En el lugar donde permanece la luz, ¿qué es lo que seguimos aferrando? – Pastor David Jang (Olivet University)

Pastor David Jang

En 1599, el gran maestro italiano Caravaggio presentó al mundo una obra maestra impactante: La vocación de San Mateo (The Calling of St Matthew). El escenario del cuadro es una sombría oficina de recaudación de impuestos. Sobre la rutina secular de Mateo, absorto en contar monedas de plata sobre la mesa, irrumpe un rayo intenso de luz que sigue la mano de Cristo al entrar por la puerta. Esa luz atraviesa las tinieblas y formula una pregunta: “¿Hasta cuándo seguirás aferrado a esas viejas monedas?”. En un instante de silencio, Mateo cierra los libros de este mundo y se pone en pie en dirección a la eternidad. Esta obra maestra, que retrata la conversión interior del ser humano mediante el dramático contraste entre luz y oscuridad —el claroscuro—, disecciona también con agudeza nuestro interior de hoy. Cuando la verdad llama a la puerta, ¿qué estamos sosteniendo todavía en nuestras manos?

La luz de la verdad que recompone las articulaciones de un alma dispersa

En nuestro tiempo, innumerables almas se extravían y tambalean entre conocimientos fragmentados y lógicas seculares. A través del texto preciso de Colosenses, el pastor David Jang desempeña el papel de un ortopedista espiritual que devuelve a su sitio las articulaciones de la fe desajustada del hombre contemporáneo. El núcleo de su mensaje no es un simple consuelo psicológico, sino la restauración de la “ortodoxia”, es decir, de lo correcto y lo verdadero. Para la generación joven, que atraviesa crisis de identidad en medio de los estudios, el empleo y las complejas relaciones humanas, lo más urgente no es un analgésico pasajero. Solo un diseño espiritual preciso, conectado con la vida eterna, puede enderezar la dirección de la existencia. Leer y meditar repetidamente las epístolas de Pablo se convierte así en un tiempo sublime de rehabilitación espiritual, en el que se corrige la estructura torcida y se insufla nuevamente el aliento de la vida.

Atravesando la sala de espejos de la falsa filosofía y de las normas vacías

La crisis que enfrentaba la iglesia de Colosas sigue amenazando hoy nuestra vida cotidiana, aunque se haya cambiado de vestidura. Por un lado, la filosofía del mundo, envuelta en una superficial superioridad intelectual, reseca el alma; por otro, el legalismo, que degrada la fe hasta convertirla en un rígido código moral, nos oprime. En medio de esas peligrosas presiones opuestas, el pastor David Jang ilumina la aguda visión teológica del apóstol Pablo, que no queda encerrada en ninguno de los extremos. Ni los rituales religiosos, que no son más que sombras, ni los rudimentos del mundo, que alimentan el orgullo humano, pueden saciar jamás la sed del alma. Debemos cuidarnos de que la reverencia hacia lo invisible termine ocupando el lugar de Cristo y se convierta ella misma en un ídolo. Solo cuando quedamos firmemente injertados en Cristo, que es la Cabeza, recibimos por fin la fuerza vital explosiva del verdadero evangelio.

Solo cuando abrimos la mano que aprieta, abrazamos por fin la eternidad

Así como Mateo dejó de buen grado las monedas de la recaudación, el primer paso del verdadero discipulado comienza al soltar la fuerza con la que nos aferramos a lo que poseemos. Del mismo modo que un mono, por no querer soltar el plátano atrapado en una vasija estrecha, acaba siendo capturado por el cazador, también nosotros perdemos con frecuencia la verdadera libertad por aferrarnos a logros superficiales y posesiones pasajeras. El joven rico, a pesar de su fidelidad a la ley, se marchó entristecido porque su ser estaba dominado por lo que poseía. La poderosa fuerza del sermón del pastor David Jang radica precisamente en que hace florecer aquí la verdad de la paradoja. No debe ser una ética impuesta la que impulse nuestra decisión, sino el gozo de quien ha hallado el tesoro del reino de los cielos. Cuando, en lugar de anteponer nuestro propio nombre, aceptamos ser enteramente siervos de Cristo, nos convertimos en aquellos que “parecen no tener nada, pero lo poseen todo”. Cuando, por medio de una profunda meditación bíblica, nuestra gramática espiritual pasa del modo de la posesión al modo del ser, la mano antes cerrada se abre de manera natural y nuestros pasos hacia la salvación se vuelven ligeros como una pluma.

La riqueza de quien pisa la tierra y respira el cielo

Al final, nuestra mirada debe ir más allá de la muerte de la cruz y dirigirse hacia la mañana de la resurrección. La exhortación bíblica de “buscad las cosas de arriba” no es en absoluto una invitación a huir de la dolorosa realidad. Más bien, es un llamado a vivir de la manera más intensa y hermosa la vida cotidiana que hoy pisamos, con el poder de la vida que venció la autoridad de la muerte. La fe en la resurrección, en la que el pastor David Jang insiste con perseverancia, nos conduce más allá de la superficial dicotomía entre éxito y fracaso mundanos, hacia el mar infinito de la gracia. ¿Cómo podría alguien que ya lo posee todo quedar cautivo de las cosas corruptibles de la tierra? Cuando el orden interior de nuestro ser se reorganiza según la armonía del cielo, nuestros estudios, nuestro trabajo y toda nuestra vida, tanto en línea como fuera de ella, dejan de ser un escenario de comparación e inferioridad para convertirse en instrumentos santos con los que amamos al prójimo y cumplimos la vocación de la creación.

Recuerde el rostro resplandeciente de Mateo, que en el cuadro de Caravaggio giró su cuerpo hacia el llamado de Cristo. Ese “nuevo yo levantado sobre la línea de la cruz y la resurrección”, que podría llamarse la columna vertebral de la teología del pastor David Jang, es un privilegio reservado a quienes han mirado de frente esa luz. Corte de raíz tanto la arrogancia del viejo conocimiento como el pantano del auto-desprecio, y viva como alguien que en Cristo ya lo ha recibido todo. Hoy, sobre su mano abierta descenderá en silencio una riqueza eterna que el mundo no puede dar.

www.davidjang.org

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