장재형목사가 설립한 올리벳대학교는 지난 18일 캘리포니아 샌프란시스코 캠퍼스에서 ‘2024 박사 과정 콜로키움 종료 예배’를 개최했습니다.
이 예배에는 조나단 박 총장, 이요셉 캠퍼스 디렉터, 여러 교수진, 그리고 박사 과정 학생들이 함께 참석해, 콜로키움 기간 동안 베풀어주신 하나님의 은혜에 감사하며 찬양과 예배의 시간을 가졌습니다.
박사 과정 콜로키움은 학문적 교류와 연구를 위한 중요한 행사로, 교수진과 박사 과정 학생들이 모여 논문 발표와 세미나를 진행하고, 교수들의 피드백을 받으며 학문적, 영적 성장을 도모합니다. 이번 콜로키움은 약 2주간 진행되었으며, 참가자들에게 학문적 통찰과 신앙적 경험을 제공하는 소중한 시간이었습니다.
한편, 올리벳대학교는 장재형목사(영어명 데이비드 장)에 의해 설립되었으며, 2004년 3월 3일 미국 정부에 정식으로 등록되었습니다. 본교는 캘리포니아 리버사이드에 위치하며, 샌프란시스코 캠퍼스를 포함해 10여 개의 분교를 운영하고 있습니다. 또한, 올리벳 연구기술단지, 기독교 도서관, IT 센터 등 다양한 시설을 통해 학문적 연구와 신앙적 발전을 지원하고 있습니다.
En una noche de tormenta, la luz de la providencia que encuentra el alma perdida
Se dice que cuanto más profunda es la oscuridad, más claramente brillan las estrellas; sin embargo, cuando las violentas olas de la vida amenazan con tragarse el suelo bajo nuestros pies, solemos olvidar incluso esa verdad tan evidente. En esos momentos de desesperación, cuando todo parece bloqueado por muros en todas direcciones, el ser humano enfrenta por fin su propia finitud y siente sed del Absoluto. Ese visitante no invitado al que solemos llamar “sufrimiento” quizá sea, en realidad, una invitación paradójica que Dios envía para encontrarse más de cerca con sus hijos.
El mensaje del pastor David Jang comienza precisamente en este punto. Él no contempla el segundo viaje misionero del apóstol Pablo como un simple registro histórico del pasado, sino que lo trae al horizonte de nuestra vida presente. Sobre aquel camino escabroso que recorrió Pablo se cruzaban el cálculo minucioso del hombre, la persecución inesperada y, cubriéndolo todo, la inmensa providencia de Dios. Cuando nos desesperamos en los callejones sin salida de la vida, el pastor David Jang nos recuerda que ese aparente final puede convertirse, en realidad, en un “canal del cielo” que ensancha nuevas fronteras para el evangelio.
El dúo del sufrimiento y la gloria bordado sobre el lienzo
Pensemos en Cristo en la tormenta, del gran maestro barroco Rembrandt. Dentro de una pequeña embarcación a punto de zozobrar por las olas embravecidas, los discípulos gritan aterrados. Pero en el centro mismo de aquel caos, la figura de Jesucristo durmiendo en paz produce un contraste impactante. El eco que esta obra maestra nos deja es claro: la luz revela su verdadera esencia solo cuando existe la oscuridad, y la tormenta no siempre viene para hundir la barca, sino que a veces se convierte en la fuerza que nos impulsa hasta el destino.
Esta intuición artística se conecta con el principio de “abrir camino (道路)” que proclama el pastor David Jang. Pablo era un estratega que albergaba una gran visión de avanzar hasta Roma y España, pero lo que apresuró sus pasos fue, precisamente, la severa persecución de los judíos. Aquella partida involuntaria de Tesalónica, casi como una huida, produjo finalmente el milagro de que se levantaran iglesias en Berea, Atenas y Corinto. El pastor David Jang llama a esto “el camino (路) por el que transita la verdad (道)” y afirma que, cuando la presión externa del sufrimiento se encuentra con los planes humanos, es entonces cuando la obra de Dios alcanza su plenitud. Que el dolor que padecemos no quede simplemente como una herida, sino que se convierta en un canal para salvar el alma de otros: esa es precisamente la misteriosa dinámica del evangelio.
El consuelo celestial contenido en la vasija vacía llamada debilidad
La verdadera profundidad de la meditación bíblica se hace aún mayor cuando nos encontramos en el lugar más bajo. Pablo envía a su colaborador más querido, Timoteo, para cuidar a los creyentes de Tesalónica que estaban en medio de la tribulación. Lo interesante es que Timoteo no era, de ninguna manera, un héroe perfecto. Era joven, padecía enfermedades físicas y, a veces, se encogía por su propia timidez.
Aquí el pastor David Jang presenta una sorprendente reflexión teológica. Interpreta que Dios puso deliberadamente a un Timoteo tan débil al frente del ministerio para que, a través de sus limitaciones, los creyentes aprendieran a depender unos de otros y a ayudarse mutuamente. Donde gobiernan los fuertes puede haber orden, pero donde los débiles se toman de la mano fluye un ardiente “amor” y “consuelo”.
Recordemos que la palabra inglesa Comfort, traducida como “consuelo”, proviene del latín fortis, que significa “hacer fuerte”. El consuelo no es simplemente un acto sentimental de secar lágrimas. Es una fuerza espiritual que reconstruye con firmeza los muros derruidos del alma abatida por el sufrimiento. En la predicación del pastor David Jang llegamos a confesar esta verdad: que cuando soy débil, entonces se revela la fortaleza de Dios, y que la existencia misma de unos para otros se convierte en la fuente de consuelo que comunica vida. Esa es la esencia del evangelio.
La fragancia de la esperanza que florece sobre una fe firme
En definitiva, la gracia cristiana no consiste en una suerte de escapar del sufrimiento, sino en el valor de atravesarlo. A Pablo le bastó saber que la iglesia de Tesalónica permanecía firme en la fe para exclamar: “¡Ahora vivimos!”. Esta santa unión, en la que la vida del ministro depende del crecimiento espiritual de los creyentes y la paz de los creyentes se enlaza con la ferviente oración del ministro, es precisamente la verdadera imagen de la iglesia.
Incluso hoy, el entorno que nos rodea sigue siendo difícil. Pero, tal como enseña el núcleo del mensaje del pastor David Jang, cuando extendemos hacia el prójimo la mano del amor en el Señor, desciende una paz que el mundo no puede dar. Aunque ahora su vida parezca quebrada y destrozada, no desmaye. Precisamente esas grietas son la entrada por donde la gracia de Dios penetra con mayor claridad.
Debemos volver a ponernos en el camino del evangelio. Debemos alegrarnos aun en medio de la tribulación, confiar en la sabiduría de Dios que levanta y usa a los débiles, y edificar una comunidad de consuelo que llama a cada uno por su nombre. Guardando en el corazón la profunda resonancia del mensaje del pastor David Jang, deseo que cada uno de nosotros llegue a ser un verdadero cristiano que abra, desde su propio lugar de vida, un hermoso camino hacia el cielo. Cuando nos amemos con mayor ardor unos a otros, con el corazón de la novia que espera el regreso del Señor, nuestro sufrimiento se habrá transformado, antes de que lo advirtamos, en una resplandeciente corona de gloria.
La nuit de tempête, quand une âme égarée rencontre la lumière de la providence
On dit que plus l’obscurité est profonde, plus les étoiles brillent avec netteté. Pourtant, lorsque les vagues violentes de la vie engloutissent nos pas, nous oublions souvent même cette vérité pourtant évidente. Dans ces instants de désespoir où tout semble muré de toutes parts, l’être humain se trouve enfin confronté à sa propre finitude et ressent une soif du Dieu absolu. Cet invité indésirable que nous appelons communément « souffrance » est peut-être, en réalité, l’invitation paradoxale que Dieu envoie pour rencontrer ses enfants au plus près.
C’est précisément à cet endroit que commence le message du pasteur David Jang. Il ne considère pas le deuxième voyage missionnaire de l’apôtre Paul comme un simple récit historique du passé, mais le ramène à l’horizon même de notre vie aujourd’hui. Sur ce chemin escarpé qu’a parcouru Paul se croisaient les projets minutieux de l’homme, des persécutions inattendues, et la vaste providence de Dieu qui recouvrait le tout. Lorsque nous désespérons dans une impasse de l’existence, le pasteur David Jang nous rappelle que ce cul-de-sac peut, en vérité, devenir un « passage céleste » ouvrant un nouveau territoire à l’Évangile.
Le duo de la souffrance et de la gloire brodé sur la toile
Pensons au Christ dans la tempête, peint par le maître baroque Rembrandt. Dans une petite barque ballottée par des flots furieux, sur le point de chavirer, les disciples crient de terreur. Mais, au centre même de ce chaos, la figure de Jésus-Christ dormant paisiblement crée un contraste saisissant. La résonance de ce chef-d’œuvre est limpide. La lumière ne révèle pleinement sa nature qu’en présence des ténèbres, et la tempête ne vient pas seulement pour faire sombrer la barque : elle peut aussi devenir la force qui nous pousse jusqu’à notre destination.
Cette intuition artistique rejoint le principe d’« ouvrir une voie (道路) » que transmet le pasteur David Jang. Paul était un stratège porteur d’une grande vision, désireux d’aller jusqu’à Rome et à l’Espagne. Pourtant, ce qui pressa réellement ses pas fut la rude persécution des Juifs. Son départ involontaire de Thessalonique, presque comme une fuite, donna finalement naissance au miracle de l’implantation d’Églises à Bérée, à Athènes et à Corinthe. Le pasteur David Jang appelle cela « le chemin (路) où circule la vérité (道) », et souligne avec force que lorsque la pression extérieure de la souffrance rencontre les projets humains, l’œuvre de Dieu s’accomplit pleinement. Que la douleur que nous traversons ne demeure pas une simple blessure, mais devienne un passage par lequel l’âme d’autrui est sauvée : voilà la dynamique mystérieuse propre à l’Évangile.
La consolation céleste déposée dans le vase vide qu’est la faiblesse
La profondeur d’une véritable méditation biblique s’accroît souvent lorsque nous sommes au plus bas. Pour prendre soin des croyants de Thessalonique plongés dans la tribulation, Paul envoie Timothée, son plus précieux compagnon de ministère. Ce qui est frappant, c’est que Timothée n’était nullement un héros parfait. Il était jeune, souffrait de maux physiques et, parfois, se repliait dans une certaine timidité ; c’était un jeune homme fragile.
Ici, le pasteur David Jang offre une remarquable intuition théologique. Si Dieu a délibérément placé le faible Timothée à l’avant-scène du ministère, c’était, selon cette lecture, pour amener les croyants à s’appuyer les uns sur les autres et à se secourir mutuellement à travers ses manques. Là où les forts dominent, il peut y avoir de l’ordre ; mais là où les faibles se tiennent la main, coulent un amour ardent et une véritable consolation.
Rappelons-nous que l’étymologie du mot « confort » renvoie à l’idée latine de « fortifier ». La consolation n’est pas un geste sentimental consistant simplement à essuyer des larmes. C’est une force spirituelle qui rebâtit solidement les remparts d’une âme écroulée sous le poids de la souffrance. À l’écoute de la prédication du pasteur David Jang, nous en venons à confesser ceci : c’est lorsque je suis faible que la force de Dieu se révèle pleinement, et l’existence même de l’un devient pour l’autre une source de consolation qui communique la vie. Voilà le cœur même de l’Évangile.
Le parfum de l’espérance qui fleurit sur une foi inébranlable
En fin de compte, la grâce chrétienne n’est pas une chance qui nous permet d’éviter la souffrance, mais le courage de la traverser. Paul, à la seule nouvelle que l’Église de Thessalonique demeurait ferme dans la foi, s’est écrié : « Maintenant, nous vivons ! » Cette sainte union, où la vie du serviteur dépend de la croissance spirituelle des croyants, et où la paix des croyants répond à la prière ardente du serviteur, révèle ce qu’est véritablement l’Église.
Le monde qui nous entoure aujourd’hui demeure, lui aussi, loin d’être facile. Pourtant, comme le souligne le cœur du message du pasteur David Jang, lorsque nous tendons les uns vers les autres une main d’amour dans le Seigneur, une paix que le monde ne peut donner descend sur nous. Même si votre vie vous paraît maintenant brisée et fracassée, ne vous laissez pas abattre. Car ces fissures mêmes sont l’entrée par laquelle la grâce de Dieu pénètre avec le plus d’éclat.
Nous devons de nouveau nous tenir sur le chemin de l’Évangile. Nous devons nous réjouir même au milieu de la tribulation, faire confiance à la sagesse de Dieu qui relève et emploie les faibles, et bâtir une communauté de consolation où l’on s’appelle les uns les autres par leur nom. En gravant dans nos cœurs la profonde résonance du message du pasteur David Jang, puissions-nous devenir de véritables chrétiens qui, là où ils se trouvent, ouvrent de beaux chemins vers le ciel. Lorsque, avec le cœur de l’épouse qui attend le retour du Seigneur, nous nous aimerons les uns les autres d’un amour plus ardent encore, alors nos souffrances se seront déjà changées en une couronne de gloire éclatante.
On a Stormy Night, a Lost Soul Encounters the Light of Providence
People say that the darker the night, the brighter the stars shine. Yet when the fierce waves of life begin to swallow the ground beneath our feet, we often forget even that self-evident truth. In moments of despair, when it feels as though walls are closing in on every side, human beings finally confront their own finitude and begin to thirst for the Absolute. This unwelcome guest we call “suffering” may, in fact, be a paradoxical invitation sent by God so that He may meet His children most intimately.
The message of Pastor David Jang begins precisely at this point. He does not treat the Apostle Paul’s second missionary journey as a mere historical record of the past, but lifts it onto the horizon of our lives today. Along the rugged road Paul walked, careful human planning, unexpected persecution, and the vast providence of God that overshadowed them all were deeply intertwined. When we despair at what seems to be a dead end in life, Pastor David Jang reminds us that such a dead end may actually become a heavenly passageway expanding the territory of the gospel.
A Duet of Suffering and Glory Embroidered on Canvas
Consider Rembrandt, the great master of the Baroque era, and his painting Christ in the Storm. Inside a small boat that seems about to capsize beneath raging waves, the disciples cry out in terror. Yet at the very center of the chaos, Jesus Christ lies peacefully asleep, forming a striking contrast. The resonance of this masterpiece is unmistakable. Light reveals its true nature only in the presence of darkness, and a storm is not always meant to sink the ship; sometimes it becomes the very force that drives us toward our destination.
This artistic insight is deeply connected to the principle of “making a road (道路)” that Pastor David Jang proclaims. Paul was a strategist with a grand vision of reaching Rome and even Spain, yet what hastened his steps was none other than the fierce persecution of the Jews. His involuntary departure from Thessalonica, driven by persecution, ultimately gave rise to the miracle of churches being established in Berea, Athens, and Corinth. Pastor David Jang calls this “the road (路) on which truth (道) travels,” emphasizing that when the external pressure of suffering meets human intention, the work of God is finally brought to completion. The pain we endure does not remain merely as a wound, but becomes a channel through which other souls are saved. That is the mysterious dynamism of the gospel.
Heavenly Comfort Poured into the Empty Vessel of Weakness
The true depth of biblical meditation becomes all the richer when we are brought to our lowest place. In order to care for the believers in Thessalonica who were in the midst of tribulation, Paul sends Timothy, his most beloved co-worker. What is noteworthy is that Timothy was by no means a flawless hero. He was young, physically frail, and at times timid—a vulnerable young man.
Here Pastor David Jang offers a remarkable theological insight. God deliberately placed weak Timothy at the forefront of ministry so that, through his very insufficiency, believers would learn to depend on and help one another. Where the strong dominate, there may be order; but where the weak join hands with one another, there flow the warmth of love and comfort.
Recall that the English word comfort traces back to the Latin fortis, meaning “strong.” Comfort is not merely a sentimental act of wiping away tears. It is a spiritual force that rebuilds the broken walls of a soul devastated by suffering. In Pastor David Jang’s preaching, we find ourselves confessing the very essence of the gospel: that when I am weak, God’s strength is finally revealed, and that our very presence can become a source of life-giving comfort to one another.
The Fragrance of Hope Blossoming Upon Steadfast Faith
In the end, Christian grace is not a lucky escape from suffering, but the courage to press through it. Paul could cry out, “Now we live,” simply upon hearing that the Thessalonian church was standing firm in faith. This holy union—in which the life of the minister is bound up with the spiritual growth of the believers, and the peace of the believers is intertwined with the earnest prayers of the minister—is the true face of the church.
Even today, the environment surrounding us is far from easy. Yet, as Pastor David Jang’s message makes clear, when we reach out to one another in love within the Lord, a peace that the world cannot give descends upon us. Even if your life now appears shattered and broken, do not lose heart. Those very cracks are the openings through which the grace of God seeps in most clearly.
We must once again stand upon the road of the gospel. We must rejoice even in tribulation, trust in the wisdom of God who raises up the weak, and build a community of comfort that calls one another by name. Engraving the deep resonance of Pastor David Jang’s message upon our hearts, may we each become true Christians who carve out a beautiful heavenly road in the places where we live. As we love one another more fervently with the heart of a bride waiting for the Lord’s return, our suffering will one day be transformed into a radiant crown of glory.
어둠이 깊을수록 별은 더 또렷하게 빛난다고 하지만, 막상 삶의 거센 파도가 발밑을 집어삼킬 때 우리는 그 자명한 진리조차 망각하곤 합니다. 사방이 벽으로 가로막힌 것 같은 절망의 순간, 인간은 비로소 자신의 유한함을 직면하며 절대자를 향한 갈급함을 느낍니다. 우리가 흔히 ‘고난’이라 부르는 이 불청객은, 사실 하나님께서 당신의 자녀를 가장 가까이에서 만나기 위해 보내신 역설적인 초대장일지도 모릅니다.
장재형 목사의 메시지는 바로 이 지점에서 시작됩니다. 그는 사도 바울의 2차 선교 여정을 단순히 과거의 역사적 기록으로 보지 않고, 오늘날 우리 삶의 지평 위로 끌어올립니다. 바울이 걸었던 그 험난한 길 위에는 인간의 치밀한 계획과 예상치 못한 핍박, 그리고 그 모든 것을 덮는 하나님의 거대한 섭리가 교차하고 있었습니다. 우리가 인생의 막다른 골목에서 절망할 때, 장재형 목사는 그 막다른 길이 사실은 새로운 복음의 지경을 넓히는 ‘하늘의 통로’가 될 수 있음을 일깨워 줍니다.
캔버스 위에 수놓은 고난과 영광의 이중주
바로크 시대의 거장 렘브란트(Rembrandt)가 그린 ‘폭풍 속의 그리스도’를 떠올려 봅니다. 거친 파도에 휩쓸려 전복될 듯한 작은 배 안에서 제자들은 공포에 질려 아우성칩니다. 하지만 그 혼돈의 중심에서 평온히 잠드신 예수 그리스도의 모습은 강렬한 대비를 이룹니다. 이 명화가 우리에게 주는 울림은 명확합니다. 빛은 어둠이 있을 때 비로소 그 본질을 드러내며, 폭풍은 배를 침몰시키기 위함이 아니라 목적지까지 우리를 밀어붙이는 동력이 되기도 한다는 점입니다.
이러한 예술적 통찰은 장재형 목사가 전하는 ‘길 내기(道路)’의 원리와 맞닿아 있습니다. 바울은 로마와 스페인까지 나아가려는 원대한 비전을 품은 전략가였지만, 그의 발걸음을 재촉한 것은 다름 아닌 유대인들의 매서운 박해였습니다. 데살로니가에서 쫓기듯 떠나야 했던 그 비자발적인 이동은, 결과적으로 베뢰아와 아덴, 고린도에 교회가 세워지는 기적을 낳았습니다. 장재형 목사는 이를 두고 ‘진리(道)가 다니는 길(路)’이라 명명하며, 고난이라는 외부의 압력이 인간의 계획과 만날 때 비로소 하나님의 역사가 완성된다고 역설합니다. 우리가 겪는 아픔이 단순히 상처로 남지 않고 타인의 영혼을 구원하는 통로가 되는 것, 그것이 바로 복음이 가진 신비로운 역동성입니다.
연약함이라는 빈 그릇에 담긴 하늘의 위로
참된 성경 묵상의 깊이는 우리가 가장 낮은 곳에 있을 때 비로소 더해집니다. 바울은 환난 중에 있는 데살로니가 성도들을 돌보기 위해 자신의 가장 아끼는 동역자 디모데를 보냅니다. 흥미로운 점은 디모데가 결코 완벽한 영웅이 아니었다는 사실입니다. 그는 나이가 어렸고, 육체의 질병을 앓았으며, 때로는 소심함에 움츠러들기도 했던 연약한 청년이었습니다.
장재형 목사는 여기서 놀라운 신학적 통찰을 제시합니다. 하나님께서 굳이 연약한 디모데를 사역의 전면에 세우신 이유는, 그의 부족함을 통해 성도들이 서로를 의지하고 돕게 하려는 배려였다는 해석입니다. 강한 자가 군림하는 곳에는 질서가 있을지 모르나, 약한 자들이 서로의 손을 맞잡는 곳에는 뜨거운 ‘사랑’과 ‘위로’가 흐릅니다.
영단어 ‘위로(Comfort)’의 어원이 ‘강하게 하다’는 뜻의 라틴어 ‘포티스(fortis)’에서 왔다는 점을 상기해 보십시오. 위로는 단순히 눈물을 닦아주는 감상적인 행위가 아닙니다. 그것은 고난으로 허물어진 영혼의 성벽을 다시금 견고하게 재건하는 영적인 힘입니다. 장재형 목사의 설교 속에서 우리는 고백하게 됩니다. 내가 약할 때 비로소 하나님의 강함이 드러나며, 서로의 존재 자체가 서로에게 생명을 공급하는 위로의 근원이 된다는 복음의 정수를 말입니다.
굳건한 믿음 위에 피어나는 소망의 향기
결국, 기독교의 은혜는 고난을 피하는 요행이 아니라 고난을 뚫고 나가는 용기에 있습니다. 바울은 데살로니가 교회가 믿음 위에 굳건히 서 있다는 소식만으로도 “이제는 우리가 살리라”고 외쳤습니다. 사역자의 생명이 성도의 영적 성장에 달려 있고, 성도의 평안이 사역자의 간절한 기도에 맞물려 있는 이 거룩한 연합이야말로 교회의 본모습입니다.
오늘날 우리를 둘러싼 환경은 여전히 녹록지 않습니다. 하지만 장재형 목사가 전하는 메시지의 핵심처럼, 우리가 주 안에서 서로를 향해 사랑의 손길을 내밀 때 세상이 줄 수 없는 평안이 임합니다. 비록 지금 당신의 삶이 깨어지고 부서진 것처럼 보일지라도 낙심하지 마십시오. 그 깨어진 틈이야말로 하나님의 은혜가 가장 선명하게 스며드는 입구이기 때문입니다.
우리는 다시금 복음의 길 위에 서야 합니다. 환난 중에도 기뻐하며, 약한 자를 들어 쓰시는 하나님의 지혜를 신뢰하며, 서로의 이름을 불러주는 위로의 공동체를 세워가야 합니다. 장재형 목사의 깊은 울림을 가슴에 새기며, 이제 우리 각자의 삶의 자리에서 아름다운 천국의 길을 내어가는 진정한 그리스도인이 되기를 소망합니다. 주님의 재림을 기다리는 신부의 마음으로 서로를 더욱 뜨겁게 사랑할 때, 우리의 고난은 어느덧 찬란한 영광의 관으로 변해 있을 것입니다.
올리벳 대학교(Olivet University, 이하 OU)는 지난 3월 3일, 미국 캘리포니아 리버사이드 캠퍼스 채플에서 창립 22주년 기념 감사예배를 거행했습니다. 이번 예배는 지난 21년이라는 시간 동안 공동체에 베풀어 주신 하나님의 신실하신 인도하심에 깊은 감사를 표하는 동시에, 다가올 선교의 새로운 지평과 도약을 향한 공동체적 헌신을 새롭게 다짐하는 자리로 마련되었습니다. 이날 예배의 주된 메시지는 OU의 설립자인 장재형 목사가 선포하며 대학의 영적 방향성을 제시했습니다.
이번 22주년 기념 예배는 히브리서 12장 1~2절과 사도행전 20장 17~38절을 중심 본문으로 진행되었습니다. 장재형 목사는 **“믿음의 주요 또 온전하게 하시는 이인 예수를 바라보자”**라는 히브리서의 권면을 예배의 핵심 주제로 선포했습니다. 대학 측은 이 말씀이 단순히 과거를 기념하는 문구를 넘어, OU가 역사적 전환점을 맞이하고 있는 현시점에서 전 공동체 구성원이 가슴에 새겨야 할 절대적인 이정표임을 강조했습니다.
🛡️ “오직 믿음·은혜·말씀” – 종교개혁의 정신을 계승하는 교육 철학
장재형 목사는 메시지를 통해 오늘날의 올리벳 대학교를 지탱해 온 불변의 영적 원리로 종교개혁의 3대 가치인 **오직 믿음(Sola Fide), 오직 은혜(Sola Gratia), 오직 말씀(Sola Scriptura)**을 다시금 천명했습니다. 그는 이 고백들이 대학의 태동기부터 현재까지 이어져 온 영적 근간이며, 앞으로 펼쳐질 미래에도 대학의 정체성과 선교적 사명을 규정하는 핵심 가치가 될 것임을 분명히 했습니다.
예배에 참석한 교수진과 학생, 임직원들은 예배당 입구에 마련된 방명록에 이러한 신앙 고백을 함께 기록하며, 학문적 성취보다 신앙 중심적 사명을 우선시하겠다는 의지를 상징적으로 재확인했습니다. 이는 지식 전달을 넘어 영혼을 변화시키는 교육 기관으로서의 초심을 다지는 의식이기도 했습니다.
🌱 21년의 발자취를 회고하며: “소박한 시작에서 세계적 선교 대학으로”
이날 메시지는 올리벳 대학교가 걸어온 지난 21년간의 파란만장한 여정을 회고하는 시간을 가졌습니다. 수많은 도전과 변화의 파도 속에서도 하나님께서 어떻게 이 공동체를 보호하고 지탱해 오셨는지에 대한 구체적인 증언들이 이어졌습니다. OU는 아주 작은 규모의 소박한 출발을 시작으로, 교회와 신학교, 종합대학교로 거듭났으며, 현재는 전 세계를 아우르는 다양한 교육 사역 네트워크로 확장되었습니다. 대학 공동체는 이번 22주년을 단순한 연례 행사가 아닌, 과거의 은혜를 기념하고 새로운 선교적 시즌(New Season)을 여는 강력한 출발점으로 선포했습니다.
특히 신학 교육과 영적 지도자 양성에 대한 OU의 본질적 사명이 다시 한번 강조되었습니다. 장재형 목사는 신학교를 가리켜 **“시대의 영적 지도자들을 길러내는 모판”**이라고 정의하며, 세계 교회를 겸손히 섬길 목회자와 기독교 리더들을 철저히 준비시키는 사명을 환기했습니다. 이 과정에서 올리벳 신학대학 및 신대원(OTCS)과 올리벳 신학교(OTS)가 그 중추적 역할을 수행하는 기관으로 다시금 조명되었습니다.
⚓ “예수 그리스도, 우리 대학의 시작이자 마침표”
22주년의 주제인 “예수를 바라보자”와 관련하여, 장재형 목사는 예수 그리스도께서 우리 믿음의 기원이자 완성이심을 강조하며 다음과 같은 울림 있는 메시지를 전했습니다.
“이 대학을 시작하신 분도 주님이시며, 이 대학을 완성하실 분도 오직 주님이십니다.”
그는 학교의 모든 학문적 연구와 실제적인 사역의 현장에서 구성원들의 시선이 오직 그리스도께 고정되어야 함을 권면했습니다. 이는 인간의 계획이나 지략이 아닌, 주님의 주권적인 인도를 따를 때 대학이 진정한 생명력을 가질 수 있다는 고백입니다.
🔭 “범사에 하나님을 영화롭게” – 미래를 향한 비전
올리벳 대학교는 향후 학업 프로그램의 질적 향상과 국제적 네트워크의 지속적인 확장을 도모하는 동시에, 성경과 개혁주의 신학에 깊이 뿌리박힌 교육 정체성을 더욱 공고히 하겠다는 비전을 공유했습니다. 장재형 목사는 신학, 비즈니스, IT 기술, 예술 등 대학 내 모든 분과 학문이 궁극적으로는 창조주 하나님을 공경하고 그분을 영화롭게 하는 목적에 기여해야 한다는 전포괄적인 신앙관을 제시했습니다.
🙏 사도 바울의 눈물을 본받는 헌신과 기도의 마무리
예배의 결론은 사도행전 20장에 나타난 사도 바울의 고별 설교를 성찰하는 것으로 맺어졌습니다. 겸손과 인내, 그리고 영혼을 향한 눈물과 신실한 가르침으로 요약되는 바울의 사역 태도가 OU의 모든 교육자와 사역자들에게 귀감이 되어야 함이 강조되었습니다.
참석자들은 지난 20여 년간 보여주신 하나님의 신실하심에 감격하며, 앞으로의 22주년을 맞이해 공동체의 뜨거운 연합과 사랑, 그리고 새로운 헌신을 위해 간절히 기도했습니다. 구성원들은 “예수를 바라보자”는 주제를 삶의 모토로 삼고, 모든 일에서 하나님을 영화롭게 하는 대학이라는 사명을 끝까지 완수할 것을 다짐했습니다.
🏫 올리벳 대학교(Olivet University) 소개
올리벳 대학교(OU)는 성경적 가치관과 정통 신학에 기초한 교육 정체성을 바탕으로, 학문과 사역 전반에서 그리스도 중심의 비전을 추구합니다. 세계 교회의 영적 부흥을 이끌 인재 양성을 목표로 하며, 글로벌 네트워크를 통해 교육 사역의 지평을 전 세계로 확장해 나가고 있습니다.
Un suntuoso salón de banquetes en Jerusalén, donde el crepúsculo caía con densidad. En medio del murmullo bajo de las conversaciones y el tintinear de las copas, un sonido de ruptura —«¡crac!»— cortó el aire con filo y resonó por todo el lugar. En aquel instante, cuando un silencio pesado se abatió sobre la sala, una mujer se hallaba de rodillas: había roto el frasco de alabastro con el perfume de nardo, su bien más valioso y, a la vez, toda su fortuna, y con él empapaba los pies de Jesús. En la fragancia vibrante que llenó la habitación, algunos fruncieron el ceño señalando el despilfarro de riquezas; otros susurraron que era un fanatismo incomprensible.
Pero lo que corría entre esos fragmentos rotos no era simplemente un aceite costoso. Era un anticipo del cuerpo de Jesús, que pronto sería destrozado con crueldad en la colina del Gólgota; y, antes aún, era la confesión de un amor puro y feroz, el acto de un alma que derramó su todo. Este relato, breve pero intenso, sigue golpeando hoy nuestro corazón endurecido miles de años después, y nos pregunta con precisión cortante cuál es la verdadera forma del amor.
Fragmentos fragantes: ir a contracorriente en la era de la eficiencia Vivimos en una época árida que convierte todo en cifras y lo mide por la relación costo-beneficio. En un mundo donde incluso el corazón humano llega a tratarse como una partida en un estado de pérdidas y ganancias, el gesto de una mujer que derrama en el suelo, en un solo momento, una suma enorme —trescientos denarios— parece una imprudencia sin sentido. Ante esta escena poderosa del Evangelio, el pastor David Jang interpreta ese acto que, a los ojos del mundo, no se puede explicar, con una expresión paradójica: “derroche santo”.
Su predicación, profunda y cuidadosa, nos recuerda que el amor, en su esencia, no puede traducirse al lenguaje de la eficiencia económica. Mientras Judas Iscariote y otros discípulos “tecleaban” la calculadora con la justificación razonable de ayudar a los pobres, Jesús, por el contrario, elogió a la mujer diciendo que ella había preparado plenamente su sepultura. Es como si declarara la ley de la gracia de la cruz: el amor no se completa cuando calcula condiciones y vacila, sino cuando se entrega hasta consumirse, sin reservar nada.
Solo quien lo entrega todo conoce el peso del amor Este mensaje de vaciamiento total de uno mismo y de consagración atraviesa también, de generación en generación, las grandes obras de la historia cristiana. En el clásico inmortal Mero cristianismo (Mere Christianity), del gran apologista cristiano británico C. S. Lewis, se encuentra una penetrante intuición teológica que atraviesa el corazón de este “derroche santo”. Lewis sostiene que lo que Jesucristo nos pide no es un poco de tiempo “razonable” ni los restos de nuestros recursos, sino nuestro “yo entero”.
Su afirmación —“No quiero una parte de tu tiempo o de tu dinero, sino a ti mismo”— resuena de forma perfecta con el hecho de que la mujer que rompió el frasco no ofreció simplemente perfume, sino su propia existencia: toda su vida derramada. Como subraya el pastor David Jang, el amor verdadero no puede dividirse para calcularlo, ni puede aplazarse “en reserva” con la promesa de una seguridad futura. La mujer comprendió con la intuición del alma que, si no lo entregaba todo “ahora mismo”, perdería para siempre la oportunidad de amar; y esa obediencia inmediata la hizo habitar, para siempre, en la historia del Evangelio.
Lágrimas en el lienzo: convertidas en huellas eternas del Evangelio Este instante asfixiante de entrega ha despertado la inspiración de innumerables artistas a lo largo de los siglos, convirtiéndose en un espacio de meditación bíblica que trasciende el tiempo. En la gran obra del maestro veneciano del siglo XVI, Paolo Veronese, El banquete en casa de Simón, se ve, en medio de columnas de mármol y un banquete fastuoso, que solo una mujer está postrada en el suelo. Mientras los poderosos y nobles ricos se pierden en sus intereses terrenales, solo ella ofrece una adoración íntegra al Rey del cielo. Más tarde, el maestro barroco Rubens también plasmó esta escena con un claroscuro dramático, contrastando con fuerza la mirada fría del mundo y el arrepentimiento ardiente de la mujer.
Lo interesante es esto: esos frutos artísticos —que, según los criterios del mundo, habrían sido “ineficientes”— siguen conmoviendo a incontables almas incluso siglos después. A través de este testimonio de la historia del arte, el pastor David Jang insiste en que las lágrimas y la entrega derramadas por el Reino de Dios no se dispersan en el vacío, sino que se convierten en una fragancia eterna del Evangelio que despierta a la siguiente generación.
Hoy, frente a mi frasco que aún no se ha quebrado Entonces, para nosotros —que corremos tras el éxito y el logro en el siglo XXI—, ¿qué es hoy el “frasco de alabastro”? El pastor David Jang afirma con claridad que su alcance no se limita a lo económico. Mi camino y mi futuro, aquello que aprieto diciendo que “no puedo soltar”; mi tiempo, valiosísimo como oro; el orgullo pequeño con el que intento controlar la vida a mi manera; mi terquedad. Todo eso es, para cada uno, el frasco que debe hacerse añicos y quebrarse ante los pies del Señor.
Desde la lógica del mundo, no existe un derroche más ineficiente y más necio que este: que el Hijo del Dios Creador entregue su vida en la cruz por los pecadores. Sin embargo, de manera paradójica, ese derroche santo de la cruz salvó nuestra alma muerta. El pastor David Jang exhorta: solo quien ha experimentado profundamente este amor de la cruz —un amor que supera los cálculos— obtiene la verdadera libertad para romper, de buena gana, su propio frasco.
¿Estás listo para dejar de posponer un compromiso “tibio” para más adelante y derramar hoy lo más precioso que tienes? Cuando rompemos la calculadora llamada eficiencia y escogemos el derroche llamado amor, nuestra vida, aunque tosca, será por fin modelada como una obra maestra santa y hermosa del Evangelio.
Dans une salle de banquet somptueuse, à Jérusalem, alors que la pénombre s’épaississait. Les voix basses des convives et le tintement des coupes furent brusquement fendus par un bruit sec, tranchant : crac ! Un instant, un lourd silence tomba. Là, une femme, à genoux, venait de briser ce qu’elle possédait de plus précieux — tout son bien : un flacon d’albâtre rempli d’un nard rare — et elle en baignait les pieds de Jésus. Dans l’air saturé d’un parfum puissant, certains froncèrent les sourcils en dénonçant un gaspillage de richesse ; d’autres murmurèrent, incapables de comprendre, parlant de fanatisme.
Pourtant, ce qui coulait entre les éclats n’était pas un simple parfum coûteux. C’était une annonce — l’ombre portée du corps de Jésus, bientôt brisé avec violence sur la colline du Golgotha ; et, avant même cela, l’aveu d’un amour pur, ardent, d’une âme qui versait tout ce qu’elle était. Ce récit, bref et fulgurant, continue des millénaires plus tard de frapper à la porte de nos cœurs endurcis et de nous interroger, avec une netteté presque douloureuse : à quoi ressemble l’amour véritable ?
Éclats parfumés : remonter le courant de l’ère de l’efficacité
Nous vivons dans une époque sèche, où tout se convertit en chiffres, où l’on calcule le rapport qualité-prix de chaque chose. Aujourd’hui, même le cœur humain est parfois traité comme une ligne d’un compte de résultat. Dans un tel monde, le geste de cette femme — répandre en un instant l’équivalent de trois cents deniers sur le sol — paraît d’une témérité insensée. Face à cette scène saisissante de l’Évangile, le pasteur David Jang déploie une expression paradoxale pour dire ce que les yeux du monde ne savent pas expliquer : un « saint gaspillage ».
Sa prédication, dense et pénétrante, nous rappelle que l’amour, par essence, ne se traduit pas dans la langue de l’efficacité économique. Tandis que Judas Iscariote, et d’autres disciples avec lui, font claquer la calculatrice sous un prétexte raisonnable — « on aurait pu donner aux pauvres » — Jésus, au contraire, fait l’éloge de la femme : elle a, dit-il, préparé sa sépulture. Il proclame ainsi la loi de la grâce cruciforme : l’amour ne s’accomplit pas en marchandant des conditions, mais lorsqu’il se livre sans réserve, jusqu’à se « dépenser » entièrement.
Le poids de l’amour : seul celui qui a tout donné le connaît
Ce message d’un dépouillement radical et d’un don total traverse aussi, sans se rompre, les grands écrits de l’histoire chrétienne. Dans le classique de l’apologète britannique C. S. Lewis, Mere Christianity, se trouve un éclairage théologique d’une acuité remarquable sur la nature de ce « saint gaspillage ». Lewis affirme que ce que Jésus-Christ nous demande n’est ni un peu de temps, ni un surplus d’argent, mais « notre moi tout entier ».
« Je ne veux pas une partie de ton temps ou de ton argent, mais toi-même. » Cette déclaration résonne parfaitement avec la femme qui brisa le flacon : elle n’a pas offert seulement du parfum — elle a versé son existence, sa vie entière. Comme le souligne le pasteur David Jang, l’amour véritable ne se découpe pas en parts mesurables ; il ne se met pas en réserve, en attendant une stabilité future. La femme l’a compris, par une intuition spirituelle fulgurante : si elle ne donnait pas maintenant, elle risquait de perdre à jamais l’occasion d’aimer. Et cette obéissance immédiate l’a inscrite pour toujours dans la mémoire vivante de l’Évangile.
Des larmes sur la toile : une trace éternelle de l’Évangile
Ce moment d’offrande, à couper le souffle, a inspiré d’innombrables artistes au fil des siècles, devenant un lieu de méditation biblique qui traverse le temps. Dans le grand tableau du maître vénitien du XVIe siècle, Paolo Véronèse, Le Festin dans la maison de Simon, on voit, au milieu de colonnes de marbre et d’une table fastueuse, une seule femme prosternée au sol. Tandis que puissants et nobles, autour d’elle, se perdent dans leurs intérêts terrestres, elle seule rend au Roi des cieux une adoration entière. Plus tard, le génie baroque de Rubens saisira lui aussi cette scène en un jeu dramatique d’ombre et de lumière, opposant violemment le regard froid du monde et la repentance brûlante de la femme.
Ce qui frappe, c’est que ces œuvres — nées d’un « gaspillage » artistique, lui aussi si peu rentable selon les critères du monde — ébranlent encore les âmes après des centaines d’années. Par ce témoignage de l’histoire de l’art, le pasteur David Jang insiste : les larmes et la consécration versées pour le Royaume de Dieu ne se dissipent jamais dans le vide ; elles deviennent un parfum d’Évangile qui réveille les générations suivantes.
Aujourd’hui : regarder en face mon flacon encore intact
Alors, pour nous, au XXIe siècle, lancés dans la course au succès et à la réussite, qu’est-ce que ce flacon d’albâtre ? Le pasteur David Jang affirme avec force que ce flacon ne se limite pas à l’argent. C’est aussi ma trajectoire, celle que je ne veux absolument pas lâcher ; mon temps, plus précieux que l’or ; mon orgueil étroit, ma volonté de tout contrôler, mes entêtements. Tout cela — ce que je serre dans mes mains en disant « jamais » — voilà ce qui doit se briser en éclats aux pieds du Seigneur.
Selon la logique du monde, il n’existe pas de gaspillage plus absurde, plus « inefficace », que l’événement de la Croix : le Fils du Dieu Créateur donnant sa vie pour des pécheurs. Et pourtant, paradoxalement, c’est ce saint gaspillage de la Croix qui a sauvé nos âmes mortes. Le pasteur David Jang exhorte : seul celui qui a goûté profondément cet amour qui dépasse tous les calculs reçoit la véritable liberté — celle de briser, volontiers, son propre flacon.
Êtes-vous prêt à cesser ces compromis « raisonnables », toujours remis à plus tard, et à laisser couler aujourd’hui ce que vous avez de plus précieux ? Lorsque nous brisons la calculatrice au nom de « l’efficacité » pour choisir, au nom de l’amour, ce que le monde appelle un gaspillage, alors notre vie rugueuse commence à être façonnée en un chef-d’œuvre saint et beau de l’Évangile.