙이 깊어 보이는 사람도, 사탄의 시험과 세상의 압박 앞에서 철저히 무너질 수 있다는 것이다.

그러나 더 중요한 교훈은 거기에 머물러 있지 않다. 복음서는 베드로가 부인한 직후 쓴맛을 보았고, 결국 회개하여 다시 주님의 제자로서 새롭게 서는 과정을 전한다(요 21장에서 부활하신 주님께서 베드로를 회복시키는 장면). 장재형목사는 이것이‘연약함에도 불구하고 쓰임받는 제자들의 모습’을 상징적으로 보여준다고 말한다. 겟세마네에서 잠들고, 예수님이 잡히실 때 도망치고, 심지어 스승을 팔아넘기거나 부인하기까지 하는 모습은 지극히 추악하고 부끄러운 일이었지만, 그럼에도 불구하고 예수님은 부활하신 후 그들에게 다시 찾아오셨다. 즉, 제자들의 실패가 곧 영원한 버림이 아니었고, ‘비겁한 제자들’이 ‘위대한 사도들’로 변화되었다는 사실은 복음이 지닌 은혜를 여실히 보여준다. 장재형목사는 이를 가리켜 “주님의 사랑은 우리의 실패보다 크다”고 표현한다.

여기서 특히 주목해야 할 인물은 마가복음을 쓴 것으로 알려진 ‘마가’다. 장재형목사는 마가가 14장 51-52절의 부끄러운 사건을 굳이 자기 복음서에 기록해두었다는 점에 큰 의미를 부여한다. 대개라면 숨기고 싶은 과거이지만, 복음서는 오히려 자신들의 실패를 낱낱이 기록하면서, “인간은 이렇게 부족한 존재다. 하지만 예수님은 이런 부족한 우리를 버리지 않으신다”는 메시지를 강조한다. 마가는 베 홑이불을 걸친 채 몰래 예수님을 좇아갔을 정도로 한편으로는 ‘주님을 떠나고 싶지 않은’ 열망이 있었다. 그러나 동시에 무리에게 잡힐 뻔하자 공포에 질려 옷을 내던지고 도망칠 정도로 연약했고, 결국 예수님의 체포와 고난에 아무런 기여도 하지 못했다. 그런데 이러한 자신의 과오를 복음서 기록에 담아낸 것은, 예수님의 십자가 사건을 더욱 선명하게 비추는 장치가 된다. “가장 가까운 이들조차 이렇게 비겁하고 부끄럽게 물러갔다”는 사실이, 예수님이 홀로 견뎌야 했던 십자가의 중량감을 한층 더 짙게 해주기 때문이다.

장재형목사는 설교에서 이런 점을 예리하게 부각한다. “베드로와 마가, 그리고 다른 제자들의 실패가 없었다면, 예수님의 고독한 순종과 희생이 이렇게까지 우리 가슴에 와닿았을까?”라는 질문을 던지는 것이다. 제자들은 사도행전 이후 성령의 강권적 능력으로 새롭게 태어난 후, 복음 전파의 일선에서 영적 대각성을 주도하는 인물들이 된다. 그러나 그 시작점은 “차마 입에 담기도 부끄러운” 배신과 도주, 잠과 무지였다. 이것은 역설적이게도 복음의 능력과 예수 그리스도의 은혜를 극적으로 드러낸다. 신앙은 ‘완벽한 사람’이기 때문에 가질 수 있는 자격이나 특권이 아니라, 오히려 ‘부족함을 아는 자’가 하나님의 사랑과 용서를 입음으로써 얻게 되는 은혜라는 것이다.

장재형목사는 이를 토대로, “우리도 연약함 가운데서 예수님을 부인하거나, 예수님 곁을 지키지 못할 때가 많다. 그러나 그 실패가 곧 끝이 아니다. 다시 회개하고 돌아서면, 하나님은 우리를 복음의 증인으로 세우신다”고 역설한다. 이 메시지는 2천 년 전 제자들에게만 해당되는 것이 아니라, 오늘날 우리에게도 유효한 복음의 진리다. 우리는 선교지에서, 혹은 우리의 일상 속에서, 수많은 유혹과 어려움 앞에 무너질 수 있다. 한때 베드로처럼 “죽을지언정 주님을 배반하지 않겠다”고 고백했다가도, 막상 곤경에 처하면 기도하지 못하고 시험에 빠져 버리는 경우가 허다하다. 그러나 중요한 것은, 예수님이 베드로를 회복시키셨듯이, 우리 또한 회개하면 “돌이킨 후에 네 형제를 굳게 하라”(눅 22:32)는 사명을 부여받을 수 있다는 사실이다.

장재형목사는 “우리가 넘어지더라도, 하나님은 우리를 버리지 않으시며, 우리의 연약함을 아시고 다시 일으키신다”는 그 복음의 핵심을 강조한다. 그는 베드로가 눈물로 통곡하고 나중에 예수님께 “네가 나를 사랑하느냐?”라는 물음을 세 번 받으면서(요21장), 같은 횟수로 회복되는 장면에서 큰 희망을 발견한다. “실패로 끝난 인생은 없다. 실패를 인정하고 회개하면, 하나님은 그 실패를 통해서도 역사하신다”는 것이다. 그러므로 우리도 마가와 베드로처럼, 가장 부끄러운 순간에도 주님께로 돌아갈 수 있고, 그 주님이 부활로써 완성하신 승리에 동참할 수 있다.

한편, 제자들의 연약함은 “주님께서 지신 십자가가 얼마나 철저하게 ‘홀로의 길’이었는가”를 다시금 부각시킨다. 십자가 사건은 인류 역사에서 가장 결정적인 희생이며, 이는 예수님이 스스로 지셨다. 물론 기드론 시내를 함께 건넌 제자들도 있었고, 겟세마네까지 함께 들어간 이들도 있었다. 그러나 “결국 최후의 순간에는 예수님 혼자 남으셨다.” 장재형목사는 이것이 구원의 본질적 속성을 보여준다고 말한다. 즉, “우리가 조금이라도 힘을 보태어 예수님을 도울 수 있다면 좋겠지만, 죄의 문제 앞에서는 누구도 스스로를 구원하지 못한다. 오직 예수님만이 감당하셔야 했다”는 것이다.

그렇기에 그리스도인의 신앙여정 또한 역설적인 길이 된다. 한편으로는 “같이 가자”라는 예수님의 부름으로 공동체로서의 교회를 세우지만, 다른 한편으로는 “내가 홀로 져야 할 십자가”가 주어져 있음을 깨닫게 된다. 즉, 다른 이들의 기도나 위로도 필요하지만, 궁극적으로는 “나의 결단”이 필요한 순간이 온다. 장재형목사는 “각 사람이 자기 십자가를 지고 주님을 따르라”(마16:24)는 말씀을 상기시키면서, 겟세마네에서 제자들이 잠들어버린 모습은 그 ‘영적 실체’를 우리에게 직면시키는 것이라고 설명한다. “결국은 자기가 감당하지 않으면 안 될 십자가가 있으며, 그 길을 막는 온갖 시험이 눈꺼풀을 무겁게 하듯이 우리를 짓누른다. 그때 깨어 기도해야 하는데, 인간적 한계만을 의지하면 베드로처럼 쉽게 무너질 수 있다”는 것이다.

그렇다면 그 무너짐에 대한 해답은 무엇인가? 장재형목사는 줄곧 “예수님의 기도에서 배워야 한다”고 권면한다. 예수님이 “아바 아버지여, 가능하시거든 이 잔을 옮겨 주소서. 그러나 나의 원대로 마옵시고, 아버지의 원대로 하옵소서”라고 기도하셨던 것처럼, 우리도 하나님 아버지를 전적으로 신뢰하는 마음으로 나아가야 한다. 그는 “이것이야말로 베드로와 제자들이 가장 가르침 받았어야 할 기도였고, 우리 역시 마찬가지”라고 역설한다. 제자들은 그 순간에 깨어 기도하지 못했지만, 그 실패를 토대로 교회의 사도로 자라나고, 나중에 성령 충만함을 입은 뒤에는 “이 복음에 목숨을 거는 순교자적 신앙”을 보여주었다. 결국 고난이나 실패를 경험하지 않은 사람보다, 실패 속에서 회개하고 다시금 제자로 서는 사람이 훨씬 강건해진다는 사실을 성경은 반복해서 보여준다.

이처럼 장재형목사는 베드로와 마가, 그리고 다른 제자들의 허물과 실패를 “감추지 않고 있는” 복음서의 정직함을 높이 사며, 그것이 오늘날 우리에게 소망을 준다고 말한다. 만약 성경이 “제자들은 언제나 대단히 훌륭했다. 어떠한 배신도 없었다”고 기술했다면, 우리는 그 말씀 속에서 현재 우리의 나약한 모습이 결코 투영될 수 없었을 것이다. 그러나 복음서의 저자들은 자신들의 연약함을 드러내되, 예수님이 그 연약함을 뛰어넘는 사랑으로 그들을 회복시켜주셨음을 증언한다. 따라서 우리는“연약함이 드러난 자리에서야말로, 그리스도의 은혜가 얼마나 큰지 깨닫게 된다”는 진리를 다시금 확인할 수 있다.

장재형목사는 이것이 궁극적으로 우리에게 “믿음의 길”을 보여주는 것이라고 요약한다. 신앙인이 된다는 것은, 결코 “실패하지 않는 완벽한 존재가 되는 것”이 아니다. 오히려 실패하고 무너져서 내 안의 한계를 철저히 깨달을 때, 비로소 예수님을 전적으로 의지하는 자리가 열린다. 우리가 베드로처럼 “주님의 길을 끝까지 따르겠습니다”라고 결연히 다짐할 수 있지만, 실제로는 그 뜻을 이루지 못해 넘어질 수 있다. 그러나 그때에도 예수님의 사랑은 변함이 없다. 주님은 부활하신 뒤에 베드로를 다시 찾아“내 양을 먹이라”고 사명을 주신다. 이는 단순히 베드로 한 사람만을 위한 일이 아니라, 오늘날 모든 신앙인에게 주시는 위로이자 사명이다.

우리는 겟세마네에서 드러난 예수님의 고독과, 그 앞에서 무너진 제자들의 연약함을 함께 바라보면서, ‘참된 제자의 길’이 무엇인지 모색할 수 있다. “주님, 저는 절대 배반하지 않을 겁니다”라는 말만으로 제자의 길이 완성되는 것이 아니라, 넘어진 후에도 “주님, 저를 불쌍히 여기시고 다시 세워주소서”라는 기도를 드리는 사람이 진정한 제자가 된다. 장재형목사는 “이것이 바로 복음의 스토리이며, 믿음의 여정은 바로 이 패턴의 반복”이라고 말한다. 우리 각자도, 넘어지고 연약함을 드러내는 순간이 반드시 오지만, 그때마다 겟세마네에서 기도하신 예수님을 기억하고, 베드로의 실패와 회복을 기억하며, 다시금 제자의 길로 돌아설 수 있다. “열 번 넘어져도 열한 번째 일어나면 된다”는 세간의 문구가 아닌, “주님이 우리를 끝까지 붙드신다”는 복음의 진리가 여기에 스며 있다.

그렇기에 장재형목사는 구체적으로, “교회 안에서 서로의 연약함을 드러낼 때가 되면, 정죄하기보다는 ‘내가 바로 그 연약한 자 중 하나다’라는 사실을 고백하며 서로를 세워주어야 한다”고도 가르친다. 베드로 한 사람이 실패했을 때, 다른 제자들이 돌아서서 그를 나무라고 정죄했다면, 그것은 복음적 태도가 아니었을 것이다. 예수님께서는 제자들을 하나로 묶으셨고, 베드로와 함께 다른 이들 역시 자신들의 모습을 성찰하게 하셨다. 훗날 사도행전에 이르면, 초대교회는 서로 사랑하고, 기도하고, 물건을 통용하며, 때로는 넘어진 형제를 다시 세워주는 공동체가 된다. 이것이 곧 “그리스도와의 동행”이 구체적으로 실현되는 모습이다. 십자가 이후의 부활, 그 이후의 성령 강림과 교회의 탄생은, 겟세마네의 잠든 제자들이 깨어나 “이제는 함께 깨어 기도하는 공동체”로 성장하게 되는 결정적 계기라 할 수 있다.

종합적으로 볼 때, 장재형목사는 겟세마네 동산에 담긴 예수님의 고독과, 그 앞에서 부각되는 제자들의 한계를 정직하게 묘사함으로써, 성도들에게 다음의 결론을 전한다. 첫째, 예수님의 길은 처음부터 끝까지 ‘고독의 길’이었고, 우리 죄인을 위해 대속의 잔을 홀로 마신 길이었다. 둘째, 제자들은 모두 그 길을 온전히 이해하지 못한 채 도망가거나, 스승을 배반하고 부인했지만, 주님은 그들의 실패조차 용서하시고 다시 사도로 세워 복음 전파의 도구가 되게 하셨다. 이 사실은 곧, 우리 역시 예외 없이 연약하지만, 우리의 연약함이 하나님의 구속 계획 안에서 회복될 수 있음을 의미한다. 셋째, 우리가 이 ‘십자가와 회복의 이야기’를 자신에게 적용하여, 지금 당장 고난 중에 있을 때 겟세마네에서 기도하신 예수님을 바라보고, 넘어졌을 때 다시 일어서는 용기를 가질 수 있어야 한다.

이 모든 것은 “겟세마네의 기도를 통해 예수님이 보여주신 완전한 복종, 그리고 그 복종에서 빚어지는 구원의 역사”로 귀결된다. 십자가의 길을 ‘영광’으로 선포하신 예수님의 신앙 고백이, 그 길로 동행하지 못하고 이탈한 제자들을 다시금 “같이 가자”라고 부르시게 만든다. 장재형목사는 바로 이 지점에서, 우리도 주님을 따라가며, 우리 각자가 져야 할 십자가를 기꺼이 지고, 그러나 동시에 소망을 잃지 않는 “부활 공동체”로 살아가야 한다고 역설한다. 고난의 현장 속에서도 “아바 아버지”를 부르며, “당신의 뜻대로 하옵소서”라는 고백이 넘치는 것이 진정한 기독교 신앙이며, 마가복음 14장에 기록된 예수님의 통곡과 제자들의 실패는 그 신앙이 얼마나 인간의 현실 속에서 치열하게 꽃피우는가를 가장 극적으로 보여주는 사건이다.

이렇게 겟세마네의 기도와 제자들의 연약함을 함께 조망할 때, 우리는 십자가의 밤이 결코 예수님 한 분의 희생만을 말하는 것이 아니라, 우리 모두의 ‘고난과 구원’을 관통하는 하나님의 거대한 구속사를 이야기한다는 점을 깨닫는다. 장재형목사의 표현대로, “예수님이 가장 심히 통곡하셨던 그 순간은, 동시에 하나님 아버지의 사랑이 가장 깊이 드러난 순간이기도 하다.” 그리고 그 순간에 곁에 있어야 할 이들은 다 잠들었지만, 오히려 그들의 졸음과 배신, 도주가 역설적으로 “인간의 죄성을 적나라하게 보여주며, 예수님의 구원 사역이 없이는 아무도 살 수 없다”는 사실을 증명한다. 그러나 부활로 이어지는 복음의 결론은 우리에게 소망을 준다. 애초에 자기 자신만 믿고 큰소리쳤던 베드로조차, 실패를 딛고 교회 초대 지도자가 되었기 때문이다. 마찬가지로 오늘날 우리가 아무리 심각한 죄책감에 시달리고, 주님 곁에서 도망친 과거가 있을지라도, 다시 일어나 그리스도를 따르겠다고 결단하는 길이 열려 있다.

겟세마네의 기도는 비극과 고독의 절정으로 보이지만, 장재형목사가 말하듯 “하나님 나라의 새로운 새벽”을 예고한다. 왜냐하면 바로 그 기도를 통해 예수님이 십자가로 나아가셨고, 그 십자가가 부활의 문을 여는 핵심 동인이 되었기 때문이다. 제자들은 그날 밤 깨지 못했으나, 부활과 성령의 임재 이후 비로소 “깨어 있는” 제자로 거듭난다. 그리고 우리 역시, 겟세마네 기도를 되새기며 “깨어 기도하라”는 주님의 음성을 들을 수 있다. 우리의 길이 예수님의 길보다 훨씬 더 편안하다 할지라도, 혹은 오히려 예수님이 겪으신 것에 비할 수 없을 정도로 힘든 상황에 놓인다 할지라도, 주님이 이미 걸어가신 그 고독의 길이 “우리를 위한 길”이었고, 동시에 “우리에게 동행하자고 권면하시는 길”임을 알게 된다.

이것이 바로 장재형목사가 강조하는 ‘그리스도와의 동행’의 의미다. 예수님은 겟세마네 동산에서 홀로 땀방울을 흘리시며 기도하셨으나, 그 기도는 ‘우리를 대속하시려는 중보의 기도’이기도 했다. 제자들은 잠들었지만, 결국은 회복되었고, 하나님 나라의 귀한 일꾼으로 쓰임받았다. 이는 우리도 “주님, 제가 깨어 있고 싶었지만 잠들었습니다. 그러나 이제 제 영혼을 깨워주옵소서”라고 기도할 때, 다시 일으키시는 은혜를 체험하게 된다는 점을 시사한다. 그리하여 매년 우리는 사순절과 부활절을 반복해서 기념하지만, 단순한 기념일이 아니라, 이 고독한 순종의 역사 위에 세워진 구원이 ‘오늘의 나에게도’ 실제가 된다는 사실을 확인하는 시간이 되어야 한다고 장재형목사는 결론맺는다.

장재형목사는 종종 설교에서 “만약 내가 그 밤에 예수님 곁에 있었다면 어떠했을까?”라는 질문을 던지면서, 현실적으로는 “나도 아마 잠에 들었을 것이고, 도망쳤을 것”이라고 답하곤 한다고 전해진다. 그만큼 인간의 나약함은 본질적으로 ‘제자들’과 다르지 않다. 하지만 그렇기에 더욱더 우리는 “그리스도의 은혜”가 필요하다. 예수님 한 분이 충성스럽고 완전하셨기에, 우리 모두가 실패에도 불구하고 소망을 가질 수 있다. 이 메시지가 바로 겟세마네 기도 장면이 오늘을 사는 신앙인에게 여전히 절실한 이유라고, 장재형목사는 재차 강조한다.

 ‘그리스도와의 동행’이란, 고난과 시련이 없는 평탄한 동행이 아니다. 예수님이 걸어가신 십자가의 길, 그것을 목전에 두신 채 겟세마네에서 통곡하며 기도하셨던 길이었고, 그 길이야말로 구원을 이룬 길이었다. 제자들은 그 길을 제대로 걸어가지 못했으나, 부활 이후에는 각자 십자가를 품고 새로운 발걸음을 옮겼다. 그러므로 우리도 이 고난과 은혜의 길에 동참하기만 하면 된다. 제자의 길은 실패할 때마다 끝나는 것이 아니라, 그 실패를 딛고 다시 주님을 바라보는 길로 나아간다. 예수님의 고독은 철저했지만, 그 고독이 결국 전 인류를 구원하는 역사의 시작점이 되었고, 제자들처럼 연약한 자들을 다시 부르시어 세워주셨다.

이 모든 과정 속에서 장재형목사가 줄곧 기억하게 만드는 핵심은, “아바 아버지여”라는 예수님의 기도 한 마디에 담긴 신뢰와 사랑이다. 우리가 하나님을 향해 “아빠 아버지”라 부를 수 있는 것은, 예수님이 그토록 처절하게 순종하시고 복종하셔서 우리를 자녀 삼을 길을 열어주셨기 때문이다. 그 은혜가 있기에, 실패한 제자도, 잠들어버린 우리도, 벗은 몸으로 도망쳤던 마가도, 다시금 공동체로 돌아와 기도로 깨어날 수 있다. “내 원대로 마시옵고, 아버지의 원대로 하옵소서.” 이 고백이야말로, 십자가와 부활을 아우르는 복음의 정수이며, 우리의 회복과 승리의 관건이다. 장재형목사가 말하듯, “우리는 늘 좌절할 수 있지만, 예수님의 순종으로 인해 끝없는 은혜의 길이 열려 있다.” 겟세마네의 긴 밤은 그런 은혜의 길이 시작된 자리였다.

우리의 삶에서도 이런 상황이 나타날 때가 있다. 이해되지 않는 고난이나, 억울함이나, 두려움 앞에서 “이 잔을 옮겨주소서”라고 기도하게 될 때, 예수님이 보이셨던 그 길을 우리는 다시금 되새기게 된다. 낙심이 깊어도, 심지어 실패와 부끄러움이 커도, 십자가와 부활의 영광을 믿는다면 우리는 다시 일어설 수 있다. 왜냐하면 예수님이 이미 그 길을 걸으셨고, 제자들의 실패마저도 새롭게 만드셨기 때문이다. 결과적으로 이 모든 것은 하나님의 주권과 사랑에 대한 절대적 신뢰에서 출발하고, 그 신뢰를 끝까지 붙드는 ‘겟세마네의 기도’로 집약된다. 장재형목사의 메시지는 명확하다: “우리가 주님과 동행하며 사는 길은, 바로 이 기도를 삶 가운데 반복하는 것이다.” 그리고 그 반복 안에서, 제자들의 연약함이 강함이 되어가듯, 우리의 인생도 하나님의 뜻대로 변화되어 간다.

마가복음 14장에 기록된 겟세마네의 기도와 예수님께서 겪으신 극심한 고독, 그리고 그 앞에서 드러난 베드로와 제자들의 비참한 연약함이야말로, ‘그리스도와의 동행’이 얼마나 값비싼 은혜이며 동시에 우리 모두에게 열려 있는 새로운 기회의 길인지를 보여준다. 이 고난의 밤은 결코 비극적 마침표가 아니었다. 오히려 “일어나라, 함께 가자”(막 14:42)는 주님의 음성으로 이어졌고, 십자가와 부활, 그리고 교회의 탄생으로 이어졌다. 장재형목사는 바로 그 점에서, 오늘을 사는 신앙인들도 각자의 겟세마네에서 “아바 아버지”라 부르며 깨어 기도할 수 있어야 하고, 그로 인해 결국 부활의 능력이 우리에게도 현실이 된다고 가르친다.

이처럼 겟세마네의 기도와 베드로 및 제자들의 모습은 복음의 본질을 가장 선명히 드러내 주는 장면 중 하나다. 예수님이 겪으신 고독은 우리에게 “진정한 순종”의 의미를 일깨워주고, 그 앞에서 무너진 제자들은 연약함에도 불구하고 궁극적으로 하나님 나라의 ‘사명자’가 될 수 있음을 증언한다. 우리가 실패해도, 끝이 아니다. 주님이 다시 길을 열어주신다. 그렇기에 신앙인이 갈 수 있는 가장 복된 길은 “주님과 함께 겟세마네로 들어가 기도하는 것”이다. 그곳에서 비로소 우리는 “나의 원대로”가 아닌 “아버지의 원대로” 살아가는 제자의 삶으로 나아갈 수 있다. 이것이야말로 장재형목사가 지속적으로 강조해 온‘그리스도와의 동행’의 핵심이며, 겟세마네 동산의 밤이 오늘에도 우리 가슴에 살아 있어야 할 이유다.

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La circoncision du cœur et l’essence de l’Évangile – Pasteur David Jang

Titre : La circoncision du cœur et l’essence de l’Évangile – Sermon du Pasteur David Jang

Le texte qui suit s’inspire du sermon du Pasteur David Jang sur Romains 3.1‑8, tout en développant plus largement deux grands axes thématiques : d’une part, le sens du passage biblique et la problématique de la théodicée, d’autre part, l’essence de l’Évangile. Le fil directeur de la prédication met en relief l’importance de l’argumentation de l’apôtre Paul, ainsi que la question théologique cruciale qui en découle : l’« incompréhension de Dieu et la responsabilité du péché ». De plus, en partant du contenu d’origine (avec les références vétérotestamentaires, néotestamentaires, ainsi que leurs implications historiques et théologiques), il s’agit d’élargir la réflexion.


1. L’argumentation de Paul et la question de la théodicée 

Dans son commentaire sur Romains 3.1‑8, le Pasteur David Jang insiste sur le fait que la problématique centrale de ce passage est étroitement liée à la « théodicée ». La théodicée (Theodicy) est, en effet, la réflexion sur la manière dont un Dieu tout-puissant et bon peut tolérer le mal (惡), le péché (罪) et l’injustice (不義) dans le monde. Elle s’efforce de répondre à la question : comment défendre ou justifier la justice et la sainteté de Dieu face à la présence du mal et de l’injustice dans l’histoire ? Cette question, complexe, est depuis toujours l’une des principales causes de trouble pour les croyants et, dans le même temps, l’un des motifs majeurs qui poussent les non-croyants à douter de Dieu ou à le rejeter.

Dans ce contexte, Paul aborde le privilège d’Israël, à savoir « l’avantage des Juifs ». Le peuple juif avait reçu les oracles de Dieu et la Loi transmise par Moïse, se targuant fièrement de sa conscience d’être un peuple élu. La circoncision, en particulier, constituait le signe extérieur marquant l’appartenance au « peuple saint de Dieu ». Pourtant, en fin de chapitre 2 de l’Épître aux Romains, Paul déclare que la circoncision physique ne garantit pas la véritable appartenance au peuple de Dieu. Même si l’on a reçu la Loi, ne pas l’observer parfaitement expose à une condamnation plus sévère que celle des païens. Un enseignement aussi radical ne pouvait qu’occasionner un vif mécontentement de la part des Juifs, lesquels se demandent immédiatement : « À quoi servent donc tous nos privilèges ? La circoncision serait-elle devenue caduque ? »

Le Pasteur David Jang remarque que la réaction des Juifs illustre un prolongement direct du problème de la théodicée. Ils pourraient en effet s’exprimer ainsi : « Dieu nous a choisis, mais nous avons péché et transgressé la Loi. Cela signifie-t-il que Dieu lui-même a échoué ? » Comme souvent, l’homme tend à justifier ses fautes et à en rejeter la responsabilité sur Dieu. Cette logique de « passer la faute à Dieu » remonte jusqu’au récit de la Genèse, lorsque Adam et Ève, après leur chute, se défaussent de leur propre faute.

En Romains 3.3, Paul pose la question : « Si quelques-uns n’ont pas cru, leur incrédulité anéantira-t-elle la fidélité (ou la fiabilité) de Dieu ? » Autrement dit : « Si une partie (ou la totalité) du peuple choisi s’est montrée incrédule et désobéissante, cela annule-t-il la fiabilité divine ? » Le Pasteur David Jang souligne que cette interrogation reflète les objections théodicéennes typiques que l’on entendait alors (et que l’on entend encore) : si Dieu est omniscient, omnipotent, et ne revient pas sur son choix, pourquoi le peuple élu ferait-il l’objet d’un jugement à cause de sa désobéissance ? Dieu aurait-il mal choisi ? Ou aurait-il été impuissant à garder son peuple ? Face à ces accusations, Paul répond catégoriquement en Romains 3.4 : « Certainement pas ! » (ou « Loin de là ! »). Il soutient que Dieu n’est ni injuste, ni faillible, ni infidèle à son Alliance. Même si « tous les hommes sont menteurs », Dieu demeure fidèle. Le Pasteur David Jang attire alors l’attention sur ce passage : « Que Dieu soit reconnu vrai, et tout homme menteur. » Il cite le Psaume 51.4, où David, avouant sa faute après l’affaire Bat-Shéba, reconnaît : « J’ai péché contre toi, contre toi seul… en sorte que tu sois juste dans ta sentence… » Cette confession témoigne du fait que, quels que soient la gravité et le nombre des péchés humains, ils n’entament en rien la sainteté divine.

Reste la question : pourquoi Dieu, s’il savait que les Juifs désobéiraient et seraient jugés, ne les a-t-il pas empêchés de pécher ? Pourquoi ne pas avoir arrêté le mal dès le départ ? Le Pasteur David Jang insiste : la réponse se trouve dans la nature même de la « relation d’amour libre » que Dieu veut établir avec l’homme. En octroyant le libre arbitre, Dieu a voulu permettre à l’homme de répondre librement à son amour. Sans liberté, la foi et l’obéissance ne seraient que mécanismes automatiques. Or, l’essence même de l’amour ne peut se réduire à un programme ou à une contrainte.

Certains, toutefois, vont plus loin et argumentent : « Si la trahison de Judas n’avait pas eu lieu, le salut n’aurait-il pas été empêché ? Dès lors, Dieu n’aurait-il pas “planifié” d’avance le mal ? Judas ne serait-il pas en fin de compte un collaborateur providentiel ? » Le Pasteur David Jang relève dans les versets 7-8 de Romains 3 la réponse de Paul. Le passage dit en substance : « Si, par mon mensonge, la vérité de Dieu éclate davantage, pourquoi suis-je encore jugé comme pécheur ? » Paul rejette fermement cette logique perverse : « Pourrions-nous alors dire : “Faisons le mal afin qu’il en sorte du bien” ? Certainement pas ! » Si Dieu avait « planifié » le mal, l’auteur du mal pourrait se vanter de servir les desseins divins. Or, Paul s’y oppose : aucune transgression ne peut être innocentée ou transférée sur Dieu.

Le Pasteur David Jang illustre cette idée par l’histoire de Joseph dans la Genèse. Joseph, jeté dans une fosse par ses frères et vendu comme esclave en Égypte, subit un mal indiscutable, dicté par la jalousie et la haine. Pourtant, Dieu, dans sa providence souveraine, soutient Joseph et fait de lui l’intendant qui sauvera de la famine d’innombrables personnes. Lorsque les frères, après coup, tremblent devant Joseph, celui-ci déclare : « Vous aviez médité de me faire du mal, Dieu l’a changé en bien pour sauver la vie à un peuple nombreux » (Gn 50.20). Dieu n’a pas « planifié » le mal, mais il le change en bien. Son pouvoir souverain et bienveillant demeure ainsi inébranlable, et c’est là que réside la réponse à la théodicée : le mal naît de la liberté humaine mal employée, et Dieu, loin de l’avoir provoqué, peut toutefois le retourner en bien. Mais conclure que « la chute relève d’un décret de Dieu » ou que « sans le mal, le bien ne pouvait jaillir » serait un contre-sens flagrant que Paul condamne.

Le Pasteur David Jang invite à comprendre que l’argumentation de Paul adressée aux Juifs de Rome nous concerne tous. Paul lui-même, avant sa conversion, persécutait le Christ, poussé par un zèle aveugle pour la Loi. Lorsqu’il a rencontré le Ressuscité, tout son être a été transformé : il a réalisé l’authentique finalité de la Loi et le sens profond de la croix du Christ, remise de ses péchés. Du point de vue de l’amour divin, Dieu ne « programme » pas la désobéissance de l’homme. C’est l’homme qui la choisit, et il en porte la responsabilité. Dieu, quant à lui, persiste dans un amour inconditionnel et va jusqu’à l’offrande suprême pour le salut de l’humanité.

En somme, la suite de questions/réponses que Paul introduit en Romains 3.1‑8 (le « privilège juif », « l’échec de Dieu est-il consommé ? », « le mal, révèle-t-il un bien supérieur ? ») aboutit à la même réponse : « Loin de là ! » Dieu reste fidèle, juste et bon. Le péché et le mal relèvent entièrement de la responsabilité humaine. Malgré tout, Dieu est assez puissant pour transformer le mal en un bien, ce qui ne saurait pour autant exonérer le pécheur. Les Juifs, après avoir entendu ce message, devaient dépasser la simple vanité de posséder la Loi et la circoncision. Ils avaient à se repentir de ne pas avoir véritablement obéi à Dieu dans la foi et l’amour. Telle est la clé d’une juste compréhension de la théodicée. Dès lors, des questions du type « Pourquoi Dieu ne châtie-t-il pas immédiatement l’impie ? » ou « Pourquoi laisse-t-il si longtemps l’injustice triompher dans l’histoire ? » finissent par désigner Dieu comme le responsable de nos propres fautes. À la suite de Paul, le Pasteur David Jang exhorte chacun à répondre par un « Loin de là ! » non pas pour « défendre » Dieu comme on plaiderait en sa faveur, mais parce que Dieu est, en lui-même, amour et justice.

En d’autres termes : « Si l’homme n’est pas vraiment devenu un peuple choisi de Dieu, est-ce à Dieu d’en endosser la faute ? » Absolument pas. C’est la créature qui doit s’examiner et confesser : « C’est moi qui manque de foi, moi qui désobéis, moi qui suis injuste envers la Parole. » Toute tentative pour dire : « Mais Dieu n’a rien fait pour l’empêcher » ou « C’était dans les plans de Dieu, n’est-ce pas ? » nous éloigne encore plus de la vérité. Car c’est méconnaître profondément le Dieu d’amour, et adopter une vision faussée de la prédestination ou de la théodicée, précisément ce que Paul, énergiquement, rejette.


2. L’essence de l’Évangile : devenir « circoncis de cœur » et posséder une foi authentique

Après avoir abordé la question de la théodicée, le Pasteur David Jang met en évidence un autre thème majeur que recèle Romains 3.1‑8, à savoir « l’essence de l’Évangile ». Dans les versets précédents (Rm 2.28‑29), Paul avait déjà proclamé : « Le Juif, ce n’est pas celui qui l’est à l’extérieur ; la circoncision, ce n’est pas celle qui est visible dans la chair. Mais le Juif, c’est celui qui l’est intérieurement ; la circoncision est celle du cœur, selon l’Esprit et non selon la lettre. » Déclaration fracassante, ébranlant la notion de peuple élu dans ses fondements.

Le Pasteur David Jang explique qu’il ne s’agit pas pour Paul de nier la circoncision en tant que telle, mais de révéler la vraie nature de la circoncision, de la foi et de l’obéissance : ils doivent jaillir de l’homme intérieur. Les Juifs considéraient la circoncision comme l’ultime signe validant la descendance d’Abraham. Or, Paul explique : « Si tu transgresses la Loi, ta circoncision devient incirconcision » (Rm 2.25). Ainsi, se prévaloir d’un signe sans le mettre en acte n’a aucune valeur.

Pour autant, Paul n’énonce pas que la circoncision soit inutile. Il dit clairement en Romains 3.1‑2 : « Quel est donc l’avantage des Juifs ?… Il est grand de toute manière ; et d’abord, c’est à eux que les paroles de Dieu ont été confiées. » Le Pasteur David Jang met ce verset en parallèle avec la réalité chrétienne : de même que les Juifs ont reçu la Parole, les chrétiens reçoivent la grâce du baptême. Le baptême n’est pas un rite vide : il s’agit d’un acte officiel de proclamation de foi, symbole de la mort et de la résurrection avec Christ. Cependant, s’il ne reste qu’un geste superficiel, il en perd sa substance.

Plus loin, dans Romains 9, Paul rappelle que les Juifs ont reçu « l’adoption, la gloire, les alliances (9.4), la Loi (9.4), les promesses (9.4) », et que « le Christ est issu d’eux selon la chair » (9.5). C’est un privilège immense. De même, pour ceux qui ont reçu le baptême et ont grandi dans une famille chrétienne, c’est un cadeau inestimable. Mais tout dépend de ce que nous en faisons : simplement une « vantardise creuse » ou bien une foi engageant toute notre vie, une « circoncision du cœur ».

Le Pasteur David Jang se réfère à Jérémie 31.33 : « Je mettrai ma loi au-dedans d’eux, je l’écrirai sur leur cœur. Alors je serai leur Dieu, et ils seront mon peuple. » Voilà la vraie Alliance que Dieu désire. Dans l’Ancien Testament, les prophètes (Jérémie, Ézéchiel) annoncent déjà cette circoncision spirituelle où Dieu remplace le « cœur de pierre » par un « cœur de chair » et met « en nous son Esprit » (Ez 36.26). Paul reprend ce thème à plusieurs reprises (Galates, Philippiens, Colossiens). Dans l’Épître aux Galates, il s’oppose vigoureusement à ceux qui affirment : « Sans la circoncision charnelle, pas de salut pour les chrétiens d’origine païenne. » Il les appelle « les chiens, les mauvais ouvriers » (Ph 3.2), ou encore « ceux de la mutilation ». Paul insiste : « C’est nous qui sommes les circoncis, nous qui rendons notre culte par l’Esprit de Dieu, qui nous glorifions en Jésus-Christ et qui ne mettons pas notre confiance dans la chair » (Ph 3.3). Dans Colossiens 2.11‑12, il parle de la « circoncision non faite de main d’homme », qui s’opère lorsque le croyant est enseveli avec Christ dans le baptême et ressuscité avec lui par la foi. Théologiquement, il s’agit du thème de « l’union au Christ » : mourir et ressusciter avec lui.

Le Pasteur David Jang souligne que le signe extérieur – la circoncision comme le baptême – doit être l’expression visible d’une transformation intérieure. Le signe n’est pas lui-même l’essentiel. Tel est l’argument de Paul en Romains 2-3 : « Ne vous glorifiez pas d’être circoncis dans la chair. Ce n’est pas le signe physique qui définit le véritable peuple de Dieu, mais bien la conversion du cœur et la sincérité de la foi. » Et si l’on trahit la Loi en déshonorant Dieu, la circoncision en devient sans valeur, tandis qu’un païen non circoncis qui obéit aux préceptes divins pourrait s’avérer, aux yeux de Dieu, plus juste (Rm 2.25‑27).

Une telle déclaration provoque inévitablement la réaction : « À quoi bon, alors, avoir reçu la circoncision et transmis la Loi, si rien de tout cela ne compte ? » Paul répond : « Au contraire, vous avez bien un avantage : vous avez reçu la Parole de Dieu » (Rm 3.2). Toutefois, cet avantage ne porte du fruit que si vous vivez réellement selon cette Parole. Sinon, le privilège risque d’accroître votre culpabilité. Le Pasteur David Jang applique ce principe à l’Église d’aujourd’hui. Avoir reçu le baptême, avoir exercé un ministère, posséder une solide connaissance théologique… tout cela est, certes, précieux. Mais si cela ne fait qu’enfler notre orgueil, cela ne sert à rien. Paul souligne que certains païens (aujourd’hui, dirions-nous, certaines personnes non chrétiennes) peuvent, par leur conscience et leur conduite morale, montrer davantage de piété et de cohérence que le chrétien de nom. C’est le sens de Romains 2.27 : « Celui qui, physiquement incirconcis, accomplit la Loi te condamnera… »

Ainsi, où se trouve l’essence de l’Évangile ? Paul répète : « Le juste vivra par la foi » (Rm 1.17, Ga 3.11). Le salut ne vient ni de l’homme, ni d’un rite, mais de la mort et de la résurrection du Christ, et il nous est donné gratuitement lorsque nous l’acceptons avec sincérité et foi (Ep 2.8‑9). Dire que le signe extérieur n’a aucune valeur serait excessif : le Pasteur David Jang rappelle que le signe (circoncision ou baptême) reste un symbole précieux de la réalité intérieure, une sorte de « signature » visible. Mais il faut s’en remettre à l’œuvre de l’Esprit, à la « circoncision du cœur », où se trouve la vraie obéissance motivée par l’amour.

En écho à Romains 3, Paul met en contraste « la justice de Dieu » et « l’injustice de l’homme », faisant surgir un débat potentiellement dangereux : si « mon injuste comportement » sert à mettre en valeur la justice de Dieu, n’est-ce pas, en un sens, un bien ? Ne pourrait-on pas, dans cette logique, « faire le mal pour qu’il en sorte un bien » (Rm 3.8) ? Paul juge cette thèse absurde et la condamne par un jugement clair : « La condamnation de ceux qui raisonnent ainsi est juste. » Il ne s’agit pas de prétendre que « puisque Dieu reçoit plus de gloire quand je pèche, mon péché se transforme en acte positif ». Cela reviendrait à déformer l’Évangile jusqu’à l’absurde.

Le cœur du message de Paul dans l’Épître aux Romains est le suivant : « Le salut ne trouve pas son origine en l’homme, mais dans le sacrifice du Christ à la croix ; par la foi, nous recevons ce salut qui nous est offert, et l’Esprit Saint opère en nous une transformation profonde, qu’on peut appeler “circoncision du cœur”. » Le Pasteur David Jang remarque que ce discours met en échec toutes les formes de légalisme ou de ritualisme, tout en constituant aussi un solide argument quant à la théodicée : Dieu ne projette pas le mal ; il crée l’homme libre ; l’homme abuse de sa liberté et chute dans le péché ; Dieu, néanmoins, prend sur lui la dette de l’homme. Ainsi, la chute n’annule ni l’amour de Dieu, ni sa souveraineté. Bien au contraire, elle met en lumière la grandeur de son amour, capable de renverser le mal en bien. Il est toutefois impossible d’en conclure que « Dieu a voulu le péché » ou que « sans mal, le salut n’aurait pas été possible ». Paul rejette résolument cette dérive.

En Romains 3.1‑8, on perçoit, à travers les questions posées (« Quel est l’avantage des Juifs ? », « Dieu a-t-il donc échoué ? », « Le mal n’est-il pas utile pour mettre en valeur le bien ? »), que Paul met en évidence l’infaillibilité et la fidélité de Dieu, en contraste avec la faiblesse et l’incrédulité de l’homme. « Certainement pas ! » s’exclame-t-il, répétant que Dieu demeure vrai et juste, que la responsabilité du mal retombe sur l’homme, et que, malgré cela, la grâce de Dieu est assez puissante pour transformer le mal en bien. Le Pasteur David Jang affirme que ce « Certainement pas ! » doit résonner, dans l’Église actuelle, comme un appel à rejeter toute forme de religiosité purement extérieure, afin de recevoir la circoncision de cœur.

Sur le plan de la théodicée, la question « Pourquoi Dieu laisse-t-il exister le mal ? » rejoint finalement « Pourquoi Dieu ne nous a-t-il pas créés comme des marionnettes ? » Or, un amour sans liberté n’en est pas un. Dieu a voulu que nous répondions à son amour de manière volontaire. L’homme a abusé de ce don et a péché. Il reste cependant impossible pour la créature de renverser sur Dieu la responsabilité de cette faute. En même temps, Jésus-Christ, par sa mort sur la croix, a pris le poids du péché, de sorte que ce mal, au lieu d’abolir l’amour divin, en montre la grandeur. Ainsi, plutôt que de se servir des problèmes de la théodicée comme prétexte à l’inaction ou à l’accusation, le croyant réalise, avec Paul, que « là où le péché a abondé, la grâce a surabondé » (cf. Rm 5.20), mais sans jamais justifier le péché.

La situation des Juifs (« choisis, mais n’ayant pas vécu selon cet appel ») se transpose aujourd’hui aux chrétiens nominalement engagés mais dont la vie ne reflète pas la Parole. Paul dénonce cet état, et le Pasteur David Jang, en commentant ce passage, exhorte à la repentance. Sans la circoncision du cœur, le simple fait de suivre des rites ecclésiaux ne suffit pas à manifester la vraie vie de l’Évangile. Par ailleurs, on ne peut se cacher derrière l’argument : « Dieu a tout prévu, je n’y peux rien. » Ce serait méconnaître à la fois l’amour et la justice divins, et reproduire l’erreur même que Paul réfute de toutes ses forces.

Le Pasteur David Jang résume cela en parlant de « retour à l’essence de l’Évangile ». Cette essence, c’est d’abord l’affirmation que le péché et la désobéissance proviennent de l’homme, non de Dieu. Ensuite, malgré l’infidélité humaine, Dieu demeure fidèle et, dans un élan d’amour inimaginable, assume notre dette sur la croix, et accomplit par son Esprit une transformation intérieure dans quiconque se repent et croit. Reçue de la sorte, cette grâce doit susciter une vie conforme à l’Évangile. C’est cela, la « circoncision du cœur » : une obéissance aimante, non pas un simple badge extérieur. Ni la circoncision ni le baptême ni aucun service accompli dans l’Église ne garantit automatiquement la justice devant Dieu.

En prolongeant cet enseignement, Paul aborde la tentation de certains qui interpréteraient le péché comme un moyen de « faire resplendir la gloire divine », ce qui est une grave déformation. Dieu peut, certes, tirer du bien de nos fautes, mais celles-ci conservent leur laideur, et la responsabilité ne nous en est pas ôtée.

Le grand principe de Romains demeure que « le salut est un don de la Croix que nous recevons par la foi, qui mène à la régénération par l’Esprit ». Le Pasteur David Jang ajoute qu’une telle compréhension libère aussi du mauvais usage de la théodicée. En effet, Dieu ne manipule pas l’homme pour produire le mal ; il l’élève par le don de la liberté, quitte à ce que l’homme chute. Pourtant, dans son amour rédempteur, Dieu rachète cette chute sur la croix et révèle ainsi encore plus sa grandeur. Cela ne justifie aucunement notre faute, mais donne au contraire un argument puissant pour reconnaître l’immense sagesse et la grâce de Dieu.

Romains 3.1‑8 montre que « l’avantage d’être Juif », « l’échec éventuel de Dieu », et « la soi-disant utilité du mal » ne peuvent autoriser aucune remise en cause de la justice divine. L’homme est seul responsable de son péché. Dieu demeure souverain et fait concourir toutes choses au bien de ceux qui l’aiment (Rm 8.28). Le Pasteur David Jang rappelle avec force que la seule conclusion de Paul, « Certainement pas ! », invite les croyants d’aujourd’hui à éviter la superficialité religieuse et à être réellement « circoncis de cœur ».

Si l’on aborde alors la théodicée par un simple raisonnement théorique — « Dieu a tout ordonné, je ne comprends pas sa providence, mais c’est comme ça » — sans transformation intérieure, cette réflexion demeure stérile. En revanche, si l’on saisit la grâce du salut comme Paul, capable de s’écrier : « J’étais le premier des pécheurs, mais j’ai été pardonné par la grâce du Christ », on ne va plus user de ces questions pour se disculper ou accuser Dieu. On choisit la repentance et la confiance. On rend gloire à Dieu, on fuit le mal, on accomplit le bien, dans la gratitude d’être libre.

En définitive, Paul veut, par cet exposé, mettre en garde contre toute tentative de rejeter l’origine de notre péché sur Dieu. Il rejette aussi l’idée que, pour mettre en valeur la grâce de Dieu, il faudrait augmenter la désobéissance. Seule la grâce en Christ nous justifie. Mais pour qu’elle soit authentique, elle doit s’accompagner de « la circoncision du cœur », laquelle se reconnaît aux fruits visibles d’une foi vivante et obéissante.

Dans le prolongement de ce que Paul enseignait aux Juifs d’hier, le même avertissement s’adresse à nous : veillons à ne plus attribuer à Dieu la source de notre mal, n’imaginons pas obtenir une quelconque impunité par le simple jeu du raisonnement théologique. Le salut qui nous est acquis en Christ prouve la vérité de l’amour divin lorsque nous le laissons pénétrer nos cœurs pour produire un changement réel.

En somme, l’application de ce texte à la situation présente, la prise en compte du contexte biblique (Ancien et Nouveau Testament) et des conflits théologiques (période de l’Église primitive), nous conduisent à une même vérité : « Que Dieu soit reconnu pour vrai, et tout homme pour menteur » (Rm 3.4). La chute, la désobéissance et le mal découlent de l’homme, mais Dieu est assez puissant pour les transformer en bien. Toutefois, cela n’excuse ni ne justifie le péché. Rien dans l’apparence ou la tradition ne suffit à nous accorder un statut de « juste », si notre cœur n’est pas touché et si nous ne vivons pas cette foi de manière concrète. C’est là le sens du « Certainement pas ! » de Paul, et c’est, selon le Pasteur David Jang, l’appel central de Romains 3.1‑8.

Que chacun examine donc son cœur, plutôt que de se demander « Pourquoi Dieu permet-il le mal ? » avant toute chose. Nous risquons d’imiter les Juifs qui disaient : « Quel avantage y a-t-il alors à être circoncis ? » si nous, chrétiens, affirmons : « Je suis baptisé depuis des dizaines d’années, je suis en sécurité ! » L’authenticité de l’appartenance chrétienne se discerne quand la vie même des croyants glorifie Dieu. Si au contraire notre hypocrisie ou nos manquements jettent l’opprobre sur le nom de Dieu, nous ne valons pas mieux que les Juifs circoncis « extérieurement » seulement.

Ainsi, tout au long de son commentaire sur Romains 3.1‑8, le Pasteur David Jang appelle inlassablement : « Recevez la circoncision du cœur ! » Il s’agit alors de ressentir au plus profond de notre être l’évidence de la confession de Paul : « Même si tout homme est mensonge, Dieu demeure la vérité. » Si je persiste dans le péché et que je me retranche derrière la puissance et la prédestination divines pour me justifier, je fais le choix d’esquiver toute remise en question sérieuse de mon cœur.

Enfin, sans cette conversion intérieure, toute spéculation sur la théodicée restera un débat purement abstrait : arguer que « tout vient de Dieu » ou que « ses desseins sont insondables » sans laisser l’Esprit agir dans notre vie nous empêche d’entrer dans la confiance et la joie d’être délivrés par l’Évangile. À l’exemple de Paul, jadis coupable de persécution, nous sommes appelés à reconnaître l’abondance de la grâce et à ne pas instrumentaliser la théodicée pour notre convenance. Au contraire, nous devons nous humilier, exalter Dieu, fuir le mal et choisir le bien avec gratitude d’avoir reçu le don de la liberté.

Ce que Paul démontre, en abordant « l’avantage du Juif » et la « théodicée », vaut pareillement pour nous. Toute tentative d’imputer l’origine du péché à Dieu doit cesser. Toute idée de « multiplier le mal pour accroître la grâce » reste irrecevable. L’authenticité de la grâce, reçue en Christ, se reconnaît quand nos cœurs ont été « circoncis » et que nous portons des fruits de justice.

En conclusion, l’enseignement dégagé de Romains 3.1‑8 peut se résumer en plusieurs points :

  1. L’homme, dans sa condition pécheresse, est enclin à méconnaître Dieu et à lui transférer la responsabilité de ses fautes (une tendance qui remonte à la Genèse).
  2. Dieu demeure néanmoins fidèle à son Alliance ; nul ne peut mettre en péril ni sa justice ni ses projets.
  3. Ni le signe extérieur (circoncision, baptême), ni la simple ancienneté de foi, ni un statut ecclésial ne suffisent à produire une justice effective devant Dieu.
  4. Le cœur de l’Évangile, c’est de croire « du cœur pour la justice » et de confesser « de la bouche pour le salut » (Rm 10.10), autrement dit la transformation intérieure par le Saint-Esprit.
  5. L’argument selon lequel « plus le mal abonde, plus la justice de Dieu brille » est un faux prétexte. Dieu peut certes retourner le mal en bien, mais le péché n’en reste pas moins la responsabilité de l’homme.

Le Pasteur David Jang rappelle que ce message, qui concerne les Juifs il y a deux mille ans, interpelle toujours les chrétiens d’aujourd’hui. Chacun de nous doit démolir toute « fausse image de Dieu » pour accéder à la liberté de l’Évangile (Rm 8.2). Avant de réclamer des comptes à Dieu sur le mal, demandons-nous : « Suis-je vraiment circoncis de cœur ? Est-ce que je vis par la foi ? » Si l’on se berce de l’illusion : « Mon baptême et mes années d’Église me protègent », on se met dans la même position que les Juifs de l’époque, qui disaient : « Quel profit y a-t-il donc à être circoncis ? » L’honneur du chrétien se discerne à l’exaltation du nom de Dieu par son témoignage. Si, au contraire, les non-croyants constatent en nous l’hypocrisie et le péché, nous tombons dans le même piège que les Juifs attachés uniquement à leur marque physique de circoncision.

Ainsi, la conclusion générale du Pasteur David Jang, à l’issue de cette prédication sur Romains 3.1‑8, se résume dans cet appel : « Soyez circoncis de cœur ! » Alors seulement nous pourrons, en profondeur, faire nôtre l’exclamation de Paul : « Que Dieu soit reconnu vrai, et tout homme menteur. » Celui qui voudrait justifier ses errances par des termes comme « souveraineté de Dieu » ou « prédestination » se soustrait à la repentance et passe à côté de l’essentiel de la foi.

En fin de compte, sans conversion réelle, le débat autour de la théodicée se réduit à un exercice intellectuel. Que l’on dise « Dieu fait tout » ou « Les voies de Dieu sont impénétrables », cela ne change rien si l’on ne vit pas la joie de la rédemption et l’audace de proclamer l’Évangile. Alors qu’au contraire, celui qui, comme Paul, reconnaît avoir été « le premier des pécheurs » mais justifié et sauvé par Christ, ne s’appuie plus sur la théodicée pour esquiver ses responsabilités. Il choisit au contraire l’humilité, la louange, le renoncement au mal et la reconnaissance d’une liberté reçue en don.

Ainsi, les questions que Paul soulève sur « l’avantage d’Israël » et la « théodicée » en Romains 3 demeurent valables pour nous. Il nous presse d’abandonner toute volonté de faire endosser à Dieu la faute du péché, et de nous garder d’une spéculation malsaine qui voudrait « tirer du bien du mal ». La grâce qui nous est donnée en Christ se vérifie par une transformation intérieure : la « circoncision du cœur ».

Relire l’arrière-plan du texte, la question théodicéenne, et la nécessaire « circoncision de cœur » selon l’Évangile, en puisant dans l’Ancien et le Nouveau Testament et en tenant compte des conflits des premiers siècles de l’Église, permet de souligner la leçon maîtresse : « Tous les hommes sont menteurs, Dieu est seul vrai, et son amour est si grand qu’il transforme le mal en bien. Pourtant, l’homme est seul responsable de son péché. » Nous découvrons alors que rien, pas même les pratiques religieuses extérieures, ne peut nous justifier sans la sincérité d’une foi profonde et d’une obéissance concrète. C’est là toute la force du « Certainement pas ! » de Paul et le message central que le Pasteur David Jang veut transmettre dans son commentaire de Romains 3.1‑8.

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心灵的割礼与福音的本质 — 张大卫牧师

的割礼与福音的本 —— 

以下内容基于张大卫牧师对罗马书3章1-8节的讲道手稿,但在此基础上将主题分为两大部分,更深入探讨经文的意义与神正论问题,以及对福音本质的讨论。整篇信息的主脉是保罗论点所具有的意义,以及由此衍生的“对上帝的误解与罪的责任”这一重要神学主题。同时,这里也结合了原文手稿所提及的旧约、新约经文背景,以及在教会历史与神学上的含义加以阐述。


1. 神正(Theodicy)的问题

张大卫牧师在讲解罗马书3章1-8节时强调,这段经文的核心议题与“神正论”问题有着深刻联系。神正论(Theodicy)指的是这样一种辩护或说明:全知全能且良善的上帝,如何允许这个世界上存在罪恶(惡)与不义(不義)?当我们仰望上帝的统治与护理时,人总会产生各种疑问:如何能够“替上帝辩护”,说明上帝依然是公义无瑕的?因此,神正论往往使信徒心情复杂,也成为非信徒怀疑或反对上帝的代表性议题。

在罗马书3章中,保罗提出了关于以色列民族所享有的特权,即“犹太人的优越性”到底是什么的问题。长期以来,犹太人对自己从上帝借摩西之手所领受的特殊盟约与律法深感骄傲,尤其是“割礼”这一记号,象征了他们是“圣洁子民”。然而在罗马书2章末尾,保罗曾直言:外在的割礼并不能真正确保“成为上帝子民”;即便拥有律法,若无法切实遵行,不仅无法自夸,反而会面临比外邦人更严厉的审判。犹太人听到这一令人震惊的教导时,必然会质疑:“那我们一直以来所享有的特权还有何意义?难道割礼从此变得无效了吗?”

张大卫牧师指出,犹太人的这种反抗态度其实也与神正论的质疑相呼应。若“上帝拣选了我们,可我们因罪而违背了律法,那岂不说明上帝方面也失败了吗?”——人总是想为自己的罪或过失寻找借口,甚至进一步将责任推给上帝。从创世记3章亚当与夏娃犯罪后彼此推卸责任的那一刻起,“为罪开脱、转嫁责任”的倾向就一直存在。

在3节中,保罗提出一个问题:“即便有些犹太人不信,那么他们的不信会使上帝的信实无效吗?”也就是:“如果作为上帝立约子民的犹太人中,有人不忠不信,那是否意味着上帝的信实也就落空了吗?”张大卫牧师认为,这一问题背后正是当时教会内外对神正论的一种典型抗议:上帝全知全能且拣选无悔,但既然祂拣选的百姓却因不顺服而遭审判,难道是上帝拣选失误,或者拣选之后却无力保守吗?

对此,保罗在第4节果断回答:“断乎不是!”他坚称上帝绝不可能不义、失误或对立约不忠。“纵使众人都虚谎,上帝仍然是真实的”——人的各种借口无法动摇上帝绝对的真理与信实。张大卫牧师特别强调“人都虚谎,惟独上帝真实”这一经文,并引用大卫在诗篇51篇4节的悔罪诗:大卫在与拔示巴的罪之后恳切悔改,承认自己只得在上帝面前认罪,唯有上帝是公义且纯全的。这表明人再怎么罪大恶极,也伤不了上帝的公义。

那么为何上帝不阻止犹太人犯罪受罚?或者干脆不让人类的堕落发生?这是神正论最常见、最根本的问题。张大卫牧师指出,其答案就在于“自由且基于爱的关系”。上帝赐予人自由意志,目的在于让人能够主动回应祂的爱。倘若没有自由,顺服只能是机器式或自动式的,但真正的爱无法建立在强制或程序预设之上。

有人或许质问:“若人的堕落也在上帝旨意之内,那岂不是祂在安排或计划恶?”或者说:“若犹大不背叛耶稣,十字架救恩怎能成就?那犹大岂不是在协助上帝完成救恩吗?”针对这类问题,张大卫牧师提到保罗在7-8节中表明的立场:有人说:“若我的谎言反而彰显上帝的真实,那我为何还被定罪为罪人?”保罗则回应:“若为成全善而行恶,那么我们干脆做更多恶事吧?绝对不可如此!”
若上帝事先就“计划好人的邪恶”,使恶成为成就善的工具,那么作恶之人甚至可以自傲地宣称自己是在“成全上帝计划”。但保罗对此坚决否认。人不能用任何方式逃避对罪的责任,也不能将罪的起源归咎于上帝。

张大卫牧师还借创世记约瑟的经历来阐述这一点。约瑟因兄长嫉恨而被卖到埃及,经历极大苦难。兄长们的行为无疑是“恶”的表现,不可能被视为“善”或上帝的“堕落预设”。但上帝却在这恶行之中保守了约瑟,最终使他升至宰相位置,借此在饥荒中拯救了许多民族。约瑟对兄长说:“你们本意是要害我,但上帝却把这恶事转为善事,使许多人的生命得以保全”(创50:20)。
由此可见,上帝是能“将人的恶变为善”的上帝,而非“把恶本身计划好”的上帝。祂拥有大能,不会向恶屈服,反能将恶反转为善。这正是神正论的答案所在。也就是说,人类的堕落与罪,是滥用自由意志的产物,但上帝有能力将人所造成的恶逆转为善。若有人声称“堕落就是上帝的旨意”,或者“离了恶就无法彰显善”,那便是保罗所极力警戒的歪论与亵渎。

张大卫牧师呼吁我们留意保罗向罗马教会内外的犹太人所提出的要点:保罗本人也曾出于对律法的热心而迫害过耶稣,但当他与基督相遇后,一切都截然不同。他真正明白了律法之深义,以及基督为赎罪而自我牺牲的十字架之意义。从那爱的角度看,人犯罪从来不是上帝原本的心意,也非上帝强迫安排。人的不顺服,应由人自己承担责任。上帝却仍然用爱忍耐,盼望人悔改,并为此亲自献上生命。

罗马书3章1-8节以一问一答的形式,探讨:“犹太人的失败会否令上帝的信实破灭?”“若通过恶行彰显善,那恶是否也必要?”保罗反复强调“绝对不可能!”意思是:上帝始终真实公义;罪与恶全由人承担责任,而上帝却伟大到能够将人的罪恶逆转为善。犹太人若听到这个信息,就应当反省自己,停止只为曾受赐律法的特权而骄傲,而应该为未能真正顺服上帝而深切悔改。

神正论的答案正是如此:“上帝为何不立刻审判恶人?”“为何任凭历史如此漫长,以至于罪横行?”——这类问题多半仍是在把责任推向上帝。张大卫牧师透过保罗的宣告提醒我们:“断乎不是!”并非要替上帝辩护,而是要坚信上帝满有慈爱与公义。换言之,“人若无法成为上帝的选民,该由谁负责?是上帝的错吗?”当然不是。人应当反省自己:“我不信、我不顺服、我违背了上帝的话语。”若反过来质问“为什么你不阻止我?”“为什么你要预定如此?”就绝对无法进入正道。那种对爱之上帝的重大误解,正是保罗大声驳斥的被滥用的预定论或扭曲的神正论。


2. 福音的本:做“心受割的人,活出信仰

在上文对神正论问题的探讨之外,张大卫牧师也关注到,罗马书3章1-8节还隐含了另一大主题——“福音的本质”。保罗在罗马书2章28-29节已宣告:“表面上的犹太人,不是真犹太人;肉身上的割礼,也不是真割礼。唯有里面作的犹太人,才是真犹太人;割礼也当行在心里。”这是对传统选民观的根本性冲击。

张大卫牧师解释,保罗此言并非简单地否定割礼的价值,而是要指出:“真正的割礼、真正的信心与顺服,究竟从何开始?”犹太人以受割礼来表明自己继承了亚伯拉罕之约,从而确立“立约子民”的身份。但保罗警告说:“若你违背了律法,你的割礼便等同于未受割礼”(罗2:25)。换言之,若不守律法,即便你已经行了肉体上的割礼,也仍不能算是真正的上帝子民。

保罗并不是全盘否定割礼的任何益处。在罗马书3章1-2节,他就问道:“那么,犹太人有什么长处?割礼有什么益处?凡事多有好处,第一在于他们得托付了上帝的圣言。”张大卫牧师结合当代教会实际说明,“基督徒受洗也是同理”。洗礼本身并非无用的仪式,而是公开向世人宣告自己与主同埋葬、同复活的重要礼节。问题在于,若它沦为仅剩外在形式,而无内在实意,就毫无益处。

保罗在罗马书9章以后再次提到,犹太人确实拥有极大的特权:他们得着“儿子名分”(罗9:4)、蒙了“各样的约”(罗9:4),得到“律法”(罗9:4)和“应许”(罗9:4)的托付,连基督也从他们的血统而出(罗9:5)。这是何等荣耀。如今,在教会中受洗或自幼在基督徒家庭中长大的信徒,也同样带有某种“恩典的条件”。然而,这些条件究竟是停留在“自我夸耀”上,还是成为真正将生命献给上帝、实行“心灵割礼”的契机?

张大卫牧师进一步引述旧约先知耶利米书31章33节:“耶和华说:‘我要将我的律法放在他们里面,写在他们心上……我要作他们的上帝,他们要作我的子民。’”这才是上帝真正期盼的“立约关系”。不在肉体外表,而在内心深处受割礼,即不是停留在条文或形式,而是借圣灵产生的顺服。耶利米与以西结等先知都多次强调:“我要从你们肉体中除掉石心,赐给你们肉心,又将我的灵放在你们里面”(参结36:26)。

保罗在加拉太书、腓立比书、歌罗西书等书信中多次探讨这一议题。在加拉太教会中,有些犹太背景的基督徒主张“外邦信徒也必须受肉体割礼才算真得救”。对此,保罗严厉斥责,甚至用“当防备那些妄行割礼的”(腓3:2)字眼。他宣告:“因为真受割礼的,乃是我们这凭上帝的灵敬拜,在基督耶稣里夸口,不靠肉体的”(腓3:3),并警告那些执着“外在割礼”的人反而是“犬类”。

在歌罗西书2章11节起,保罗同样提及在基督里所受“非人手所行”的割礼:这是透过洗礼与基督同死同埋葬、又与祂一同复活的奥秘(西2:12),即与基督联合(Union with Christ)的真理。张大卫牧师由此指出:“可见,外在的记号只是表征内心改变的一个标记(sign);它本身并不决定一切。”

保罗在罗马书2-3章的脉络里,将此观点直接应用到犹太人身上:“不可以只因外表行割礼就自诩是选民;外在形式不是本质。唯有真心悔改与信服,才能让割礼发挥意义。”他严肃警告说:“若不遵守律法、反而亵渎了上帝名,即使受割礼也等同于未受;相反,若未行割礼者却遵守了律法,就在上帝面前被视为是割礼之人”(参罗2:25-27)。

对于犹太人而言,这番话无疑是震撼性的,他们自然反问:“那我们行割礼、传承律法岂不是毫无用处?”保罗回答:“当然不。因为你们领受了上帝的话语,这确是一种特权”(罗3:2)。但他同时告诫:若不忠实于上帝的本意,反使祂的名受羞辱,这特权反会成为更严厉的审判依据。

张大卫牧师提醒我们,这一点同样适用于当代教会:洗礼、长年信仰资历、教会职分、神学知识等,都是可贵的恩典见证。但若只把它们当做外在夸口,则毫无意义。保罗在罗马书2章形容:某些外邦人(放到今天可理解为“非基督徒”),仅凭良善与道德,也足以让那些自诩基督徒却缺乏实际顺服的人无地自容。这正是经文所谓“未受割礼者若遵行律法,岂不更显出你的亏缺?”(参罗2:27)。

那么,福音的本质何在?保罗在其他书信屡次重申“义人必因信得生”(罗1:17,加3:11等),意即我们的得救并非源自功德或外在形式,而是基于基督十字架的代赎与复活,并且“因着信”才能领受这救恩(弗2:8-9)。但这并不意味着“肉体记号毫无价值”,而是说:割礼或洗礼只是外在的符号(sign),用来向上帝和教会群体见证我们内心的真实状态。它并非本质;本质乃是“心灵的割礼”——借着圣灵在内心里更新、真诚悔改与顺服上帝的爱。

耶稣在世上亲身示范了爱、谦卑、服事和恩典,正是信仰生活中最应结出的果子。张大卫牧师反复强调:“不要以为割礼或洗礼就自动保证得救,也不要以为教会里有许多事奉经历就能算为义。”

保罗在罗马书3章继续对比“上帝的义”和“人的不义”,由此也衍生了另一个谬论——若“我的不义反而衬托出上帝的义,岂不是带来好事吗?”甚至有人提出“那不如多行恶,好叫善显得更大”(罗3:8)的极端主张。保罗针对此直言“定罪是应当的”。人若犯罪后仍妄称“结果上帝的荣耀更显出来了,我的罪也成了功劳”,这无疑是对福音本质的严重扭曲。

保罗在整卷罗马书中想要突出的主题之一是:救恩绝非起源于人自己,而是源自基督的十字架;唯有我们凭信心领受,圣灵才在我们内里动工,使我们“心灵受割礼”而重生。张大卫牧师进一步指出,这真理不但破除了所有律法主义的形式,也为“神正论”问题提供了强有力的论据。因为上帝从未预先策划“恶”,而是把人造得有自由,并在我们滥用自由堕落之时,依然选择以十字架来施行救赎。

在罗马书3章1-8节的脉络里,种种质疑——“犹太人的特权有何意义?”“他们的不信是否代表上帝失败?”“若不义更彰显上帝的公义,那罪本身是否有益?”——都得到统一回答:上帝依然公义且信实,人却常因不信或无知而陷于虚妄;保罗以“断乎不是!”那句决然的话为结论,敦促教会今日亦当警惕仅凭外在形式、忽视内心更新的宗教生活。

就神正论层面而言,“上帝为何允许恶存在如此之久?”这问题最终指向“为何上帝不把我们变成提线木偶?”但无自由的爱,其实并非真正的爱。上帝如此尊重我们,却又让我们可以在罪中跌倒,而责任无可推卸。与此同时,基督在十字架上付出代价,确保人的堕落也无法否定或摧毁上帝的爱与主权,反而彰显了祂能将恶化为善的能力。祂如此伟大的爱,超越了一切黑暗。

这也让我们重温“被拣选却不配合这拣选”之犹太人,或“表面接受福音却缺乏行为体现”的现代基督徒,同样面临警醒。保罗的提醒以及张大卫牧师的诠释,都敦促我们悔改并下决心:没有“心灵割礼”的宗教活动,绝非真福音生活;把罪之根源推给上帝,更是严重错误。

张大卫牧师将此总结为“回归福音的本质”。这福音的核心在于:人之罪和悖逆完全出于人本身,但上帝的信实却不被动摇;祂甚至甘愿舍己,使罪人得恢复,并藉圣灵在人的内心动工,使凡真心悔改、信靠祂的人都能得到拯救。若我们已然得着此恩典,就当活出与这恩典相称的生命。那才是“心灵受割礼”之人的存在方式。

罗马书3章1-8节给出的主要教训可归纳如下:
第一,当人陷在谎言和罪中时,往往容易误解上帝,并想将罪的责任推卸给上帝;这是从创世记开始就有的人类罪性。
第二,然而上帝绝不会放弃祂的信实,人再不信也动摇不了上帝的计划。
第三,若我们只因外在的割礼、礼仪、长年信仰经历来自夸,就会与保罗所责备的犹太人犯同样的错误。
第四,真正的福音在于“人心里信而称义,口里承认而得救”(罗10:10),这包含“非人手所行的割礼”,也就是圣灵带来的内在改变与决心。
第五,那种“让恶多一点,好让善更明显”的荒唐谬论绝对不被允许。上帝虽可化恶为善,但这并不意味着人可推卸罪责。

张大卫牧师强调,这信息不仅给两千年前的犹太人,也同样指向现今所有基督徒。唯有破除对上帝的偏见与误解,才能进入保罗在罗马书所宣示的“因福音而得的自由”(罗8:2)。在我们发出“上帝啊,为什么你容许恶到这个地步?”的神正论质疑前,更应自问:“我是否已受心灵的割礼?”“我是否真凭信心生活?”

若我们自以为“我已受洗、在教会几十年了,所以很安全”,其实和犹太人质问“那我们还有何益处?”并无本质差别。基督徒的名分应通过高举上帝之名、活出见证来体现。若外邦人看见我们自称信主,却行事虚伪败坏,反而会责备“因你们,上帝的名受亵渎”,那与只拥有外在割礼的犹太人毫无分别。

因此,透过对罗马书3章1-8节的整体讲解,张大卫牧师反复呼吁:“要受心灵的割礼!”唯如此,我们才真正能与保罗同感:“众人都虚谎,唯有上帝真实。”若我们仍陷于罪,却仅借“上帝全能”“上帝预定”之类词语来开脱,那就只会逃避信仰的本质与自身应有的生命更新。

除此以外,若缺乏源自内心的悔改与信心,我们对“神正论”的答案也只能停留在空洞理论层面。说什么“都是上帝的安排”“无法测透上帝的旨意”,并不能让我们在实际生活中更坚定地相信上帝或更喜乐地传扬福音。但正如保罗,若我们曾是“罪人中的罪魁”,却因基督恩典称义,就不会把神正论的疑问当作自我开脱的借口;反而会谦卑自省,尊崇上帝,远离罪恶,选择行善,并为自己拥有“自由选择”的尊贵而感恩。

保罗之所以要透过“犹太人的优越与不信”,引出神正论的讨论,并且一再强调“断乎不是!”,同样适用于今日的我们。无论何种方式,将罪起源归咎上帝都是错误;企图以更多罪来彰显上帝之恩典更是荒谬。唯有当我们在基督里经历真实的救恩,且由心灵受割礼而更新时,才能确证福音的真实性。

结合经文背景、神正论议题,以及成为“心灵受割礼”之人的福音本质,并延伸到旧约、新约与初代教会的冲突,我们得出明确的结论:“纵使人都虚谎,上帝依然真实;祂的爱大到足以把人因滥用自由意志所犯的罪也逆转成善,但这绝不成为为罪开脱的理由。”我们切忌认为外表就能保证什么;应当真诚悔改、顺服,做“里面的信徒”。这正是保罗“断乎不是!”背后所隐藏的真理,也是张大卫牧师在讲解罗马书3章1-8节时所要传达的核心信息。

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